7 increíbles trucos para detectar mentiras

Cómo detectar que nos están mintiendo

Existen grandes y habilidosos artistas de la mentira. Personas capaces de fingir a las mil maravillas y de ocultar gestos que puedan denotar nerviosismo. Personas que mienten igual que hablan o dicen una verdad. Lo más normal, sin embargo, es que el cuerpo delate al mentiroso, mediante un creciente nerviosismo, algún gesto inoportuno o algún tic involuntario. Pero, ¿cómo saber que nos mienten? Presta atención a todos estos trucos para detectar mentiras y por tanto, descubrir al mentiroso.

Por qué mentimos y a partir de qué edad comenzamos a mentir

7 increíbles trucos para detectar mentiras

Los expertos aseguran que no nacemos con la capacidad de mentir, sino que es algo que desarrollamos desde bien pequeños. Se calcula que un niño de cuatro años ya comienza a mentir, con la única intención de experimentar con la mentira. Más adelante, el niño se da cuenta de que la mentira le puede ser útil para determinados objetivos:

Para evitar un castigo: los niños son por naturaleza egoístas, y si hay que pensar en alguien, piensan en sí mismos. La mentira de pronto se les presenta como una fantástica herramienta para evitar ‘regañinas’ y castigos. Lo que pasa es que al ser aún pequeños, carecen de cierta malicia que los mayores sí poseen. Por eso es tan fácil descubrir la mentira a una corta edad.

Para culpar a otro de algo que hizo: Los celos, tan frecuentes en la infancia, pueden incluso llegar a generar mentiras. Imagina que tu hijo quiere que regañes a su hermano por el simple placer de que verle sufrir un poco… No dudará en mentir con tal de conseguir que le regañes y quedar por tanto como ‘el hijo bueno’.

Cuando crecemos, las cosas se complican, y la mentira se convierte en una artimaña compleja y muy útil dependiendo para qué. Los adultos mienten a conciencia, no como los niños más pequeños, y algunas personas poseen una gran habilidad para ocultar su mentira. Pero… ¿por qué mentimos ya de adultos?

Para suavizar una verdad: algunas veces la verdad pesa mucho, o es fea, o duele. Por eso, muchas veces, evitamos decir la verdad, sin tener que mentir con ello. Es lo que llamamos una ‘mentira piadosa’, y lo hacemos con la intención de evitar un daño mayor a la otra persona.

Para evitar un problema mayor: Aquí no se trata de no decir la verdad, como en el anterior caso, sino que directamente se miente porque se considera que así se evitará un problema. Por ejemplo, si en una pareja uno olvidó un recado, mentirá para evitar discutir.

Para evitar unas consecuencias que no deseadas: En estos casos, usamos el típico ‘yo no fui’ cuando sabes que hiciste algo que estaba mal, porque quieres evitar las consecuencias. Es una actitud cobarde, sin duda, pero muy frecuente.

Porque buscamos un beneficio: A veces la mentira busca directamente un beneficio. Se da en los casos en los que sabes que mintiendo conseguirás algo que deseas.

Los mejores 7 trucos para detectar mentiras

Las estadísticas dicen que todos mentimos como mínimo una vez al día. Puede que algunos lo hagan más… y que muchos sean tan buenos mentirosos que nunca les pillen.

Al final, la mentira pone en funcionamiento una compleja conexión neuronal. Los más expertos, son capaces además de bloquear las respuestas físicas que van parejas de la mentira. Por ejemplo, los psicópatas son capaces de mentir sin que nadie sea capaz de detectar su mentira. Básicamente, porque un psicópata no tiene remordimientos ni empatía, al ser incapaz de ponerse en la piel del otro. Por eso, no siente el peso de la mentira.

Para el resto de personas (más equilibradas), sí existen factores y pequeños trucos que nos avisarán de la mentira. Solo tienes que estar atento a estas señales:

1. Los dichosos tics: El sistema nervioso nos traiciona, y cuando estás diciendo una mentira, pone en funcionamiento los movimientos involuntarios. Puede ser un temblor del párpado, un movimiento sistemático con el dedo, el balanceo hacia delante del cuerpo…

2. La nariz se hincha: Parece sorprendente, pero el cuento de Pinocho puede que estuviera basado en esta teoría que asegura que los nervios hacen que la nariz pueda hincharse. De esta forma, si la mentira te provoca un estado de nerviosismo mayor, puede que tu nariz crezca (un poco menos que la de Pinocho) o te empiece a picar y tengas que rascarla o tocarla…

3. Tragas más saliva y parpadeas con más frecuencia: O bien parpadeas menos… Los nervios hacen que la frecuencia normal con la que realizamos movimientos automáticos, se trastoquen. Sudas más, tragas más saliva… o por el contrario se reseca la boca porque intentas contener la saliva o se secan los ojos porque dejas de parpadear. Todo lo que trastoque el ritmo habitual del cuerpo, mientras cuentas algo, puede denotar una mentira.

4. Aprietas más la mandíbula (o los labios): Cuando mientes, y lo haces de forma consciente, aprietas involuntariamente la mandíbula, tal vez por la conciencia o el remordimiento que te avisan de que lo que haces está mal. Puede que ser por culpa de ese ‘Pepito grillo’ que todos tenemos dentro.

5. La duda: Cuando el que está mintiendo duda y se traba, entrecorta las palabras o tropieza con alguna de ellas, e incluso, si tartamudea, puede ser otro indicio de que miente, ya que la lengua se traba cuando estamos nerviosos.

6. Desviar la mirada: El que miente no suele mirar a los ojos, ya que la mirada nos hace ser más débiles y sentirnos más culpables de lo que hacemos mal. No queremos sentirnos vulnerables ante el otro y por eso evitamos mirarle a los ojos.

7. Sobre-interpretación: Cuando mentimos, tendemos a interpretar más de la cuenta, a recalcar ciertas palabras en exceso. Nuestra declaración queda por tanto fingida, demasiado sobre- actuada.

De todas formas, no siempre estos gestos por separado denotan una mentira. Suele ser una combinación de muchos de ellos. Y recuerda: si no mintiéramos, la convivencia sería muy complicada. A veces la verdad puede llegar a ser ofensiva. Imagina esa compañera de trabajo que te pregunta qué tal la ves una mañana: ‘Fatal, estás horrible’… ¿sería una buena contestación, aunque fuera verdad? A veces la mentira es necesaria, cuando se trata de ser cortés y suavizar la verdad.

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