El Principito y los baobabs. Cuento para niños y mayores

Una preciosa metáfora sobre las emociones que nos hacen daño

Descubre una de las reflexiones más hermosas del libro ‘El Principito’, del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry. Se trata de El Principito y los baobabs, un momento de la historia en la que el narrador recuerda por qué el Principito se dedicaba todos los días a arrancar los baobabs que nacían en su pequeño planeta.

La historia de El Principito y los baobabs para niños y mayores

El principito y los baobabs, un cuento para niños y adultos sobre los miedos

La verdad es que me llevó tiempo conocer al Principito. No solía responder a mis preguntas. En cambio, él tenía muchas para mí. Así que me las ideé para sacar información a través de sus propias preguntas. Por ejemplo, el Principito preguntó por mi avión.

– ¿Qué es eso?- me preguntó señalando el aparato.

– ¿No lo sabes? Es un avión. Bueno, es mi avión.

– ¿Y tú has llegado hasta aquí en él? Ah, te has caído del cielo, como yo… ¿De qué planeta te caíste?

– ¿De qué planeta? ¿Tú vienes de otro planeta?

Pero siempre que preguntaba algo importante, el Principito se quedaba muy callado y pensativo, como si ya me hubiera dado la respuesta y pensara que era tan obvio que no debía responder.

Tal vez yo me estaba haciendo mayor, y empezaba a pensar como los adultos, por eso se me escapaban respuestas que viajaban en el silencio. Entonces recordé que le había dibujado un cordero pequeño en una caja porque dijo que su casa era muy pequeña. Tal vez su planeta era del tamaño de una casa. Imaginé que su planeta tal vez era un asteroide.

РDibujar̩ una cuerda para que puedas atar a tu cordero-le dije entonces.

El Principito me miró extrañado:

– ¿Atarle? ¿Para qué?

– Para que no se escape.

– ¿Y por qué iba a escaparse?

– No sé… tal vez empiece a andar y se aleje demasiado…

– En mi planeta por mucho que se aleje, no se alejará demasiado…

Por qué el Principito necesitaba arrancar los baobabs de su planeta

De pronto el Principito me preguntó si el cordero que le dibujé comía matorrales.

– Sí, supongo que sí- respondí extrañado.

– ¡Qué bien! ¡Entonces también comerá baobabs!

– ¿Baobabs? Pero los baobabs son muy grandes… No podría comerse uno. Ni cien elefantes juntos podrían hacerlo…

El Principito se rió. Le hizo mucha gracia la comparación de los elefantes.

– Pero todos los baobabs grandes antes son baobabs pequeños…

La verdad es que no había caído en ello. La lógica del Principito era realmente asombrosa.

– ¿Y para qué necesitas que tu cordero se coma los baobabs pequeños?

Al fin conseguí que el Principito me contara que en su planeta había semillas de dos tipos: unas buenas y otras malas. Pero eran invisibles porque estaban bajo tierra, así que hasta que no nacía la planta, no sabía si eran buenas o malas…

Los baobabs eran semillas malas porque sus raíces eran tan largas que podrían desintegrar el planeta. Por eso, debía arrancarlas en cuanto nacieran.

– Y no es tan fácil- dijo el Principito-, porque la principio, los baobabs se parecen mucho a los rosales, y yo no quiero arrancar un rosal.

Entonces lo entendí todo. De hecho, en ese momento sentí la necesidad de gritar:

– ¡Niños, cuidado con los baobabs!

El Principito era en su planeta muy disciplinado, y todos los días dedicaba un tiempo a arrancar las plantas malas para que los baobabs no invadieran su casa. Después, se sentaba a ver algunas de las cientos de puestas de sol que podía observar desde su pequeño planeta. Le encantaba observar puestas de sol, sobre todo cuando estaba triste.

– Un día observé cuarenta y tres puestas de sol- dijo el Principito.

Ese día debía estar muy, muy triste.

Temas que podrás trabajar con esta parte del libro de El Principito

La historia del Principito y los baobabs, te servirán para hablar de estos temas:

– Dentro de nosotros conviven el mal y el bien.

РPor qu̩ debemos arrancar las plantas malas, las emociones negativas.

– La belleza como bálsamo de la tristeza.

РPor qu̩ necesitamos dar libertad, y no restarla.

Reflexiones sobre el Principito y los baobabs para niños y mayores

Este extracto de El Principito sirve para recapacitar sobre numerosos temas. Y es que todo el cuento del Principito está lleno de preciosas metáforas como estas:

Dentro de nosotros también hay semillas del bien y del mal: Sí, y además también son invisibles. De pronto nace un pensamiento positivo o uno negativo. En cuanto nazca un pensamiento negativo, debes arrancarlo, porque si no, se hará cada vez más profundo y puede por llegar a hacerte mucho daño.

Esas semillas de baobab que también representan a los miedos: Los miedos pueden llegar a ser realmente destructivos. Y al principio, cuando son pequeños, no lo son, pero si crecen, nos destruyen. Son miedos, en plural, porque existen muchos tipos de miedos, como el miedo al fracaso, a la soledad, a no ‘dar la talla’… No dejes que los miedos se hagan grandes y crezcan dentro de ti.

La dificultad de localizar los pensamientos negativos: Al principio puede que sea difícil localizar un pensamiento negativo. Porque igual que los baobabs y otros matorrales, cuando una emoción negativa nace, comparte algunas similitudes con las emociones positivas. Por ejemplo, al principio de la ira, crees que es porque necesitas conseguir algo, y que ese sentimiento puede ser positivo. Pero en cuanto la ira crece un poco más, te darás cuenta de que no te lleva a nada bueno. Lo mismo sucede con el miedo, que al principio nos advierte de un peligro, pero que según va creciendo, nos paraliza y nos concierte en sus esclavos.

La necesidad de conceder libertad: El Principito se extraña de la idea del aviador (el narrador) de atar a su cordero. No se imagina atarle porque es su amigo, y a los amigos no se les ata, sino que se les da libertad. El Principito propone ofrecer confianza. Además, no se preocupa demasiado porque no tiene mucho espacio para salir corriendo.

Si estás triste, contempla algo bello: El Principito utiliza una metáfora hermosa para hablar de cómo apaciguar la tristeza. Cada vez que él se siente triste, se sienta a contemplar una puesta de sol. Y es que, la belleza y grandeza de la Naturaleza nos ayuda a alejarnos del sentimiento de la tristeza. Viene a decirnos: ‘eh, ¿cómo vas a estar triste teniendo algo tan hermoso delante? ¿No te es suficiente poder contemplar cada día algo tan bello como es la vida?’.

Algunas preguntas de comprensión lectora para tu hijo

Si utilizas este cuento para niños más pequeños, podrás ayudarles a entender el mensaje de esta historia con algunas preguntas de comprensión lectora. Por ejemplo, estas:

1. ¿Por qué no necesitaba el Principito atar a su cordero?

2. En el planeta del Principito nacían plantas buenas y plantas malas. ¿Por qué eran malos los baobabs?

3. ¿Por qué se sentaba el Principito a ver una puesta de sol cuando se sentía triste?

Otros relatos de El Principito para niños y mayores

El libro de El Principito está lleno de historias preciosas con mensajes profundos como el de los baobabs. Aquí tienes algunos:

El Principito y el dibujo del elefante y el cordero: Solo con los ojos de un niño se puede llegar más allá de la realidad. Aprende a contemplarlo todo con los ojos de la imaginación.

El Principito y la rosa: El Principito amaba a una rosa que creía única en todo el mundo. Pero la rosa era vanidosa y orgullosa y le quería, sí, pero no le amaba. Preciosa historia que nos enseña la diferencia entre amar y querer.

El Principito y el rey: a veces la autoridad no es más que una careta, algo superfluo e innecesario. Y es que a los adultos nos gusta mucho aparentar…

El Principito y el vanidoso: reflexiona de la manos del Principito acerca de la necesidad de ser más humildes.

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