El eclipse y el zompopo. Leyenda basada en una creencia maya

Una hermosa leyenda corta sobre el porqué de los eclipses

Los mayas tenían una creencia sobre los eclipses, y esta ha dado lugar a numerosas leyendas. Aquí recogemos una de ella. Esta leyenda, El eclipse y el zompopo, se basa por tanto en antiguas creencias del pueblo Maya acerca de este increíble y sorprendente fenómeno.

Una hermosa leyenda basada en una creencia maya: El eclipse y el zompopo

El eclipse y el zompopo, una leyenda maya

Hace mucho, pero mucho tiempo, en época del pueblo maya, las hormigas trabajaban cada día sin descanso, de forma rutinaria pero precisa. Cortaban trocitos de hoja, se llevaban granos de maíz caídos en el suelo… todas en fila, ordenadas y dirigidas de forma milimétrica.

Pero una de esas hormigas rojizas, llamadas zompopos allí, era diferente. Tenía curiosidad por comprender el mundo que le rodeaba, más allá de su eterna fila hacia el hormiguero. Le gustaba saltarse de vez en cuando las normas para subir hasta lo más alto del árbol y contemplar el sol. Desde allí todo se veía enorme.

Un día, la hormiga miró al sol y se preguntó:

– ¿Cómo podría yo llegar hasta allí?

Le pareció que el sol podría ser un lugar hermoso. ¡Brillaba tanto! Entonces, vio a una guacamaya entre las ramas y le preguntó:

– Perdona, guacamaya, ¿tú sabes cómo llegar al sol? Y el ave, todo fanfarrón, respondió:

– ¡Por supuesto! Yo puedo volar y he visitado el sol muchas veces.

La hormiga se quedó pensando que entonces ella también podría llegar hasta allí. ¡Parecía una aventura emocionante!

Pero la guacamaya le dijo entre risas:

– ¿Cómo vas a ir tú hasta el sol? ¡Si eres una hormiga! las hormigas recogen granos de maíz y trigo, trepan a los árboles y cortan hojas en forma de media luna.. Esa es tu misión en la vida.

La hormiga no desiste de su empeño

La hormiga se entristeció. Pensó que tal vez la guacamaya tenía razón. Pero al llegar al hormiguero quiso preguntar de nuevo a otra hormiga, compañera de fila:

– ¿Sabes?- le dijo- Estoy cansada de hacer siempre lo mismo… quiero llegar hasta el sol.

– ¿Al sol?- repitió extrañada su amiga- ¡Estás loca! ¿Cómo vas a hacer eso? Nosotras solo podemos escalar árboles…

Bien, pensó la hormiga. Si nadie va a acompañarme, lo haré yo sola. Al día siguiente se fue en busca del árbol más alto de toda la selva. Era tan gigantesco que tardó más de un día en llegar a su copa. Pero alcanzó la última de sus ramas, y a pesar del cansancio al fin contempló como quería al sol… tan cerca de él que pensó que de un salto podría alcanzarlo. Así que saltó y llegó hasta allí y al posarse sobre él, hizo como hacía con las hojas, le mordió.

Todos los animales de la selva sintieron entonces que algo extraño había pasado. De pronto la luz era diferente, más tenue. Y sobre el suelo se proyectaba la misma sombra que deja la luna decreciente. Se asustaron un poco, pero al rato el sol volvió a recuperar su forma y la pequeña y osada hormiga, premiada por su valentía: a partir de entonces fue convertida por los dioses en un lucero que acompaña al sol todas las mañanas.

Eso sí… de vez en cuando a la pequeña hormiga le vuelve a entrar el impulso de morder el sol, y ese día la tierra entera pierde algunos minutos de día.

Qué valores transmite esta leyenda maya

Esta leyenda, nos ayuda a reflexionar sobre todos estos valores:

El esfuerzo y la perseverancia nos ayudan a alcanzar nuestras metas, por complejas y lejanas que nos parezcan. Solo con empeño, ilusión, y esfuerzo y perseverancia se consiguen conquistar sueños.

La cooperación y la solidaridad que no les brindaron ni el papagayo ni sus propias compañeras del zampopo. Podría haber encontrado una mayor fortaleza apoyada por otros animales, pero se encontró sola y aún así, siguió adelante con su sueño.

No te dejes llevar por la frustración: todos los animales le decían a la pequeña hormiga que su idea era absurda. No creían en ella. Y el zampopo, en lugar de hundirse por la frustración que esto genera, decidió no escucharles y seguir adelante en su empeño.

Reflexiones sobre la magnífica leyenda del eclipse y el zompopo

En realidad los mayas sentían auténtico pánico ante los eclipses. Pensaban que se trataba de un conflicto entre la luna y el sol y que la luna celosa o vengativa le mordía. De ahí esta metáfora con las hormigas que muerden las hojas en forma de media luna.

El dios sol, Kinich Ahu, era para los mayas el símbolo de vida y que la luna le mordiera significaba un posible fin del mundo. Por eso representaron tantas veces entre sus dibujos este increíble espectáculo de la Naturaleza, que no podía más que ser un mal augurio, como una inminente sequía o una catástrofe natural cercana.

El tema de los animales devorando al sol ha sido recogido en muchas culturas. Por ejemplo, entre los vikingos, pensaban que eran los lobos quienes mordían al sol y originaban el eclipse, mientras que en Vietnam pensaban que se trataba de un sapo.

Esta leyenda del eclipse y las hormigas o zompopos está basada en una recogida por José Manuel Mérida en una hermosa narración.

Otras preciosas leyendas mayas

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La leyenda de la luciérnaga: esta historia cuenta cómo unos pequeños insectos voladores consiguieron el don de dar luz por la noche.

Leyenda del colibrí: una preciosa historia que narra cómo los dioses decidieron crear al colibrí y con qué misión. ¡Te sorprenderá!

Los duendes Aluxes: para que todo en la Naturaleza guarde su equilibrio, los dioses decidieron crear a unos pequeños duendes guardianes a los que llamó aluxes. Te contamos la historia.

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