El nacimiento del niño Jesús. Historia bíblica para niños

La historia del nacimiento de Jesús para leer con los niños

Te ofrecemos una versión de la historia del nacimiento del niño Jesús en Belén, para que los niños puedan entender cómo ocurrió.

Cada Navidad, celebramos el nacimiento de Jesús. Esta es la historia bíblica de este acontecimiento, contada para los niños.

Una historia bíblica de Navidad para los niños: El nacimiento del niño Jesús

Hace mucho, pero que mucho tiempo, una joven de Nazaret, María, recibió la visita de un arcángel, de nombre Gabriel. El arcángel le anunció lo siguiente:

– María, no te asustes, vengo a traerte una buena noticia.

Ella, al ver al arcángel, al principio sí se asustó un poco, pero su dulce voz y su intensa luz le tranquilizó.

– María: has sido elegida para traer al mundo al hijo de Dios– continuó hablando el arcángel-. Bendito sea tu vientre.

La joven, ahora sí, tembló. ¿Qué le acababa de decir aquel arcángel? ¿Que estaba embarazada? ¿Y que su hijo sería el hijo de Dios? ¿Cómo se lo diría a su novio, José, el carpintero?

Pero entonces llegó José y le dijo:

– ¡María! ¡Un ángel acaba de visitarme y me ha contado la noticia! ¡Vamos a tener un hijo! ¡Y ese hijo será el hijo de Dios!

La joven María se tranquilizó. José estaba ilusionado ante la noticia, así que sabía que iba a apoyarla en todo momento.

Pasaron los meses, y ya, en el noveno mes de embarazo, José y María tuvieron que partir desde Nazaret hacia Belén, ya que José era de este lugar, y por ley, el bebé debía nacer en la misma población en donde nació su padre.

El camino era largo, y debían atravesar todo el desierto. María iba encima de una pequeña mula, mientras que José tenía que ir andando por la arena.

Después de muchas horas, al fin llegaron a Belén. Pero María estaba a punto de dar a luz, y se encontraba agotada del viaje. José decidió buscar un hostal y una buena cama para que pudiera descansar, y llamó a la primera posada de Belén, la más grande y lujosa:

– Por favor- gritó José- ¡Necesitamos morada! Mi mujer está muy cansada y está a punto de tener un bebé.

El dueño de la posada, al verles con esas túnicas tan humildes, no quiso dejarles pasar:

Fuera de aquí, truhanes. ¡No aceptamos pordioseros!

José y María siguieron caminando hasta la siguiente posada. José lo intentó de nuevo:

– ¡Caridad, hermano! ¡Necesito una cama para mi mujer, que está embarazada!

Se abrió una puerta y el posadero les miró de arriba a abajo:

– Me temo que no hay habitaciones para vosotros. ¡Largo de aquí ahora mismo!

José y María, desesperados, fueron hasta el albergue de Belén, con la esperanza de encontrar habitación. Entonces, salió el dueño del albergue:

– ¿Qué buscáis, forasteros?

– Por favor- contestó José- Venimos de Nazaret, de muy lejos, y mi mujer está muy cansada y a punto de tener un bebé. Necesitamos una habitación y una cama.

– ¿Desde Nazaret, dices? ¡Son muchos kilómetros! Estaréis agotados… Ojalá pudiera ofreceros una cama, pero justo hoy tengo todo el albergue ocupado. Sin embargo, se me ocurre algo… Puedo adecentar el establo que hay junto al albergue.

– ¿De veras? ¡Le estamos tan agradecidos!- dijo María emocionada.

– Siento, buena mujer, no poder ofrecerle otra cosa mejor. Pero haré todo lo posible por que pueda descansar.

El hombre preparó el pesebre, en donde dormía un buey, y allí pudo hacer con paja un par de camas. También preparó una hoguera para que no pasaran frío.

Y esa misma noche, en ese humilde pesebre de Belén, nació el niño Dios, a quien María y José decidieron poner de nombre, Jesús.

En ese momento, una estrella comenzó a brillar con mucha más intensidad que el resto en lo alto del cielo, indicando justo el lugar en donde se encontraba el pesebre.

Unos ángeles fueron anunciando a los pastores y todos los habitantes de Belén la feliz noticia, y unos sabios astrónomos, originarios de distintos puntos de Oriente, se encontraron, siguiendo la estela de la estrella de Belén, para llevar sus regalos al niño Dios: oro, incienso y mirra.

Aquel día, señalado en el calendario como el 25 de diciembre, nació el niño Dios, el Salvador.

Reflexiones sobre la Historia del nacimiento de Jesús para los niños

Imagina por un momento lo que tuvo que significar para María recibir de boca de un arcángel una noticia así. Para ella tuvo que originar un cúmulo de emociones encontradas, de miedos y dudas, y de amor, mucho amor, al aceptar al fin la noticia.

El viaje de Nazaret (en Israel) a Belén (Palestina) tuvo que ser agotador, ya que les separan más de 100 kilómetros de desierto, que ellos hicieron a pie y en burro. 

Por si eso fuera poco, fueron tratados como extranjeros al llegar a Belén, ya que nadie quería al principio dejarles pasar a ninguna pensión. Sufrieron el rechazo y la angustia de no encontrar un lugar donde descansar, hasta que encontraron a una persona bondadosa.

La noticia también tuvo que ser todo un acontecimiento en un lugar tan pequeño como Belén. Todos se enteraron rápidamente del nacimiento de Jesús. Todos quisieron entonces llevarle un regalo. Y hasta fueron a verle tres Reyes de Oriente, sabios y expertos en astronomía: Melchor, Gaspar y Baltasar.

El nacimiento de Jesús es uno de los pilares básicos del cristianismo (junto con la Resurrección), un motivo de alegría, y la primera razón por la que celebramos la Navidad, unas fiestas en donde valores como la solidaridad, la caridad y la bondad, cobran protagonismo.

Cada 25 de diciembre, se recuerda el momento en el que nacía el niño Jesús, y de cómo Dios quiso que naciera entre los humildes, para llevar a todos, al crecer, sus enseñanzas y valores.

Con este cuento se busca explicar a los niños, de forma más sencilla y con palabras que puedan entender, cómo fue la concepción y el nacimiento del niño Jesús. 

 

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