El engaño de la milpa. Cuento tradicional para niños

Un cuento tradicional mexicano sobre la mentira y la prudencia

Ay, pobre de aquel que se fía del embustero… Este cuento, ‘El engaño de la milpa’, es un cuento tradicional para niños, muy popular en México. Nos habla de un conejo muy mentiroso y astuto que se aprovecha de aquellos que nos son prudentes y son demasiado confiados.

Un fantástico cuento tradicional de México para alertarnos del engaño de los pícaros: El engaño de la milpa

Cuento tradicional para niños: El engaño de la milpa

Cuentan que hace tiempo un conejo pasó por un campo de maíz recién sembrado y vio un campo sembrado (una milpa) en donde ya asomaba una pequeña mazorca. El conejo pensó que podía vender el maíz antes de que saliera, ya que esa planta tenía pinta de ser fantástica. Así que fue a ver a algunos animales para sacarles algo de dinero y hacer negocio.

Primero se encontró con una cucaracha, y le dijo:

– Señora cucaracha, he visto una milpa y en ella ya despunta una preciosa mazorca que será más grande que mi tamaño.

– ¿En serio?- respondió la cucaracha asombrada.

– Si quieres, te la vendo para que nadie te la quite. Yo estaré atento y en unos meses, en cuanto esté lista, será tuya…

– Pues es una buena idea, señor conejo. Toma estas monedas y guárdame mi maíz.

– No se preocupe usted, señora cucaracha. Y el conejo se fue dando saltos en busca de más posibles compradores.

El conejo también engaña a la gallina y el coyote

Más adelante, el conejo se encontró con una gallina, a la que por supuesto, le encantaba el maíz.

– Oh, señora gallina. Le va a encantar mi propuesta: he visto una milpa con una mazorca que promete ser más grande que tú misma. Sus granos de maíz serán muy sabrosos… Si me pagas por adelantado, te prometo que nadie te la quitará y será tuya.

– ¿De verdad? Pues mía es entonces. Guárdamela, conejo, y toma tus monedas.

Y el conejo se fue de allí muy contento, hasta que vio al coyote y le dijo:

– Señor coyote, ¿le gustaría tener en unos meses una magnífica mazorca de maíz que yo mismo he visto en una milpa? Es enorme, y los granos de maíz se antojan muy sabrosos.

– Mmmm… Pues no es mala idea, conejo. Así me aseguro algo de comer… Dime cuánto cobras y la reservo.

Y el conejo aseguró al coyote también que suya sería la mazorca.

Pero, cuando ya se alejaba, fue sorprendido por un cazador, y para que no le matara, le propuso también entregarle aquella mazorca de maíz. El cazador aceptó, y perdonó la vida al conejo.

El día en el que debía entregar la mazorca de maíz

El tiempo pasó y el conejo olvidó por completo su promesa. Además, ya se había gastado todo el dinero que había recibido de los otros animales. Y un día, vio a lo lejos que se acercaba la cucaracha y recordó la historia de la mazorca.

– Ey, conejo- dijo la cucaracha- Vengo a por mi maíz. ¿Dónde lo tienes? – No te preocupes, cucaracha, que enseguida te lo doy, pero cuidado, que viene la gallina y puede comerte. ¡Escóndete debajo de ese plato!

Y la cucaracha, alarmada, se metió bajo el plato. Entonces llegó la gallina:

– ¡Vengo a por mi maíz, conejo!

– Sí, sí, ya lo tengo preparado, pero… ¿no querrás antes comer como aperitivo una cucaracha?

– ¡Claro! ¿Dónde hay una? -preguntó la gallina.

– Debajo de ese plato tienes una…

Y la gallina se zampó la cucaracha. Entonces, el conejo le dijo:

– ¡Corre, amiga gallina! Escóndete detrás de esa mesa, que llega el coyote y si te ve, te comerá.

La gallina se escondió y el coyote dijo al llegar:

– ¡Eh, conejo, más te vale tener listo mi maíz o te comeré a ti!

– Claro que lo tengo listo, coyote. ¿Cómo iba a olvidar algo así? Pero antes igual te compensaría comerte una suculenta gallina.

– ¿Una gallina? ¡Por supuesto! ¡Me encantan las gallinas? ¿Tienes una?

– Sí, detrás de la cortina la encontrarás.

Y el coyote se comió de un bocado a la gallina. Entonces el conejo vio a lo lejos que llegaba el hombre y dijo al coyote:

– ¡Amigo! Más te vale esconderte bien en la casa, porque llega un cazador y como te vea…

El coyote buscó un escondite y el conejo salió al encuentro del cazador:

Amigo cazador, te estaba esperando. Ya tengo preparado el maíz, pero antes debo decirte que puedes conseguir algo mejor… Dentro de mi casa tienes a un coyote escondido.

– ¿De veras? ¡Qué alegría! ¡Un coyote! Pues entro a por él.

Y el cazador mató al coyote, y salió de la casa del conejo muy contento.

– Ey, señor cazador, ¿ya te vas?

– Claro… ¿quién quiere una triste mazorca de maíz teniendo un coyote?

Y el conejo entró a su casa a comerse el maíz.

Valores que puedes trabajar con este cuento tradicional

Con este fantástico cuento podrás hablar con tu hijo de estos valores:

La sinceridad.

El valor de la prudencia.

Reflexiones sobre el cuento ‘El engaño de la milpa’ para los niños

No te creas todo lo que te prometen… Podría ser perfectamente la moraleja o mensaje de este cuento en donde un pícaro conejo se aprovecha de los ingenuos animales:

No te fíes de las grandes promesas: Lo cierto es que tanto la cucaracha como la gallina y el coyote fueron muy ingenuos al caer en el anzuelo del conejo, que parecía venderles algo maravilloso cuando en realidad les estaba engañando. Cuando alguien promete tanto… desconfía.

Ten prudencia en cuanto a las promesas de futuro: Lo que es tangible es el presente. El futuro puede dar mil vueltas. Puedes apostar y arriesgar por algo que debe llegar, pero luego no te lamentes si no llega. Ya sabes aquello de ‘más vale pájaro en mano que ciento volando’. – La prudencia, una sabia consejera: Si los animales hubieran sido más prudentes, tal vez podrían haber negociado con el conejo otra serie de oferta. Por ejemplo, pagar cuando les dieran el maíz. Pero cierta codicia y avaricia de los tres incautos engañados, hizo que olvidaran que el conejo tal vez estaba mintiendo.

Cuidado con la codicia porque te cegará: El problema de los tres animales engañados es que les cegó la codicia por tener esa maravillosa mazorca que ni siquiera habían visto. Pero de solo imaginarlo… Y ahí es donde dejaron la prudencia y la cordura de lado y se zambulleron de lleno en la trampa del conejo. Es como si la codicia les hubiera puesto unas gafas que distorsionan la realidad, de modo que solo ven lo que el otro quiere que vean.

Preguntas de comprensión lectora para que tu hijo entienda mejor el mensaje

Puedes usar este cuento para mejorar la atención y comprensión lectora de tu hijo. Para ello, haz algunas preguntas sobre el texto al finalizar la lectura:

1. ¿Qué pensó el conejo que podía hacer con la milpa de maíz?

2. ¿A qué animales les ofreció la mazorca de maíz?

3. ¿Cómo consiguió que el cazador le perdonara la vida?

4. ¿Qué le dijo a la cucaracha cuando llegó a por el maíz?

5. ¿Qué pasó con la gallina?

6. ¿Y qué le sucedió al coyote?

7. ¿Salió beneficiado el conejo?

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