El lagarto de oro. Leyenda de Nicaragua sobre la codicia

Una leyenda muy antigua acerca de un extraño lagarto de oro

La leyenda ‘El lagarto de oro’ cuenta una historia de avaricia. Se trata de un relato que ha llegado hasta nosotros a través de la cultura oral y que tiene también muchas otras versiones en diferentes países. Aquí tienes la que cuenta esta leyenda de Nicaragua sobre la codicia.

Una leyenda de Nicaragua sobre la codicia: El lagarto de oro

Leyenda de Nicaragua sobre la codicia: El lagarto de oro

Cuentan los más ancianos nicaragüenses que hace mucho, mucho tiempo, habitaba en una de sus cientos y cientos de lagunas un extraño lagarto, tan brillante, que atraía a todos hasta allí. Al descubrir que en realidad su piel estaba formada por oro, la codicia se encendió en el corazón de muchos que intentaron atraparlo sin éxito.

Un día, un astuto cazador, pensó en la forma de atrapar al animal.

– Si le prometo a la Virgen de la Asunción alguna ofrenda de oro, tal vez me ayude… pensó.

Y así fue cómo el joven se acercó hasta la laguna del cerro de Hato Grande, y en cuanto localizó al brillante lagarto de oro, dijo en alto:

– Virgencita de la Asunción, si me ayudas a atrapar a este lagarto, prometo llevarte una corona y un altar de oro.

Y de pronto, el lagarto se acercó hasta donde él estaba y sin más, dejó que le atrapara por la cola. Una vez que le tuvo bien agarrado, dijo:

– ¡Ahora que se olvide del trato la Virgencita!

Dicho esto, el lagarto desapareció. Lo último que vio el cazador d¡fue un remolino de agua en el centro del lago. Y nunca, nadie más, volvió a ver al inquietante animal.

Valores que puedes trabajar con esta leyenda nicaragüense

Trabaja con tu hijo, a partir de esta leyenda, estos valores:

– El valor de la humildad para frenar la avaricia.

La honestidad.

El valor de la sinceridad.

Reflexiones sobre esta leyenda de Nicaragua

Con esta interesante leyenda, podrás hablar con tu hijo acerca del sentimiento de codicia y del valor de la honestidad:

Cuidado con la avaricia: Ya lo dice el refranero español: ‘la avaricia rompe el saco’. El verdadero objetivo de las personas que querían atrapar al lagarto de oro no era altruista. No lo hacían para ayudar a nadie, por necesidad o por una buena causa. Lo hacían por su propio beneficio. Es decir, por avaricia.

Las mentiras al final no salen bien: El joven y astuto cazador creyó que podía engañar a la Virgen de la Asunción, haciendo una promesa que sabía que después no pensaba cumplir. Pero las mentiras no suelen salir bien. Y al final el cazador no consiguió lo que quería.

Las promesas se cumplen: El cazador hizo una promesa, pero era falsa. Sabía de antemano que no la iba a cumplir. Al final, toda ayuda fue retirada, en parte, por su falta de honestidad.

Mejora la atención y la comprensión lectora de tu hijo

Puedes ayudar a tu hijo a mejorar su atención y comprensión lectora, utilizando estas preguntas sobre el texto al finalizar la lectura:

1. ¿Por qué brillaba tanto el lagarto?

2. ¿Qué prometió el cazado a la Virgen de la Asunción si le ayudaba a atrapar al lagarto?

3. ¿Cumplió el cazador su promesa?

4. ¿Consiguió al final atrapar al lagarto?

Otras leyendas y fábulas sobre la avaricia para los niños

Existen muchos relatos breves sobre la avaricia y la codicia para hablar de todo ello con los niños. Estas fábulas y leyendas tal vez puedan interesarte:

El ratón bajo el granero: Tenía un ratón toda la comida que deseaba. Gracias, entre otras cosas, a que vivía bajo un granero. Pero era tan codicioso que quería más y más… ¿Y sabes qué pasó? No dejes de leer esta fantástica fábula. 

El gnomo: Esta es una leyenda para niños más mayores, porque a los más pequeños igual les de algo de miedo. Pero es una historia fantástica que explica hasta dónde nos puede llevar la codicia…

El cultivo del oro: La avaricia puede llegar a nublar la razón de tal forma, que nos haga creer cosas realmente estúpidas. Es lo que le pasó al protagonista de este fantástico cuento.

Alí Babá y los 40 ladrones: Alí Babá tenía un hermano, pero era muyyy avaricioso. Él, sin embargo, supo permanecer siempre en la humildad. Descubre qué les pasó a los dos. 

La gallina de los huevos de oro: Si en lugar de desear más y más, los dueños de la gallina hubieran agradecido lo que tenían… no les hubiera pasado lo que les pasó por avariciosos…

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