El águila, el cuervo y el pastor. Fábula de Esopo para niños

Una fábula sobre la prepotencia para niños

cuando nos empeñamos a hacer algo para lo que no estamos cualificados, en el fondo lo que sentimos es en cierta manera algo de prepotencia. Descúbrelo en la moraleja de esta interesante fábula de Esopo para niños: El águila, el cuervo y el pastor.

Una fábula corta de Esopo con valores: El águila, el cuervo y el pastor

El águila, el cuervo y el pastor, una fábula de Esopo sobre la prepotencia

Se encontraba cazando un águila de forma majestuosa. Se lanzó desde lo alto de una montaña en picado y capturó con precisión a un corderito. Le estaba observando un cuervo, que se dijo:

– Yo también puedo hacer eso. No es tan difícil cuando se tienen alas…

Y el cuervo se lanzó, imitando al águila, contra un cordero, con tan mala suerte, que sus garras se quedaron enredadas entre su lana y por más que batía las alas, no conseguía liberarse.

Un pastor, que lo vio todo, cortó la lana para soltar al cuervo, y lo llevó ante los niños. Todos le preguntaron:

– ¿Qué clase de pájaro es este?

Y él contestó:

– Para mí que es un cuervo, pero él se cree un águila.

Moraleja: ‘No intentes ser quien no eres y pon más esfuerzo en lo que realmente te corresponde’

Valores que puedes trabajar con la fábula El águila, el cuervo y el pastor

Esta fantástica fábula de Esopo nos habla de:

– El valor de la humildad para evitar la soberbia y la prepotencia.

– La necesidad de asumir nuestras limitaciones.

– Los celos.

Reflexiones sobre esta fábula corta de Esopo

Cuando nos empeñamos en imitar a otros (normalmente, por celos), muchas veces terminamos haciendo el ridículo. Si en lugar de intentar ser como otros, nos esforzamos en mejorar nuestras habilidades, brillaremos mucho más:

Sé tú mismo y brillarás más: las personas que más brillas son aquellas que son auténticas, que no buscan ser como ninguna otra persona. Son aquellas que reconocen sus habilidades (y limitaciones) y se afanan en perfeccionar aquello que se les da bien. Cuando consigues dar con ese don que te hace especial y lo potencias, es cuando de verdad sobresales del resto.

Los celos no te hacen superar al otro: cuando se sienten celos del otro, se intenta ser como él. Pero la naturaleza de cada uno es diferente, y al final el imitador solo se queda en eso… en un imitador. Nunca conseguirá superar a aquel al que imita.

La prepotencia nos hace cometer errores: cuando pensamos que podemos hacer cualquier cosa (y mejor que nadie), nos lanzamos sin pensar a hacer aquello para lo que no estamos preparados. La mayoría de las veces, el resultado no es el esperado.

Algunas preguntas de comprensión lectora sobre la fábula El águila, el cuervo y el pastor

Ayuda a tu hijo a mejorar su atención y comprensión lectora con algunas preguntas sobre la fábula al terminar la lectura. Estas pueden servirte:

1. ¿Qué estaba haciendo el águila?

2. ¿Y qué intentó hacer el cuervo?

3. ¿Consiguió el cuervo cazar como el águila? ¿Por qué?

Otras fábulas interesantes de Esopo para los niños

Esopo fue el fabulista más importante de la historia. Nos dejó cientos de historias como esta, con valores universales sobre los que puedes reflexionar. Aquí tienes algunos ejemplos:

El ratón y la rana: las burlas pueden ser terriblemente destructivas, pero no solo para el que las recibe. También para el que se burla. Lo entenderás mejor después de leer esta fábula.

Los patos y la tortuga: la vanidad hace que olvidemos el sentido de la prudencia, y luego pasa lo que pasa… Como le sucedió a la protagonista de esta fantástica fábula.

Ratón de campo y ratón de ciudad: tú decides cuáles son las prioridades en tu vida. ¿Prefieres una vida tranquila pero sin lujos? ¿O una vida estresante pero con lujos?

La corneja y la jarra: si crees en ti mismo y en tus posibilidades, podrás conseguir lo que te propongas. Eso sí… ¡con esfuerzo y perseverancia!

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