A través de las puertas de la llave de plata. Cuento onírico para adolescentes y adultos

Una increíble historia sobre otras dimensiones del tiempo

Los relatos de H.P. Lovecraft buscan abrir nuestra mente a lo desconocido. Su teoría de cómo a través de los sueños accedemos a otros mundos y a otras dimensiones cobran en esta historia su máxima expresión. Si te gustan las historias de terror relacionadas con sucesos paranormales, y disfrutaste con ‘La llave de plata’, este relato te encantará. Aquí tienes una versión resumida de ‘A través de las puertas de la llave de plata’, un fantástico cuento onírico para adolescentes y adultos.

Un increíble relato onírico para adolescentes y adultos: A través de las puertas de la llave de plata

Cuento onírico para adolescentes y adultos

En total eran cuatro personas las que reunidas en una extraña habitación de una bohemia vivienda francesa, intentaban acordar el reparto de la herencia de Randolph Carter. Ya habían pasado cuatro años desde que desapareció en la Caverna de las serpientes. Había dejado su coche al comienzo del bosque y se había adentrado en la cueva, con una extraña llave de plata en la mano que había encontrado en un cofre de relieves espantosos. En el coche encontraron un pergamino con inscripciones indescifrables.

La mayoría de los allí presentes conocían las teorías de Carter. Durante muchos años había perseguido el acceso al otro mundo, a un lugar que había contemplado en sueños, un lugar en donde el tiempo y la orientación se desvanecían.

– Empecemos ya de una vez- dijo impaciente Aspinwall, primo de Carter, que no creía para nada en todas las extrañas teorías de su pariente.

– Lo que yo digo y sigo manteniendo- dijo entonces Etienne-Laurent, un amigo que Carter conoció en Francia y que actuaba allí de albacea- es que no podemos repartir los bienes de alguien que tal vez no haya muerto.

El hombre que estaba a su lado, un místico estudioso de nombre Phillips, asintió.

– ¡Claro que ha muerto!- dijo enfadado Aspinwall- ¡Desapareció hace ya cuatro años!

– Amigos- se oyó entonces una voz profunda y con un extraño acento indio- antes de repartir los bienes, necesito contarles todo lo que sé.

Quien hablaba era Chandraputra, un investigador indio que aseguraba tener información sobre el paradero de Carter.

– Yo poseo el mismo don que tenía Carter, el don de ver a través de los sueños- continuó hablando- Y he visto todo lo que le sucedió.

Todos se acoplaron a sus asientos, abrieron muy bien los ojos y comenzaron a escuchar con atención.

El día en el que Randolph Carter usó la llave de plata

– Todos sabéis ya que Carter era capaz de viajar por otras dimensiones y lugares a través de sus sueños. Pero con los años estaba perdiendo esa capacidad y comenzaba a angustiarse. Deseaba de veras volver a su infancia y poder viajar de nuevo por esos mundos. Pero recordó que su abuelo le había entregado un cofre y él encontró una extraña llave de plata junto con un papiro de símbolos irreconocibles.

Carter sabía que esa llave era el acceso que buscaba a la otra dimensión y que el lugar donde debía usarla era la Caverna de las serpientes, en donde un día de niños pasó a través de una grieta y su vida cambió para siempre. Por eso fue aquel día hasta allí. Al bajarse del coche, a los pies del bosque, usó la llave. Dio varias vueltas con ella en el aire y pronunció unas palabras. De inmediato retrocedió a su infancia sin darse cuenta.

Ese día Carter se volvió a encontrar con su tío abuelo, que había fallecido hacía tiempo, y al día siguiente acudió con la llave a la gruta. A través de la grieta que tan bien conocía, accedió a la siguiente sala, en donde le esperaba un enorme portón que no era otro que el acceso al mundo que tanto ansiaba conocer. Y fue allí donde dando de nuevo varias vueltas a la llave de plata, accedió de golpe a un mundo diferente a través de una primera puerta. Fue el comienzo de un viaje sin retorno.

Qué había detrás de la primera puerta del otro mundo

De pronto la percepción de Carter sobre el espacio y el tiempo se desfiguró por completo. Carter ya no sabía si era un niño o un adulto, aunque tenía aún constancia de entidad, de saber que era un ser físico. Sin embargo, no era capaz de saber cómo era su aspecto, qué forma tenía. Ni podía distinguir las paredes de la caverna. No encontraba límites ni capacidad de controlar el tiempo. Pero sí creía tener conocimientos sobre el lugar en donde estaba.

Según sus teorías, había pasado la puerta de acceso, pero aún le quedaba por llegar hasta la Última puerta, protegida según todos sus creencias por un guía horrible, el primer morador del mundo, un guardián llamado ‘El de la vida prolongada’.

Carter observó que en donde estaba, habitaban formas indescriptibles, monstruos que no había visto nunca, ciudades submarinas, mundos muy extensos más allá de las estrellas. Elevadas rocas se elevaban bajo un cielo de un color indeterminado. Y entonces vio un semicírculo con varios pedestales exagonales.

Flotando sobre ellos descansaba una figura que cambiaba constantemente de forma y aspecto y que empezó a hablar a su espíritu mediante la telepatía.

Quién es ‘El de la vida prolongada’

– Sí, soy quien tú piensas que soy-le dijo sin hablar a Carter-. Soy ‘El de la vida prolongada‘ y te damos la bienvenida. Sabemos que nos has estado buscando, que sientes necesidad de saber y que has logrado pasar la primera puerta con la llave de plata. Ahora debes decidir si quieres darte la vuelta y volver a tu mundo o avanzar hacia la Última puerta. Te advierto que el viaje al otro mundo puede destruirte. Solo quienes de verdad se hayan quitado el velo de los ojos podrás contemplarlo.

– Sí, quiero continuar- dijo entonces Carter.

Entonces, ‘El de la vida prolongada’ señaló uno de los pedestales, el único que estaba vacío, ya que el resto lo ocupaban seres extraños con una mitra encima y un gran báculo en la mano.

– Bienvenido- le dijeron a Carter desde sus pedestales- Ya eres uno de los nuestros.

‘El dela vida prolongada’ mostró entonces una esfera muy brillante. Los allí presentes comenzaron a entonar unos extraños cánticos, hasta caer dormidos en un profundo sueño. Y las rocas allí presentes dieron paso a un enorme arco. Era la Última puerta. Carter sacó su llave y la giró de forma instintiva. Acababa de acceder al otro mundo.

Qué pasó tras la Última puerta

La angustia comenzó a adueñarse entonces de Carter, que sintió cómo su identidad se hacía añicos. De pronto no era uno, sino cientos de Carter en distintos lugares y tiempos. Era el Carter niño, el Carter que acudió al bosque ya de adulto, era un Carter no humano, era un animal, un vegetal y seres de otros mundos totalmente indescriptibles.

Los tiempos se fundían y no había separación entre ellos. Precisamente esa extraña sensación de perder la identidad es lo que realmente le angustió. Y en medio de ese horror, una fuerza oscura se adueñó de él. Una inmensa energía en la confluyen todos los tiempos y espacios. Ese al que él mismo dio el nombre de ‘El del más allá’. Entonces, le preguntó mediante la telepatía si estaba dispuesto a seguir o prefería dar la vuelta por las dos puertas que acababa de atravesar.

– Sí lo estoy- dijo respondió Carter.

Y entonces ‘El del más allá’ comenzó a transmitir a Carter todo el entendimiento y sabiduría: eran un cúmulo de arrolladores conocimientos que la mente humana sería capaz de entender. Le mostró cómo los diferentes ángulos de la mente pueden doblarse para acceder a otros mundos, cómo el tiempo y el espacio carecen de muros ni límites. Y le mostró una infinidad de mundos que Carter jamás habría podido explorar ni en sus sueños.

Sin embargo, y a pesar de ir comprendiendo mejor por qué ahora él podía estar en cientos de sitios a la vez, aún sentía un ardiente deseo de visitar esos mundos que vio de niño en sueños. Y el ser que le observaba se dio cuenta.

– De acuerdo, podrás acceder a ellos-le dijo entonces. Y al instante Carter se vio absorbido por el tiempo y era capaz de viajar a una velocidad sobrenatural.

La extraña prisión de Carter en Yaddith

Y así fue cómo Carter entró de lleno en un mundo que soñó hacía tanto tiempo, un lugar llamado Yaddith. Pero allí la entidad Carter había pasado a otro plano. Alzó la llave de plata y se dio cuenta de que su mano era ahora una espantosa garra. Entonces contempló al resto de seres que le rodeaba, unas formas que no eran más que una perfecta fusión entre humanos e insectos, con cuerpos repletos de escamas y manos y pies adornados por horrorosas garras. Comprendió que él era como ellos.

Con el paso del tiempo Carter deseó regresar a la Tierra, y fue cuando comprendió con horror que la llave de plata ya no le servía en ese mundo, ya que solo podía ser utilizada por una entidad terrícola, y él ya no lo era. Al menos, un fragmento de él. El otro fragmento continuaba siendo Carter.

El plan de Carter para escapar de Yaddith

Podría haber usado el pergamino de extrañas inscripciones que se dejó en el coche, pero no lo tenía. Ni tampoco veía la posibilidad de viajar a través del tiempo hacia la Tierra porque estaba a billones y billones de años luz de distancia. Se encontraba por tanto atrapado en Yaddith.

Pero Carter ideó un plan magistral para escapar de allí: crearía una cápsula luminosa para viajar más deprisa en el espacio temporal; llevaría consigo una droga específica para mantener dormido al fragmento que convivía con Carter en ese cuerpo; idearía una máscara con rostro humano para cuando llegara a la Tierra, ya que no podría deshacerse de la apariencia de monstruo con garras; por último, llevaría consigo oro para mantenerse en la Tierra hasta dar con el pergamino que necesitaba para deshacerse del fragmento del cuerpo de Yaddith. Y así, calculando el itinerario a través de uno de sus sueños, puso rumbo un día hacia la Tierra.

El paradero exacto de Randolph Carter

Carter llegó hasta la Tierra después de atravesar trillones y trillones de años luz. Su emoción fue inmensa al reconocer el planeta y al aterrizar cerca de la Caverna de las serpientes, en donde ocultó su nave luminosa en un primer momento. Ya con el disfraz de apariencia humana y el fragmento de entidad de Yaddith aletargada, empezó una afanosa búsqueda del pergamino. Había aterrizado en la Tierra dos años después de que lo dejara en el coche.

Carter se puso en contacto con algunos estudiosos, entre ellos, conmigo- continuó hablando el hindú- Yo le ayudé a dar con una copia del pergamino y entre los dos intentamos descifrarlo, aunque es complejo, ya que pertenece a un idioma de otro mundo muy lejano. Aún así, ya nos queda poco, y pienso que en unos tres meses, Carter conseguirá recuperar su forma humana y deshacerse de la entidad Yaddith. Tiene prisa, porque se terminó la droga que le tiene aletargado y de vez en cuando domina a Carter, lo que hace difícil que pueda concentrarse en el pergamino.

Los allí presentes estaban realmente atónitos.

– ¡Venga! ¿Cuándo va a terminar esta payasada? ¿Nos está tomando el pelo? He sido muy respetuoso y le he dejado contar todas estas mamarrachadas, pero ya está bien- dijo entonces el primo de Carter.

– Entiendo su desconfianza- dijo entonces el hindú- Es difícil de entender, pero he traído una prueba- Y diciendo esto, sacó de su bolsillo la llave de plata. Todos los presentes, menos Aspinwall, dieron un respingo.

– ¡Es la llave!- dijo Phillips. Pero el primo de Carter se exaltó aún más.

Un final inesperado para aquella reunión

– ¿Cómo conseguiste la llave? ¿Has matado a mi primo para hacerte con ella? ¡Confiesa! ¡Le mataste! ¡Maldito impostor! Hasta ese rostro no parece de verdad. ¡Es una máscara! Y esos mitones en las manos… ¡Enséñanos quién eres!

Una mueca de terror se dibujó entonces en el rostro del hindú, quien dijo, para asombro de todos:

– No deberías pedirme esto. Y sí, tienes razón, llevo una máscara. Pero lo hago porque ninguno de los humanos podría soportar la visión de mi rostro verdadero. No soy de este mundo y sí, yo soy Randolph Carter.

Aspinwall saltó entonces de su silla, lleno de ira, y de un golpe le arrancó la máscara al hindú. Entonces pegó un último grito desgarrador, mientras los otros dos presentes en la sala se tapaban los ojos. El hindú, con su repugnante rostro ahora de manifiesto, se acurrucó y empezó a emitir extraños sonidos. Y, arrastrándose despacio, llegó hasta un enorme reloj con forma de ataúd que había en la sala, y cuyas manecillas no respondían al tiempo humano. Abrió la tapa y desapareció por él. En el suelo quedó el cadáver del primo de Carter, muerto por un fulminante ataque de corazón.

Y esa fue la última vez que vieron a Carter, o el supuesto fragmento de Carter que intentaba volver a la Tierra. Desde entonces nada más se ha podido saber de él.

Algunas reflexiones sobre este relato onírico de Lovecraft

Esta historia forma parte de una serie de relatos oníricos del libro ‘Viajes al otro mundo’, de H.P.Lovecraft. Todos ellos intentan investigar en un mundo en donde el tiempo y la orientación desdibujan sus límites para mostrarnos una unión de todos los mundos y todos los tiempos. La imaginación de Lovecraft consigue trasladar la angustia del protagonista al acceder a una dimensión que escapa a nuestro entendimiento. También podemos reflexionar sobre estos temas:

¿Qué desvelan nuestros sueños?: En realidad toda esta historia nace de una serie de sueños o más bien, de una capacidad que tiene el protagonista para acceder mediante los sueños a otros mundos que existen pero en otra dimensión. Una teoría que investigan muchísimas personas en el mundo.

La teoría de Lovecraft cercana a la Ciencia Ficción: Los relatos de Lovecraft están considerados como el principio de la literatura moderna de terror y Ciencia Ficción. Sus historias se centran en describir un mundo diferente y anterior al nuestro. Defiende que antes de la raza humana, habitó en la tierra una raza diferente y superior, que consiguió el dominio del Universo y las múltiples dimensiones del espacio y el tiempo.

Otras reflexiones a partir de su texto

La mayor libertad puede llegar a ser una cárcel: Llama mucho la atención la paradoja que Lovecraft plantea, ya que el protagonista consigue acceder a un mundo sin límites ni dimensiones cerradas pero termina sintiéndose encarcelado al no poder regresar a su mundo (por no poseer los conocimientos necesarios). En realidad viene a decirnos que lo que en realidad nos hace libres no son las emociones, sino el conocimiento para poder manejar nuestras emociones a nuestro antojo.

La curiosidad también implica un riesgo: Y ese riesgo no es otro que no estar preparado para la información que vamos a recibir. Está muy bien querer saberlo todo, pero si no estamos preparados para entender lo que vamos a descubrir, será peligroso y no podremos disfrutar de ello.

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