El hueso de la cereza. Fábula sobre las buenas acciones

Una fábula corta que habla de las recompensas a las buenas acciones y al esfuerzo

Los actos buenos son recompensados, pero no siempre de forma inmediata. ‘El hueso de la cereza’ es una fábula de Berauger, y nos anima a reflexionar acerca de las recompensas a las buenas acciones y al esfuerzo y perseverancia, unas recompensas que no siempre llegan cuando nosotros deseamos.

Una fantástica fábula sobre las recompensas a las buenas acciones: ‘El hueso de la cereza’

El hueso de la cereza, una fábula sobre las recompensas a las buenas acciones y al esfuerzo

Caminaba un muchacho por una sendero, comiendo una cereza. Cuando terminó, tiró el hueso de la cereza al camino, y un anciano que le seguía, recogió el hueso y lo enterró en una zona más fértil, al borde del camino. El joven se rió de él:

– Qué tontería… ¿por qué has hecho eso? No veo ningún sentido…

Al cabo de un tiempo, el muchacho volvió a pasar por el mismo camino. En el lugar donde el anciano había enterrado el hueso de la cereza, asomaba un pequeño arbolito. Y allí estaba el hombre, regando el árbol.

– ¡Desde luego, mira que eres cabezota!- dijo el muchacho- ¡Eso que haces es un trabajo inútil, una pérdida de tiempo!

Años después, el muchacho, ya mayor, paseaba por el mismo camino. Tenía mucha sed y al llegar al lugar en donde el anciano plantó el cerezo, descubrió un árbol frondoso y repleto de frutos. Gracias a las cerezas, consiguió apagar su sed, y pensó, arrepentido, que no debía haberse burlado entonces del anciano, y que se había comportado realmente como un necio.

Moraleja: ‘Las buenas acciones a veces son como los árboles: tardan años en dar sus frutos’.

Qué valores podemos trabajar con esta fábula corta

Con ayuda de este texto, podemos reflexionar sobre todos estos temas y valores:

La humildad.

– Por qué no debemos burlarnos de las buenas acciones de los demás.

– La paciencia.

– El arrepentimiento.

– La perseverancia y el esfuerzo.

– El valor de la generosidad.

Reflexiones sobre esta interesante fábula de ‘El hueso de la cereza’

A veces pensamos que las acciones de otros son ridículas, porque no somos capaces de ver más allá de nuestro presente el fruto que darán en el futuro:

Las buenas acciones a menudo precisan de tiempo para dar sus frutos: Existen acciones inmediatas, que consiguen resultados instantáneos, pero otras son acciones con resultados a largo plazo. Para comprenderlo, debemos tener paciencia y sobre todo, mantenernos con esfuerzo y perseverancia en nuestro empeño. Es como ese atleta que entrena cada día, y tarda años y años en conseguir una medalla. Al final, el trabajo dará resultados, pero tal vez no hayan sido inmediatos.

No te burles nunca de las buenas acciones de otros: Tal vez llegues a pensar en alguna ocasión que las acciones de otros no son más que pérdida de tiempo. Pero nunca debes burlarte de ellas, porque más tarde puede que den sus frutos. El esfuerzo y la perseverancia pueden lograr sus recompensas.

Toda buena acción y todo esfuerzo obtiene una recompensa: Muchas veces pensamos que algunas buenas acciones no tienen sentido, porque no nos reportan nada. Pero eso es porque no pensamos que tal vez las buenas acciones no obtienen la recompensa en el momento que nosotros creemos, sino más adelante. Espera con paciencia y tal vez obtengas resultados.

Preguntas para ayudar a tu hijo a entender mejor el mensaje de esta fábula

Puedes ayudar a tu hijo a mejorar su atención y comprensión lectora. Usa para ello estas preguntas al terminar la lectura:

1. ¿Qué tiró el muchacho al camino?

2. ¿Y qué hizo el anciano que le seguía con el hueso?

3. ¿Por qué crees que pensaba el chico que era una pérdida de tiempo lo que hacía el anciano?

4. ¿Qué descubrió el muchacho cuando se hizo mayor y volvió a aquel camino?

5. ¿Y qué pensó entonces del anciano y del comportamiento que él había tenido de joven?

Más relatos sobre el esfuerzo para niños y mayores

Si te interesa reflexionar sobre el esfuerzo y sus recompensas (a corto o a largo plazo), también puedes echar un vistazo a estos otros relatos:

De cómo el viejo tonto removió las montañas: De nuevo una fábula que nos habla de los frutos al esfuerzo a lo largo del tiempo. En esta ocasión además también puedes hablar del valor de la cooperación para conseguir grandes logros.

El helecho y el bambú: La paciencia es una virtud, y quien consigue hacerse con ella, logrará ver los resultados de su esfuerzo y perseverancia con calma y sin necesidad de desesperarse o venirse abajo. Preciosa fábula oriental para niños y mayores.

La cigarra y la hormiga: Se reía la cigarra del trabajo y el esfuerzo de la hormiga en pleno verano. Pero… ¡ay, de la pobre cigarra cuando llegó el invierno! No te pierdas esta fábula, todo un clásico para hablar de la necesidad de esforzarse para recoger más tarde los frutos.

La liebre y la tortuga: La liebre no dudó en burlarse de la tortuga. ¿Cómo iba a ganarla en una carrera? Pero el esfuerzo y la perseverancia consiguen cosas increíbles. Por eso, es mejor no burlarte nunca de las intenciones de otros, por muy inverosímiles que parezcan.

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