El sueño de una noche de verano para niños

Una historia de amor de William Shakespeare para niños y mayores

Te ofrecemos una fantástica y divertida versión de ‘El sueño de una noche de verano’ para niños y mayores. Preciosa y cómica historia de amor escrita por el gran William Shakespeare hace más de trescientos años. No te pierdas esta fabulosa versión y las reflexiones de esta increíble historia.

La increíble historia de amor de ‘El sueño de una noche de verano’, contada para niños y mayores

El sueño de una noche de verano para niños y mayores, de Shakespeare
(‘Hermia y Lisandro’ de John Simmons- 1870)

En Atenas todos andaban realmente emocionados y alegres: preparaban una boda, la boda entre el duque Teseo y la hermosa Hipólita, reina de las Amazonas.

Ambos estaban muy enamorados, y durante los días previos a la boda, estaban impacientes y felices. No tanto como otras dos parejas… Resulta que uno de los ciudadanos de Atenas, Egeo, fue a ver al duque para pedirle ayuda:

– Señor Duque- le dijo Egeo arrodillándose- le pido ayuda en una historia con la que usted sentirá cierta empatía, al estar a punto de casarse… Mi hija Hermia ha perdido la cabeza, y no quiere casarse con la persona que le asigné, el gran y apuesto Demetrio. Él sin embargo sí muestra un gran amor hacia ella… Pero mi hija es muy terca, y dice estar enamorada del joven Lisandro.

El duque Teseo escuchó atentamente y reflexionó. Sabía que las leyes de Atenas daban la razón al padre de la chica, quien tenía todo el derecho a organizar su boda con quien él quisiera. Si ella se negaba, su padre podría ordenar que ingresara en un convento para que permaneciera por siempre soltera.

– Estás en tu derecho, buen Egeo… Pero ya sabes que los jóvenes son impacientes e impetuosos. Tal vez puedas dar un tiempo para que recapacite. Te propongo dejar que se lo piense durante estos días previos a mi boda. Después, podrás hacer lo que te dicte tu conciencia.

El amor de Hermia hacia Lisandro y el de su mejor amiga hacia Demetrio

La hermosa Hermia, por su parte, lloraba desconsolada en brazos de su amor, Lisandro:

– Ay, Lisandro, mi padre no dejará que nos casemos. No podré convencerlo nunca. Está empeñado en casarme con Demetrio, y yo no le quiero. Además…

– ¿Además, qué?- preguntó entonces Lisandro.

– Además es el amor de mi mejor amiga, Helena… Ella piensa que le he robado el cariño de Demetrio. Y es que Demetrio no para de perseguirme, por más que le rehúyo…

– Escúchame- dijo entonces Lisandro- Tengo una tía muy querida lejos de Atenas. Ella puede ayudarnos. Escápate esta noche mismo y partamos juntos hasta allí. Nos casaremos, lejos de los ojos de todos aquellos que se niegan a respetar nuestro amor. A Hermia se le iluminaron los ojos:

– Sí. Lisandro, me escaparé. Esta misma noche. Espérame en este mismo lugar.

Pero Hermia, estaba tan emocionada por su inminente aventura, que se lo contó a su amiga Helena.

– ¿Escaparte, dices? ¿Sin que lo sepa tu padre? ¡Te matará!

– No, Helena, no lo hará, porque ya estaré lejos. Por favor, no le cuentes esto a nadie- le pidió la ingenua de Hermia.

Pero Helena no pudo cumplir su palabra, y decidió contarle a su querido Demetrio cuáles eran los planes de su amiga, en un intento desesperado por conseguir que se fijara en ella, aunque no fuera ni la mitad de hermosa que su amiga.

Los actores aficionados de la compañía de Quince

Sin embargo, las parejas, que se reunirían en el bosque en unas horas según lo acordado, no sabían que por una extraña casualidad, también se encontrarían en ese lugar y a la misma hora un grupo de actores que preparaba una obra teatral para la boda del duque.

Se trataba de una pequeña compañía amparada por el carpintero Quince, pero cuyo alma era sin duda el del tejedor Botton.

Sí, eran aficionados, pero amantes del teatro, y pensaban deslumbrar el día de la boda a todos los invitados. ¿El título de la obra?: ‘La muy lamentable comedia y la muy cruel muerte de Píramo y Tisbe’.

A Botton le otorgaron el papel protagonista, el de Píramo. Pero tenía algunas dudas:

– Dime, Quince… ¿Píramo es galán o un tirano?

– Es galán, un galán que se mata por amor, la causa más noble de la muerte…- contestó Quince.

– Entonces, quedará bien que llore, ¿no? Así conmoveré más a los espectadores.

El otro papel, el de Tisbe, recayó en el joven Flauta, remendón de muelles, que protestó de forma airada al enterarse:

– ¡No, no, no! Que sepáis que no pienso representar el papel de una mujer, menos aún ahora que me está saliendo barba…

– No pasa nada, Flauta- dijo Quince- Tú te tapas con un antifaz e intentas poner la voz un poco más aguda.

– No podré… ¡me saldrán gallos!

– Lo harás fenomenal. ¡Es un papel idóneo para alguien con tanta calidad!

A Flauta eso le gustó más, y al final aceptó ser Tisbe.

A Snug, el ebanista, le dieron el papel de león:

– ¿Y está escrito ya lo que deberé decir?

– Umm… no, no tienes diálogo. Tú sobre todo ruge, pero ruge bien- contestó Quince.

Repartidos todos los papeles, el director de la obra convocó a todos los actores a un ensayo, en ese claro del bosque a la misma hora en la que acudirían las parejas enamoradas.

El encuentro entre reina Titania y el rey Oberón

Da la casualidad también que ese lugar del bosque donde se encontrarían los actores y las parejas de enamorados, era el rincón favorito de silfos y hadas. Aunque en ese momento, ambos bandos estaban enfadados: el rey Oberón, rey de los silfos, quería un sirviente que tenía para sí la reina de las hadas, Titania. Como era el hijo de una amiga muerta recientemente, ella se negaba a cederlo.

Esa noche, quiso el destino que ambos, Oberón y Titania, pasearan por aquel rincón del bosque. El rey Oberón, acompañado por su querido duende Puck.

– Mira por dónde, que llega la mismísima Titania acompañada por todo su séquito de hadas- dijo entonces el rey Oberón- Es una señal, querida y bella Titania, para que al fin recapacites y me cedas a tu sirviente.

– No sé por qué tienes una mollera tan dura de entendederas, querido Oberón- respondió Titania- Te dije que por nada del mundo lo cedería.

Y así estuvieron ambos discutiendo un buen rato, hasta que Oberón se dio por vencido y preguntó:

– Y bien, ¿os quedaréis mucho en el bosque?

– Hasta después de la boda de Teseo- contestó Titania- Podéis venir con nosotros si queréis y disfrutar de la fiesta.

Pero al rey Oberón se le acababa de ocurrir una idea para convencer a Titania y que le cediera a su sirviente: mandó al duende Puck por el bosque a buscar una flor llamada ‘Pensamiento de amor’.

– Puck, busca esta planta, el ¡Pensamiento de amor’. La necesito. Tiene unas propiedades maravillosas: si derramas unas gotas de su néctar sobre los párpados de aquel que duerme, se enamorará de forma repentina de la primera persona que vea al despertar…

La Flor del Pensamiento de amor y la decisión de Oberón

Poco después de que Puck se marchara, Oberón escuchó acercarse a una pareja, que discutía a viva voz. Se hizo invisible y escuchó con atención:

– Oh, Demetrio, escucha… Yo te amo, y Hermia no te quiere. ¿Por qué insistes en perseguirla? Ella no te podrá dar nunca el amor que yo siento por ti.

– ¡Aléjate ya! ¡Me estás poniendo dolor de cabeza! Yo no te amo, Helena, lo sabes bien. No sé por qué insistes tanto…

Oberón sintió una gran compasión hacia la joven rechazada…

– ¿Cómo puede tratarle así ese joven, con tanto desdén?- pensó el rey de los silfos- En cuanto Puck traiga la flor, verteré unas gotas sobre los ojos del joven y al fin ella conseguirá lo que tanto desea…

El pequeño duende no tardó en llegar con la flor, y lo primero que hizo el rey Oberón es verter unas gotas sobre los párpados de la reina Titania, que ya descansaba junto a algunas de las hadas. Después le entregó la flor a Puck y le dijo:

– Busca una pareja de jóvenes y vierte unas gotas en los párpados del muchacho. Ha tratado mal a una joven enamorada y debe pagarlo por ello.

Y el duende se fue por el bosque en busca de Demetrio y Helena.

El tremendo lío provocado por Puck

Sin embargo, en ese momento cruzaban el bosque Hermia y su enamorado, Lisandro. Agotados, decidieron descansar, y Puck pensó que era la pareja que Oberón le ordenó encontrar. Así que vertió unas gotas sobre los ojos de Lisandro.

El fatal destino quiso que en ese momento llegara Helena, quien cansada de perseguir a Demetrio, se había separado de él. Al ver tendido en el suelo a Lisandro, se acercó para comprobar si estaba bien. Y él abrió los ojos… El efecto de la flor era tan poderoso, que olvidó por completo el amor hacia Hermia y empezó a perseguir a Helena:

– Oh, hermosa Helena… ¡te amo tanto!

Helena, por su parte, totalmente contrariada, comenzó a correr despavorida, sin entender qué sucedía. Y Hermia, al despertarse, se encontró sola.

Por su parte, Puck, que era un duende travieso al que le gustaba mucho jugar, se encontró con los comediantes, quienes comenzaban a ensayar su obra. En seguida se fijó en el arrogante Botton, y quiso gastarle una broma, así que usó su magia para transformar su cabeza en la cabeza de un asno. Cuando salió a escena, todos gritaron aterrados y huyeron de allí:

– ¿Pero qué os pasa? ¿Por qué os vais?- preguntó extrañado Botton, que no sabía lo que había pasado con su aspecto.

Pero los gritos despertaron a Titania, quien dormía muy cerca de allí, y al ver a Botton, con su cabeza de asno, se enamoró perdidamente de él por culpa de las gotas de la flor mágica.

– Oh, hermoso ser… ¡qué adorable! ¡Qué belleza!- dijo la reina de las hadas.

Y Botton, un poco aturdido, se dejó llevar:

– Yo… bueno, pues gracias, sí… tal vez sea realmente hermoso…

Y así fue cómo Titania se llevó del brazo a su enamorado, el arrogante Botton, con cabeza de asno.

Oberón descubre el error de Puck

El rey de los silfos al fin vio aparecer a Puck, casi en el mismo momento en que Hermia se encontraba con Demetrio, quien aprovechó para declarar su amor una y otra vez. Y Oberón, que estaba escondido, le dijo a Puck:

– Este es el muchacho que te dije… pero ella no es la misma.

– Pues para mí ella es la misma pero él no- respondió Puck.

– Pero… ¿qué hiciste? ¡Confundiste al hombre!– se lamentó Oberón- Ay, intentaremos solucionarlo… Busca a Helena y tráela hasta aquí. Yo mientras derramaré unas gotas de la flor en los párpados de Demetrio.

Y al fin consiguió Puck llevar hasta allí a Helena (perseguida por Lisandro). Y justo en el momento en el que la joven se acercó a Demetrio, él abrió los ojos.

– ¡Amada Helena! ¡Al fin te veo con los ojos del amor!

Helena sintió una felicidad inmensa al comprobar que Demetrio la amaba. Pero Lisandro seguía amándola también, y comenzó a perseguir a Demetrio.

– Oh, travieso duende- dijo Oberón a Puck- Resuelve el entuerto que creaste.

Puck consiguió despistar a los dos jóvenes para que no pudieran verse en medio de la noche. Y Lisandro. muerto de cansancio, se tumbó y se quedó dormido.

Hermia no tardó en llegar y se tumbó a su lado, durmiendo junto al que fue su gran amor antes de ese repentino cambio. Y Puck aprovechó la oportunidad para verter unas gotas del néctar de la flor sobre los párpados de Lisandro. Al abrir los ojos, volvió a enamorarse de Hermia, pues era la muchacha que dormía a su lado.

– Resuelto el lío- dijo satisfecho Puck.

Oberón deshace el encantamiento de Titania

Por otro lado, Titania al fin dormía junto al vanidoso Botton (con cabeza de asno). Oberón había conseguido al fin que la reina de las hadas le cediera a su sirviente, ya que solo tenía ojos para su nuevo amor.

Pero Oberón se compadeció de ella y decidió romper el hechizo, diciendo estas palabras:

– Sé de nuevo la que fuiste. Contempla lo que antes viste.

Entonces la reina despertó, y al ver a Oberón, le dijo:

– Ay, querido Oberón, qué extraño sueño he tenido… ¿no soñé que me enamoraba de un asno?

No fue un sueño, querida, mira a tu lado.

Y Titania observó con horror a un hombre con cabeza de asno, que no paraba de roncar.

– ¡Qué espanto! ¿Cómo pude amar a esto?

Oberón ordenó a Puck retirar la cabeza de asno del infeliz actor, y todo volvió a una aparente normalidad.

A la mañana siguiente, el duque Teseo fue al bosque a cazar, acompañado de su prometida Hipólita y de Egeo. Se encontraron con las parejas de enamorados, pero esta vez Egeo no tuvo que aplicar ninguna ley, porque Demetrio confesó entonces su amor por Helena, quedando libre la pareja de enamorados formada por Hermia y Lisandro.

– Qué extraño todo, de todas formas- dijo en voz alta Demetrio- Que me parece despertar como de un sueño.

Las parejas se casaron el mismo día que Teseo e Hipólita. Y el gran éxito, de entre todos los festejos, fue la obra de teatro ‘La enfadosa y corta escena del joven Píramo y su amante Tisbe chiste muy trágico’. Y ciertamente fue una obra chistosa.

Reflexiones acerca del Sueño de una noche de verano

Esta fantástica comedia de amor fue representada por primera vez el 1 de enero de 1605. La historia narra de forma cómica las desventuras del amor y las artimañas que a veces utiliza para conseguir sus objetivos:

La astucia de Oberón para conseguir lo que quería: En realidad, Oberón lo que persigue es salirse con la suya y arrebatarle el sirviente a la reina Titania. Para ello piensa en la locura del amor como una herramienta muy útil para hacer que la reina pierda la razón y acepte cualquier propuesta.

La locura del amor: El amor es insistente, no se rinde con facilidad, como le pasó a Helena, quien no dejaba de intentarlo todo por conseguir el amor de Demetrio. Por eso, porque por amor se es capaz de hacer cualquier cosa, se dice que el amor es un sentimiento de locura transitoria que nos hace perder la cabeza.

La vanidad también hace perder la cabeza: En este caso, el actor que representa Botton es un personaje lleno de vanidad, incapaz de darse cuenta de que su aspecto es monstruoso. Y ciertamente, en esta ocasión, la vanidad hace que el protagonista pierda la cabeza y la cambie por una cabeza de asno.

Las travesuras del amor: Puck representa a la parte del amor más impredecible, travieso y sorprendente. El amor a veces juega y se equivoca, y por supuesto, en ese juego hace sufrir a otros (como el caso de Hermia, que sufre al ver que su enamorado ya no la quiere).

Al final, la cordura siempre se termina imponiendo: El tiempo poner todo en su sitio, o al menos es lo que se dice. Y en esta obra, el final es feliz y todo vuelve ala normalidad. O casi todo, porque debemos recordar que el gran beneficiado al fin y al cabo fue el rey Oberón.

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