El príncipe y el mago. Cuento para adolescentes y adultos

Un cuento para jóvenes sobre la persuasión y la realidad manipulada

Este cuento te hará pensar, y mucho, en la realidad en la que vivimos. ‘El príncipe y el mago’, del escritor británico John Fowles (1926-2005), viene a decirnos que en realidad vemos lo que otros quieren que veamos y hacemos que otros vean lo que nosotros queremos. Para ello están los magos, aquellas personas con un poder de persuasión envidiable, capaces de hipnotizarnos con su palabrería. ¿Complicado de entender? No te pierdas este relato y las reflexiones del final.

Un cuento para adolescentes y adultos sobre la persuasión: El príncipe y el mago

El príncipe y el mago, un cuento para jóvenes y adultos
El príncipe y el mago, un cuento sobre la persuasión

Había una vez un príncipe al que le gustaba observar y recapacitar sobre todo lo que veía. Y creía en todo, menos en las princesas, las islas y en Dios. Su padre le había dicho que estas tres cosas no existían y él, como no había visto nunca princesas, islas ni a Dios, creía a su padre.

Pero un día, el príncipe decidió salir del reino. Sentía grandes deseos de conocer otros mundos. Y después de cabalgar durante bastante tiempo, llegó hasta el mar. Y a lo lejos vio unos pedacitos de tierra que le parecieron islas, y en ellas, se movían con elegancia unas mujeres que lucían vestidos lujosos.

Al príncipe le entró curiosidad y quiso acercarse a esa isla, y comenzó a buscar algún bote. Entonces, un hombre se le acercó y le preguntó:

– ¿Qué buscas?

– Oh, busco un bote, porque quiero acercarme a aquel lugar… – dijo señalando a la isla.

– ¿A esa isla?

– ¿Es una isla? Entonces… ¿existen las islas?

– ¡Claro que existen!

– Vaya… ¿y quiénes son esas mujeres de la isla?

– Son princesas- respondió el hombre, que iba muy elegantemente vestido.

– Así que existen las princesas… solo falta que me digas que existe Dios.

– Claro que existe. Soy yo.- dijo entonces el hombre haciendo una reverencia.

El príncipe y el mago: la realidad construida con la magia

El Príncipe se quedó atónito, y decidió volver al castillo de su padre. Al llegar, le dijo muy enfadado:

– ¡Me has mentido! ¡Me dijiste que no había islas, princesas ni Dios! ¡Y ahora sé que existe!

Su padre contestó con calma:

– ¿Y cómo sabes que existen?

– ¡Los he visto! ¡También he conocido a Dios!

– Y ese Dios… ¿vestía de forma elegante y llevaba las mangas recogidas?

– Sí.

– Te han engañado, hijo. Es un mago. Le conozco…

– ¿Un mago?

El príncipe, más enfadado aún, fue a buscar al mago y le dijo:

– ¿Por qué me engañaste? Ahora sé que eres un mago y me has hecho ver lo que tú has querido que vea… Ahora sí creo más aún a mi padre.

– ¿Tu padre? ¿Ese que dice ser rey? ¡Él también es un mago!

El príncipe no supo qué decir. Regresó a casa de su padre y le preguntó:

– ¿Es verdad que eres un mago?

– Sí, es verdad…

– ¡Me volviste a engañar! ¿Por qué me haces esto? Ahora mi vida no tiene sentido. Todo es mentira… ¡Prefiero morir!

Entonces, el rey (mago) hizo aparecer a la muerte y ésta llamó al príncipe. Pero cuando el joven iba a ir hacia ella, le entró un escalofrío y dio marcha atrás. Recordó entonces las islas falsas pero hermosas y las princesas falsas pero bellas y dijo:

– Está bien, padre, puedo aceptar que seas un mago.

– Bien, hijo- contestó él- Tú también comienzas a serlo.

Reflexiones sobre el cuento El príncipe y el mago

Qué extraña es la realidad, ¿verdad? Muchas veces vemos lo que otros desean que veamos. Y algunos (los magos) son tan persuasivos, que consiguen que creamos que esa, la realidad que nos muestran, es la auténtica realidad que existe. ¡Cuidado con ellos!:

La realidad verdadera no existe: nuestra realidad está manipulada desde que nacemos. Depende de los mensajes que recibimos, de las experiencias que vivimos, de cómo procesamos esa información… y de lo persuasivos que sean los que nos rodean. Existen los magos, sí, aquellos capaces de trastocar nuestra realidad hasta hacernos creer lo increíble. Son personas con un poder de elocuencia y persuasión asombrosas. Tienen un don para hipnotizar a otros con sus palabras y hacerles creer en todo lo que dicen. Y lo mejor de todo es que nosotros también podemos ser magos, nosotros también influimos en la realidad de los demás y podemos ser tan persuasivos como los magos.

Todos podemos ser magos: sí, la idea de este cuento es que todos, absolutamente todos, podemos ser magos. Todos somos capaces de influir en otros hasta tal punto de conseguir que crean en lo que nosotros creemos. Solo que algunos lo hacen con más facilidad ya que usan de forma magistral la persuasión o incluso la manipulación. Estos últimos son los magos, aquellos que nos llevan a creer en lo que ellos quieren que creamos.

¿Cómo saber si lo que vemos es cierto?: ahora pensarás que es imposible diferenciar la realidad de la ficción cuando estás bajo el hechizo de un mago. Así es, es muy difícil escapar de su don persuasivo. La única forma es intentando salir de ese entorno y ver desde muy lejos de nuevo esa realidad. Si consigues no encontrarte con otro mago que te engañe, tal vez logres acercarte un poco más a la realidad.

Otros fantásticos relatos para reflexionar

Te ofrecemos otra serie de historias como esta. Así que si te gustan este tipo de cuentos o relatos que ayudan a reflexionar sobre temas complejos como el de la realidad, no debes perderte estas otras historias:

Si un árbol cae en el bosque: la pregunta nos deja una profunda reflexión… ‘si un árbol cae en el bosque y nadie lo oye caer. ¿existe el árbol?’. A partir de esta cuestión surgió toda una rama de la filosofía, empeñada en demostrar que la existencia de algo o alguien depende de si los demás lo perciben.

La sombra: no hay nada más terrible para una persona que la pérdida de su propia identidad. En realidad, el sentir que no eres tú y que alguien robó tu esencia, puede hacerte enloquecer…

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