El boticario. Cuento sobre la falta de fe y sus consecuencias

Segunda historia de la película ‘Un monstruo viene a verme’

‘El boticario’ es el segundo cuento que el tejo de ‘Un monstruo viene a verme’ cuenta al niño protagonista, Connor. Es un cuento sobre el egoísmo y la falta de fe. Descubre por qué es tan importante creer.  

Un cuento sobre las consecuencias de la falta de fe: El boticario

El boticario, cuento sobre la fe de Un monstruo viene a verme

Un viejo tejo visitaba a un niño cada noche. Connor tenía 12 años y sufría una y otra vez la misma pesadilla. El árbol le dijo que le contaría tres historias. La primera hablaba de las apariencias y la dualidad de las personas. Esta fue la segunda historia:

Durante una época, las industrias comenzaron a crecer. Los pueblos se convirtieron en ciudades y los cielos se cubrieron de una espesa capa de humo. Pero aún quedaban rincones en donde encontrar algo de Naturaleza.

Existía un hombre al que le gustaba recolectar flores y plantas y elaborar con ellas ungüentos y antídotos contra diferentes dolencias. Se negaba al cambio y prefería apostar por la medicina natural. Le llamaron ‘el boticario’. 
Pero en ese mismo lugar vivía un joven párroco, un hombre amable y que solo buscaba lo mejor para su gente, pero que no veía con buenos ojos lo que hacía el boticario. Así que desde su púlpito, comenzó a avisar a los feligreses para que no acudieran a él. El boticario dejó de recibir clientes y se enojó mucho. 

El tejo que el Boticario codiciaba

En la misma colina en donde se encontraba el cementerio, junto a la iglesia, crecía un tejo milenario. Es un árbol muy importante por sus cualidades curativas. De hecho, pensaban que podía curar cualquier enfermedad si se utilizaba de forma correcta. El boticario deseaba utilizar el tejo, pero para ello debía talarlo, y el párroco se negó en redondo. 

El párroco tenía dos hijas que amaba sobre todas las cosas. Ellas eran su auténtica luz. Pero un día, enfermaron, y a pesar de que las visitaron los mejores médicos, no encontraron ninguna cura. Tampoco las oraciones parecían ayudarlas… 

Desesperado, el cura fue a visitar al boticario:

– ¡Por favor! ¡Ayúdame!- le dijo- ¡Necesito que cures a mis hijas! Ellas son inocentes. ¡Tienes que ayudarlas!

– ¿Y por qué debería ayudarte, cuando tú has hecho que me quede sin clientela y se hunda mi negocio? Tú, que me negaste el viejo tejo..

– ¡Te dejaré que lo tales! Predicaré a tu favor… por favor, tienes que ayudarme… 

Entonces, el boticario le preguntó:

– ¿De verdad serías capaz de cualquier cosa por ellas?

– ¡Cualquier cosa! ¡Te daré lo que quieras!

¿Y renunciarías a tu fe? ¿A todo en lo que crees?

– ¡Sí! ¡Renunciaría!

– Entonces no hay nada en lo que pueda ayudar– dijo el boticario. Y diciendo esto, volvió a entrar en su casa.

Al día siguiente, las niñas murieron. El viejo tejo despertó y fue a destruir la casa del cura.

– ¿La casa del cura? – preguntó extrañado el niño. Pero… ¡si el malo era el boticario!

– No- respondió el tejo- El boticario era rudo y codicioso, pero el cura… El cura era un hombre de fe sin fe. ¿Qué tenía, entonces? Creer es la mitad de la cura… creer en la cura, creer en el futuro que aguarda. Tu creencia es valiosa, así que debes tener cuidado en dónde la pones y en quién. 

El vídeo del cuento de ‘El boticario’

Aquí tienes el relato de esta impactante historia, que aparece en la película ‘Un monstruo viene a verme’:

Reflexiones sobre el cuento de ‘El boticario’

‘La fe mueve montañas’. Por eso, ¿qué es un hombre sin fe? Es la conclusión a la que llega el tejo de ‘Un monstruo viene a verme’ y lo que hace que tome una decisión: un hombre sin fe lo ha perdido todo. Por eso decide destruir su vivienda. 

La fe es más poderosa de lo que imaginas: creer en algo es, dice el tejo que narra la historia, el 50% de la curación, del éxito, de la consecución de un sueño… Quien no tiene fe o dice tenerla pero reniega de ella, no conseguirá sus proyectos, sus ilusiones o sus deseos. Por eso, el cura no pudo salvar a sus hijas, porque dejó de creer. Una vez que alguien deja de creer en nada… ¿qué le queda?

El sentimiento de ira ante una injusticia: a pesar de todo, la falta de fe hizo que las hijas del párroco murieran, y ellas eran inocentes. Ese sentimiento de ‘injusticia’ es la que genera la ira, la rabia con la que el monstruo y luego el niño comienzan a destruir la casa del cura. La ira, esa emoción incontrolable que nos hace perder la razón y que puede estar desencadenada por muchas causas, como el dolor o el sentimiento de culpa. 

El boticario codicioso: el personaje del boticario es contradictorio. Es un hombre que también busca el bien de los demás, como el párroco, pero ‘a su manera’, mediante el poder de la Naturaleza. Es codicioso, ambicioso, y hasta podríamos decir, egoísta. Pero tiene algo muy valioso que el párroco no tiene: la fe. El boticario sí cree en lo que hace y no deja de creer ni renuncia a su amor por la Naturaleza en ningún momento, ni en los días más difíciles, en los que no tiene clientes y el párroco le niega el árbol que tanto desea. Esa fe que él no pierde es la que le sigue dando fuerzas para seguir adelante.

Otras historias de fe para los niños

Creer en los demás, creer en Dios, creer en uno mismo… creer en un sueño. La fe, la creencia, la confianza, es esencial en la vida y aporta un poder incalculable. Aquí tienes otras interesantes historias sobre la necesidad de creer para conquistar un objetivo:

La anciana mendiga: no subestimes nunca el poder de los deseos que nacen del corazón. El que cree en lo que pide, lo obtendrá. Preciosa fábula budista sobre le poder de la fe.

El adivino de la feria de Bristol: esta extraña historia de falsos adivinos nos muestra sin embargo lo que alguien es capaz de conseguir gracias a la fe del que cree en él… ¡Te sorprenderá!

El Príncipe feliz: la pequeña golondrina de esta historia creía ciegamente en el Príncipe. Y fue capaz de entregar todo lo que tenía por él.

Cuentos para niños sobre el amor propio: creer en uno mismo resulta indispensable para alcanzar un objetivo. Aquí encontrarás hermosos cuentos sobre la confianza en uno mismo.

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