El país de las cucharas largas. Cuento sobre la solidaridad y la empatía

Reflexiones sobre el famoso cuento de Jorge Bucay para adolescentes y mayores

‘El país de las cucharas largas’ es un cuento sobre la solidaridad y la empatía, del escritor argentino de Jorge Bucay, un cuento que nos ayuda a entender que la solidaridad hacia el otro en realidad nos beneficia a nosotros mismos.

La bella metáfora que utiliza el escritor argentino es como una fábula que  nos hace pensar en la importancia (y necesidad real) de dos valores esenciales en la vida: el valor de la solidaridad y el valor de la empatía. Pensar en el otro, al final significa pensar también en nosotros mismos. Aquí te dejo la versión del cuento ‘El país de las cucharas largas’, de Jorge Bucay. ¡Disfrútalo!

Un cuento sobre la solidaridad y la empatía para reflexionar con lo hijos: El país de las cucharas largas

El país de las cucharas largas, un cuento de Jorge Bucay sobre la solidaridad y la empatía

Un hombre que viajaba mucho y había vivido muchísimas experiencias contó una vez esta historia, sobre algo extraño que le sucedió:

De entre todos los países que había visitado, recordaba de forma especial el País de las cucharas largas. Había llegado a ese país de casualidad. En realidad iba a Uvilandia Parais, pero en un cruce de caminos, torció hacia el País de las cucharas largas.

Al final del camino, se encontró con una casa enorme, que estaba dividida en dos pabellones: uno al oeste y otro al este. Aparcó el coche y salió. Delante de la casa había un cartel que decía: ‘País de las cucharas largas’. En la casa solo había dos habitaciones: una habitación negra y una habitación blanca. Un largo pasillo conducía hasta ellas. A la derecha se encontraba la habitación negra y a la izquierda, la habitación blanca.

Qué había en la habitación negra

Primero torció hacia la habitación negra. Pero de pronto, y antes de llegar a una puerta muy alta, escuchó algunos quejidos y gritos lastimeros: ‘¡Ayyyyy!- gritaban desde el otro lado de la puerta.

Los quejidos y gritos de dolor le hicieron dudar, pero siguió adelante, y al entrar, se encontró una mesa muy larga, con cientos de personas alrededor. El centro de la mesa estaba lleno de fantásticos manjares, los platos más suculentos y apetecibles. Pero, aunque cada uno tenía una cuchara con el mango muy largo atada a la mano, todos se morían de hambre. ¿La razón? Tenían unas cucharas cuyo mango era el doble de la longitud del brazo. Todos alcanzaban a la comida, pero luego no podían llevársela a la boca. La situación era desesperante, y los gritos de angustia y hambre de las personas, le hicieron alejarse a grandes zancadas de allí.

Lo que encontró tras la habitación blanca

Entonces fue a visitar la habitación blanca, justo al lado opuesto. Lo primero que le llamó la atención al avanzar por el largo pasillo fue el silencio. No escuchaba gritos ni lamentaciones. ¡Cuál fue su sorpresa al entrar y ver, igual que en la otra sala, una enorme mesa con manjares en el centro! Todos tenían la misma cuchara larga atada a las manos. Sin embargo, no morían de hambre, porque cada uno tomaba el alimento del centro y le daba de comer a la persona que tenía en frente. De esa forma todos podían comer.

El hombre dio media vuelta y volvió a su coche. Ahora sí, de camino a Parais…

(Del libro ‘Recuentos para Damián’, de Jorge Bucay)

Escucha el relato del País de las cucharas largas

Ahora también puedes escuchar la narración de este maravilloso relato de Jorge Bucay. Solo tienes que darle al play de este reproductor de podcast:

Reflexiones sobre el cuento ‘El país de las cucharas largas’, de Jorge Bucay

¿Imaginas un mundo que prefiere morir de hambre antes de ayudar al menos a no morir al otro? En realidad, ese mundo tan egoísta existe, muy a nuestro pesar.

El cuento de Jorge Bucay ‘El país de las cucharas’, nos trae una perfecta metáfora y nos plantea una reflexión sobre dos posibles mundos:

1. Un mundo en donde las personas solo piensan en ellas y son incapaces de fijarse en las necesidades de los otros. Un mundo en donde impera el egoísmo. Ese mundo es el que representa la sala negra, en donde las personas, a pesar de tener montones montones de comida, morían de hambre, cegadas por su egocentrismo. Solo sabían quejarse, sin buscar una solución, sin encontrar salida. Simplemente, se dejaban morir.

2. Un mundo en donde todos colaboran y unos ayudan a los otros, con lo que al final todos salen beneficiados. En la sala blanca, la empatía movía a todos los comensales a ayudar a la persona que tenían en frente. De esta forma, al final ellos también recibían ayuda, y nadie moría de hambre. El trabajo en equipo, que es un trabajo solidario, al final obtiene mejores resultados. Más aún si se mueven por un sentimiento de empatía hacia el otro.

¿Te das cuenta? Al final, la única forma de sobrevivir era pensando en el otro… En nuestras manos está, porque al final, la decisión sobre qué mundo queremos la tenemos que tomar cada uno de nosotros. Y tú, ¿en qué sala te gustaría estar, en la sala negra o en la blanca?

Otros fantásticos relatos sobre solidaridad

Aquí encontrarás también buenas reflexiones sobre un valor tan importante como es el de la solidaridad:

El obsequio de las palomas: Un príncipe soltaba a todas sus palomas cada Año Nuevo como un acto de bondad y solidaridad con ellas, pero sin embargo, les causaba un daño mayor que si estuvieran encerradas. Descubre por qué.

El Principito y la rosa: El amor verdadero es aquel que nos mueve a ser solidarios y generosos. Darlo todo por otro es sin duda el acto de mayor solidaridad que existe. Este precioso capítulo del libro de El Principito no te dejará indiferente.

La tortuga, el gamo, el ratón y la corneja: Se puede y se debe ser solidarios con los amigos. ¡Todos a una! Es la proclama que nos mueve a ayudarles cuando nos necesitan.

El príncipe feliz: La solidaridad hace crecer el corazón y lo recubre de bondad y felicidad. Pero para ser solidario es imprescindible sentir empatía.

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4 comentarios en “El país de las cucharas largas. Cuento sobre la solidaridad y la empatía”

  1. Hola, buscando cuentos breves para adultos, he llegado a tu pagina. Bellas narraciones, que podemos trabajar y enseñar a los padres, y traer al presente al niñ@ olvidado que llevamos dentro. Y motivarlos a que repliquen esta experiencia en casa, con sus hijos y familia.
    Gracias.

  2. Me ha encantado esta página. Soy profe y, casualmente estaba buscando algo para promover el trabajo en equipo ahora a principio de curso, y me ha venido que ni pintado el cuento de Jorge Bucay.
    Luego, rastreando, he visto que ¡también hay cuentos para adolescentes! ¡Impresionante! Los grandes abandonados de nuestra sociedad en mi opinión (se nota que soy de Secundaria, ¿no?). Se les tiene muy en cuenta para fomentar el consumo de ciertos productos, pero ya no parece que se pueda influir de alguna manera positiva a esa edad. Y sí, se puede… Y me alegra mucho que haya gente que me acompaña en esto de intentar hacer algo verdadero por cambiar lo que no nos gusta de este mundo. ¡¡¡Mil gracias y mi más sincera enhorabuena!!!

    • ¡¡Muchísimas gracias, Consuelo!! 😍Estoy totalmente de acuerdo contigo: acompañamos a nuestros hijos cuando son niños e intentamos incentivarles en la lectura. Les ayudamos a generar un pensamiento crítico, pero no podemos olvidarnos de la adolescencia, una etapa crucial y decisiva, en la que además se plantean tantísimas cosas. ¡¡Buscaré muchos más cuentos e historias interesantes para los chicos y chicas de secundaria, claro que sí!! Ánimo, que estás haciendo una labor maravillosa. Como padres nunca estaremos lo suficientemente agradecidos a los buenos profesores 😊

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