Cómo mantener la calma en una discusión

7 técnicas para canalizar la ira en una disputa

Templar los nervios en medio de una discusión no es fácil. A mí me cuesta, sobre todo no perder la imparcialidad. Al final, siempre tiendes a querer imponer tu punto de vista, y si no te dejan… ¡arde Troya!

Es normal, porque piensas: ‘¿pero cómo es posible que no entienda el otro que tengo razón?’. La mala noticia es que el otro seguramente estará pensando lo mismo. Al final la disputa puede acabar con una afonía por ambas partes y un disgusto que nos hará sentir muy mal. Lo mejor por tanto, sería no perder la calma. Pero, ¿cómo? Te explicamos algunas técnicas de cómo mantener la calma en una discusión.

Por qué llegamos a perder la calma en una discusión

Mantener la calma en una disputa

La verdad es que es fácil perder la calma en medio de una disputa. Tal vez por falta de empatía, por prepotencia o simplemente por nuestra terca seguridad en que llevamos la razón. Si eso de ceder no va contigo, lo más normal es que tiendas a perder los nervios en una discusión. Y la disputa puede ser muy encendida si al contrincante le pasa lo mismo.

Pero en realidad, perdemos la calma por muchas posibles razones. Aquí tienes algunas de ellas:

Llevas un mal día y estás muy cansado para discutir: Pues sí, porque mantener los nervios templados exige concentración, paciencia y un gran esfuerzo. Cuando ya estás cansado y has tenido momentos de conflicto a lo largo del día, puede que una pequeña gota sea suficiente como para derramar el vaso. Tal vez tu pérdida de calma se deba simplemente al cansancio acumulado.

Falta de empatía: Si eres de los que no saben ponerse en el lugar del otro, les cuesta o simplemente no quieres, normal que pierdas con facilidad la calma. En este caso, el trabajo que se necesita hacer es con la empatía. Antes de discutir, deberías hacer un esfuerzo extra por intentar comprender a tu oponente.

Por falta de autoestima: Si siempre estás a la defensiva porque piensas que todos quieren atacarte, perderás la calma con facilidad, porque creerás que en el fondo lo que quieren es desestabilizarte, aunque sepan que llevas razón. En el fondo, es un problema de autoestima. Piensas que te menosprecian y que por eso te atacan.

Otras razones de por qué perdemos la calma en una disputa

Por prepotencia: Llámalo así o exceso de autoestima. El caso es que muchas veces nos consideramos superiores y por ello pensamos que siempre llevamos la razón (ojo, que no significa que no la lleves en muchas ocasiones). Puede que porque tengas más experiencia que la otra persona, controles más la situación o pienses que sabes más sobre el tema que tratáis, lo cierto es que si partes de la idea de que llevas la razón sí o sí, perderás rápidamente la calma si te llevan la contraria.

Por falta de habilidades sociales: Trabajar las herramientas sociales desde la infancia es fundamental para no encontrarnos con este problema ya de adultos. Si de niños no tuvimos muchos amigos con los que practicar, no sabremos discutir sin perder la calma.

Por falta de inteligencia emocional: Al igual que las herramientas sociales, como pueden ser la asertividad o la empatía, si no aprendiste a manejar tus emociones, no podrás controlar la ira ni la frustración, la tristeza o la apatía. Las emociones se adueñarán de ti y no podrás por supuesto, mantener la calma sin que éstas afloren y salgan a la luz en forma de un torbellino de insultos, de lágrimas incontroladas o de una agresividad injustificada.

Porque no sabes resolver conflictos: Resolver conflictos no es nada fácil. Se necesitan unas buenas herramientas y mucha práctica. Para resolver un conflicto de forma pacífica, sin perder la calma, debes usar la empatía, la asertividad, la razón, la justicia… No dejarse llevar por las emociones es un pilar esencial en este caso.

La mejor forma de mantener la calma en una discusión

Bien, una vez que sabemos por qué razones podemos perder la calma en una discusión, ahora ya es más fácil buscar la solución, ¿no crees? Aquí tienes algunas pautas importantes para conseguirlo:

1. Ante todo, respira: Si nos aceleramos y comenzamos a hiperventilar, no podremos mantener la calma. Nuestro cuerpo reaccionará excitándose y las emociones tomarán las riendas. Buscamos la calma, y para ello, debemos controlar la respiración. En cuanto sientas que empiezas a perder la calma y comienza la ansiedad, respira hondo.

2. Escucha a la otra persona: Eso implica mirarla, no hacer que escuchas mientras te entretienes con el móvil o fijas la mirada en el infinito. Para que la otra persona se sienta escuchada y por tanto piense que le estás prestando atención, debes mirar y escuchar, no oír y mirar para otro lado, porque al final no sabrás qué te está diciendo.

3. Relaja el cuerpo: El estrés también se manifiesta a través del cuerpo de muchas formas. Cuando perdemos la calma, tendemos a apretar los músculos de la cara. Se nota la tensión. El cuerpo se echa hacia adelante en situación de alerta, comenzamos a sudar… Todo esto te está indicando que estás a punto de estallar. Para combatirlo, debes concentrarte e intentar devolver a tu cuerpo a una postura relajada. Cuerpo en su sitio y mandíbula sin apretar.

Más herramientas indispensables para no perder los nervios en una discusión

4. Nada de alzar la voz: No tiene más razón el que más grita, recuérdalo. En una discusión, no hace falta gritar, porque te hará perder el control de la situación e intimidar al oponente hasta que él también pierda el control. Intenta mantener siempre la voz baja.

5. Cuidado con las preguntas que haces: Las preguntas pueden ser agresivas e intimidatorias y provocar la furia o incomprensión del oponente. Lo mejor es usar preguntas abiertas. En lugar de usar preguntas cuya respuesta sería un sí o un no, busca preguntas con las que el oponente pueda explicarse: ‘¿Dónde…?’, ‘¿Por qué…?’.

6. No te pases con la ironía: A ti puede parecerte una herramienta ideal para descolocar al contrincante, pero en realidad puede llegar a ser muy ofensivo y hasta hiriente.La ironía puede ser entendida en una discusión como una falta de respeto si no se usa de forma adecuada. Ten cuidado.

7. Una buena retirada a tiempo es una gran victoria: Si entiendes que en medio de una discusión no vais a sacar nada en claro, no lleva a ningún lado o simplemente se está poniendo agresiva, lo más sensato es pactar una retirada. Simplemente un ‘no estamos de acuerdo ni lo estaremos en este aspecto, así que mejor que dejemos de discutir’. No siempre funciona (el oponente debe aceptar el final de la discusión), pero puede ser una buena salida a tiempo para evitar una confrontación mayor.

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