El cochino y el asno. Fábula para niños sobre la vanidad

Una fábula corta de Tirso de Molina para niños y adultos

‘El cochino y el asno’ es una fábula corta de Tirso de Molina que nos habla de egocentrismo. Una fábula para niños sobre la vanidad que también es fantástica para los adultos. Reflexiona sobre los valores y la moraleja que nos deja esta gran fábula del escritor y dramaturgo madrileño (España).

Una fábula para niños sobre la vanidad y el egocentrismo: ‘El cochino y el asno’

Fábula con valores

Un hombre tenía un cochino y un asno, y los dos vivían juntos en la granja. Pero el cochino siempre estaba presumiendo frente al asno, porque pensaba que su amo le trataba siempre mucho mejor y que era, por tanto, el favorito.

– La verdad, asno-le decía el cochino al asno constantemente- Es que nuestro amo me quiere más a mí. Y si no, fíjate: a mí me da mucha más comida, y no me impone ningún trabajo. Me paso el día retozando al sol. Y tú… mírate… Te pasas el día cargando leña, y apenas te queda tiempo para descansar. Debo de darte mucha envidia

Y la verdad es que el asno estaba triste, porque en el fondo pensaba que el cochino tenía razón.

Pero un día escuchó los chillidos del cerdo, y al acercarse horas después a la casa, vio cómo su amo se comía al cochino. Entonces, el asno pensó:

– Pues menos mal que mi amo me necesita para trabajar y gracias a los paseos que doy cargando la leña, no se acumula nada de grasa en mi cuerpo… así evito que mi amo quiera comerme.

Moraleja: Desconfía de aquello que te den de forma gratuita y no presumas de ello, porque al final lo que parece gratuito, sale caro.

Valores que puedes trabajar con esta fábula de Tirso de Molina

Con esta fantástica fábula, podrás trabajar con tu hijo estos valores:

– El valor de la humildad.

La gratitud.

El valor de la precaución.

Reflexiones sobre la fábula del Cochino y el asno para tu hijo

Está claro que al final, lo que te dan de forma gratuita, puede que salga caro. Y no hablamos solo de dinero. Estas son algunas de las reflexiones que podemos sacar de esta fantástica fábula:

Ten cuidado con aquellas personas que te ofrecen todo de forma gratuita: Porque suelen esconder algún interés oculto (y no suele ser bueno). El pobre cochino, que en su ignorancia pensaba que su amo le adoraba y por eso le trataba tan bien respecto al asno, al final encontró un final inesperado.

El esfuerzo al final tiene su recompensa: El asno, por el contrario, se pasaba el día trabajando, y a veces se desanimaba pensando que su esfuerzo no era recompensado, y sin embargo, la mayor recompensa fue no ser sacrificado, ya que en el fondo él era mucho más valioso para el trabajo en vida, mientras que la finalidad del Cochino era la de alimentar a su amo. Al final el asno sentía gratitud hacia su amo por tratarle de esa forma.

Las apariencias engañan: No te dejes llevar por las apariencias, porque a menudo nos engañan y esconden una realidad muy diferente. Y por supuesto, mantén siempre el botón de ‘alerta’ encendido. La precaución y la intuición pueden evitarte muchos problemas.

Algunas preguntas de comprensión lectora sobre esta fábula de Tirso de Molina

Con esta fantástica fábula también puedes mejorar la comprensión lectora de tu hijo. Para ello, solo tienes que hacer algunas preguntas al finalizar la lecturas. Tal vez estas preguntas puedan serte de utilidad:

1. ¿Por qué presumía el Cochino frente al asno?

2. El asno, ¿cómo se sentía? ¿Triste o feliz?

3. ¿Qué le pasó al Cochino?

4. Y el asno cuando se enteró, ¿qué pensó?

Algunas fábulas más sobre la vanidad para tu hijo

Existen muchas fábulas cortas que hablan de vanidad y prepotencia, y que pueden ser muy útiles para tu hijo, como estas:

1. El perro con campanillas: El orgulloso y vanidoso está tan ciego que es incapaz de ver la realidad, ya que desfigura todo a su alrededor. Fantástica fábula de Esopo para los niños.

2. La rana que decía ser médico: No intentes presumir de aquello que careces o de aquello para lo que en realidad no estás capacitado, o te pasará lo mismo que al protagonista de esta fábula de Esopo.

3. Los caracoles: ¿Te imaginas dos caracoles compitiendo en una carrera? Parece absurdo, ¿verdad? Y es que la vanidad nos puede llevar a comportarnos de forma bastante estúpida. Y si no, lee esta fábula y lo entenderás.

4. El asno y el león: ¿Quién piensas que es mejor cazado? ¿El asno o el león? Pues la vanidad y el egocentrismo puede hacerte perder el sentido común hasta tal punto de hacerte creer que siendo un asno, puedes ser tan buen cazador como el león.

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