El problema. Fábula budista sobre la resolución de problemas

Una interesante reflexión budista sobre cómo deshacernos de lo que nos preocupa

A menudo le damos demasiadas vueltas a un problema en busca de soluciones cuando lo más sencillo lo tenemos en nuestras manos. O bien lo dejamos pasar sin encontrar respuesta. ‘El problema‘ es una estupenda fábula budista que nos habla de la resolución de problemas y la necesidad de simplificar nuestros pensamientos. También nos recuerda la necesidad de deshacernos de aquello que nos perturba.

Una leyenda sobre la resolución de problemas: El problema

El problema, una fábula budista sobre la resolución de problemas

Cuenta una antigua fábula budista que hace mucho tiempo, en un monasterio lejano, ubicado en una ladera casi inaccesible de una montaña del Himalaya, uno de los monjes budistas más ancianos falleció. Tenía un puesto importante, ya que era el guardián, y algún otro monje debía quedarse con su puesto de trabajo. Pero no era fácil. Debía ser un monje que reuniera las características adecuadas.

Así que el Gran Maestro reunió a todos sus discípulos para comprobar quién podría ejercer tal honroso puesto. En una amplia sala, todos los discípulos se sentaron frente al Gran Maestro. Él colocó una pequeña mesita en medio de la sala y encima de ella un hermoso jarrón de porcelana. En el jarrón colocó unas preciosas flores amarillas. Entonces dijo:

– He aquí el problema: asumirá el honroso puesto de Monje guardián quien lo resuelva.

El monje budista que consiguió resolver el problema

Todos se quedaron absortos, mirando en silencio el hermoso jarrón. ¿Qué representaría? ¿Dónde estaba el problema? ¿Necesitaría agua la flor? ¿Representaría la belleza de la Naturaleza? ¿O la tentación del hombre? ¡Eran demasiadas preguntas!

Pero entonces, uno de los discípulos se levantó decidido. Sacó su espada, miró a los discípulos y al Gran Maestro y de un solo golpe, rompió el jarrón y las flores. Los demás se quedaron horrorizados, pero el Gran Maestro dijo:

– Aquí tenemos a alguien que no solo ha adivinado el problema, sino que además lo ha resuelto y ha terminado con él. Honremos a nuestro nuevo guardián del monasterio.

Moraleja: ‘No importa cómo sea el problema. Lo que importa es acabar con él’.

Reflexiones sobre esta fábula budista de ‘El problema’

Aprender a resolver problemas es fundamental en nuestra vida. Y no es tan sencillo. A veces nos dejamos llevar por la apariencia del problema y olvidamos que es un problema sin más. Demasiados pensamientos nos confunden:

El problema es que no sabemos ver el problema: la mayoría de discípulos no era capaz de ver que el jarrón en sí era el problema. Intentaban adivinar qué podría significar. Era tan hermoso que… ¿cómo podría ser en sí un problema? El único monje capaz de no dejarse llevar por los miles de pensamientos que surgían, el único que fue capaz de simplificarlo todo, vio que el jarrón, en sí, era el problema y que como tal había que destruirlo.

Las apariencias no nos dejan ver el problema: ni las apariencias ni los pensamientos complejos. ‘Demasiados senderos’ hacen más difícil dar con el camino correcto. Ante un problema, debemos simplificar y desprendernos de todas las apariencias para comprobar cuál es el problema exacto. Solo así podremos librarnos de él.

Debemos desprendernos de los problemas para seguir adelante: muchas veces tendemos a acumular en nuestro interior problemas sin resolver y sentimientos negativos que lo único que hacen es ‘enmarañarlo’ todo e impedir que podamos dejar espacio para lo que realmente necesitamos. Si no acabamos con ellos, terminarán ocupando todo nuestro corazón. Rencores, dolor, miedos... son como ese hermoso jarrón con la flor amarilla. ¿Para qué sirve?

Acabar con todo lo que no nos sea útil: los jarrones de lindas flores son hermosos, sí, y alegran la vista. Pero, ¿qué más nos aportan? Todo lo que no nos aporte nada, debe desaparecer de nuestra vida, aunque en un pasado fuera importante. La idea es quedarnos únicamente con aquello que nos enriquece de alguna forma y eliminar aquello que no nos aporta nada o que forma parte de nuestro pasado.

Otras fantásticas fábulas budistas para todas las edades

Las fábulas budistas nos ayudan a pensar en profundidad en determinadas emociones e importantes aspectos de nuestra vida. Prueba a leer todas estas:

La anciana mendiga: el poder de la fe y de los deseos es mayor de lo que imaginamos. Compruébalo con esta preciosa fábula.

Demasiados senderos: cuando comenzamos a pensar demasiado, terminamos perdiéndonos. Lo mejor es simplificar y quedarnos con la esencia de las cosas.

El jardinero y el ciervo: la codicia crea en nosotros ansiedad y hace que no seamos capaces de ver nada a nuestro alrededor. Nos ciega por completo. Fantástica fábula para reflexionar sobre la codicia y la ansiedad.

El origen del ruido: aquello que nos incomoda tanto tal vez no esté fuera de nosotros, sino en nuestro interior.Lo entenderá mejor después de leer esta fábula.

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