Hans el escudero. Cuento infantil con valores

Cuento sobre la honestidad y la sinceridad para los niños

‘Hans el escudero’ o ‘Hans y el dragón’ es un cuento de caballeros y dragones, basado en la historia ‘el hueso cantor’, de los hermanos Grimm.  Pero también es un cuento infantil con valores, que habla de honestidad, de sinceridad, de mentiras ambición, envidia y traiciones… Fantástico cuento, sin duda, para hablar de todos estos valores con los niños. 

Un cuento sobre la honestidad y la envidia para los niños: Hans el escudero

Cuento infantil de dragones

Había una vez un reino que estaba atemorizado por un terrible dragón, que estropeaba todos los cultivos y destruía viviendas. El rey, cansado del dragón, lanzó una proclama en la que pedía a todos los caballeros del reino que intentaran matar al dragón:

– ¡Aquel que consiga librar al reino del terrible dragón, será recompensados con grandes riquezas, y será nombrado primer ministro del reino. 

Fueron muchos los que lo intentaron, pero todos acabaron perdiendo la batalla contra el dragón. Sin embargo, había un caballero muy ambicioso, llamado Ludvig, que tenía un plan. Cegado por la ambición, le dijo a su fiel escudero:

– Hans, voy a matar al dragón y seré recompensado por el rey. Pero debes venir conmigo.

– Pero señor- dijo temblando el pobre Hans, que era muy joven- Nadie ha conseguido dar muerte al dragón, y todos ellos eran los mejores caballeros del reino… ¿cómo lo conseguirá su merced?

– Deja de protestar ya, Hans y recoge todo lo que necesitamos. Tú vendrás conmigo y mataremos al dichoso dragón. 

Y los dos se pusieron en marcha, en busca del dragón, que se escondía en una profunda cueva de la montaña más alta del reino. 

De cómo consiguieron matar al dragón

Ludvig, que era en realidad muy cobarde, no tardó en colocarse detrás del escudero Hans al comenzar a adentrarse por la oscura cueva del dragón. El caballero Ludvig se quedó rezagado, obligando a Hans a acercarse más y más hasta el lugar en donde estaba el dragón. 

El pobre Hans se encontró de frente con el dragón, mientras Ludvig, se marchó corriendo, tirando en su huída su lanza. El escudero se escondió tras una roca. Pero antes consiguió recoger la lanza que su amo había tirado. Y a pesar del miedo, Hans se enfrentó al dragón: primero el terrible animal le lanzó una zarpa que casi le destroza, pero consiguió esquivar el golpe y aprovechó ese instante para lanzar la lanza contra el costado del dragón, con tal fortuna de acertar en el corazón. 

Hans consiguió matar al dragón, ante su propio asombro, y salió corriendo para dar la buena noticia a su amo:

– ¡Señor! ¡Señor! ¡He matado al dragón! ¡Yo solito!

Y Ludvig, que aún estaba escondido tras un árbol, miró con una terrible envidia a su escudero.

– ¡Señor! ¡Seré famoso! ¡No me lo puedo creer!

Qué hizo Ludvig movido por su envidia

El escudero Hans estaba pletórico. Ya se veía saliendo de su pobreza… mientras que su amo no dejaba de mirarle con envidia. Tanto, que planeó algo realmente terrible:

– Bravo, Hans- dijo Ludvig- Es fantástico por ti. Vamos a la cueva a cortar la cabeza del dragón. Dame la espada, que ya lo hago yo… 

El bondadoso escudero no sospechó nada, y le ofreció la espada a su amo, quien se dirigió a la cueva junto a Hans. Primero cortó la cabeza del dragón, y cuando terminó, aprovechando la felicidad de su escudero, y que en un momento dado le daba la espalda, le dio un terrible golpe con la espada. El escudero cayó sin sentido, y uno de sus dedos, quedó seccionado.

– ¡Que pobre iluso!- dijo riendo el caballero- ¿Pensabas que iba a dejar que te llevaras tú toda la gloria? ¡Yo seré el nuevo primer ministro!

Y el malvado caballero cavó un hoyo tras unas rocas, en donde ocultó el cuerpo de Hans, y se fue corriendo a palacio para llevar la cabeza del dragón y cobrar así la recompensa. 

El descubrimiento de la pastorcilla

El caballero Ludvig fue nombrado primer ministro y recibió muchísimas monedas de oro. Pero al cabo de unos meses, una pastorcilla que paseaba cerca de la cueva del dragón, entró a buscar una oveja que había entrado hasta donde vivía el dragón. Y al llegar al centro de la cueva, tropezó con un objeto alargado…

– Oh- dijo la pastorcilla- ¡Es un hueso! Puedo hacer una pequeña flauta con él…

Y la pastora, ya fuera de la cueva, hizo unos agujeros en el hueso y comenzó a tocar su nueva flauta. Pero, para su sorpresa, en lugar de escuchar la melodía que ella tocaba, cada vez que soplaba esa flauta, se oía esta otra canción:

– ‘Yo soy el hueso del pobre Hans, el escudero de un vil señor, que con mi muerte quiso ocultar que fui yo aquel quien mató al dragón’. 

La muchacha, asustada, corrió al palacio para contarle al rey lo que acababa de descubrir. Al llegar, el monarca, lleno de curiosidad por la historia que contaba la pastora, la dejo pasar. 

La verdad sobre la muerte del dragón

La pastorcilla entró a la sala del trono. A la derecha del rey se encontraba el malvado Ludvig, quien miraba con terror a la joven.

– ¿Y dices que la flauta explica quién mató al dragón?- preguntó el rey a la pastora.

– Sí señor… encontré un hueso en la cueva del dragón y fabriqué esta flauta, pero cada vez que la toco, suena una extraña canción…

– No se hable más, tócala, por favor… – añadió el rey.

Y la joven comenzó a tocar la flauta, mientras el primer ministro temblaba y temblaba sin parar… Entonces, volvió a sonar la extraña canción:  

– ‘Yo soy el hueso del pobre Hans, el escudero de un vil señor, que con mi muerte quiso ocultar que fui yo aquel quien mató al dragón’.

– ¡Mentiroso, malvado Ludvig! ¿Qué hiciste a tu escudero? ¡Confiesa!- dijo muy enfadado el rey.

– Señor, fue un accidente… – se intentó disculpar el malvado caballero.

– Soldados… ¡lleven al calabozo al primer ministro! Y tú, pastorcilla, llévame hasta el lugar en donde encontraste el hueso…

– Sí, majestad, le diré dónde es… 

La joven guió al rey hasta el lugar exacto en donde encontró el hueso de Hans. Y allí, con ayuda de unos soldados, cavaron un poco. Y de pronto encontraron el cuerpo de Hans, que estaba intacto, como dormido… ¡estaba vivo! Solo le faltaba el dedo meñique de la mano derecha… Hans despertó como de un trance:

– ¿Qué pasa’ ¿Dónde estoy!

– Ay, amigo- dijo el monarca- Acabamos de saber toda la verdad. Tuyo es el puesto de primer ministro y el dinero que ofrecí de recompensa.

Y así fue como al final Hans pudo disfrutar de la gran hazaña de haber matado, él sol, al terrible dragón y recibir la recompensa. Y años después, incluso, se caso con la pastorcita que le encontró. 

Canción del cuento ‘El escudero Hans’

Valores que transmite el cuento de Hans y el dragón

Este fantástico cuento de dragones y caballeros esconde un buen número de valores para los niños:

– Los valores del coraje, el esfuerzo y la perseverancia.

La sinceridad.

El valor de la honestidad.

– Por qué es importante frenar la envidia mediante la humildad. 

Reflexiones sobre el cuento del escudero Hans para niños y mayores

Con este cuento, puedes hablar de muchísimas cosas con tu hijo. Pero sobre todo, sobre la importancia de alegrarse por los logros de los demás y no envidiar nunca los éxitos de otros:

Aprende a ganar… y a perder: A nadie le gusta perder, pero forma parte de nuestro aprendizaje, y cuanto antes aprendamos a asumir una derrota, antes conseguiremos superar la frustración. Aprender a ganar no es simplemente resignarse sin más. Significa también valorar el esfuerzo del otro y felicitarle por su logro. De la derrota nosotros aprenderemos una humilde lección.

La humildad frente a todo: La envidia es una emoción destructiva, con otros y con nosotros mismos. Ludvig fue capaz de intentar matar a su escudero por envidia y ambición. Pero, una vez que pensó salirse con la suya, descubrió que al final la verdad siempre se termina conociendo… Si en lugar de dejarse llevar por la envidia y la ambición, hubiera aceptado su derrota con humildad, tal vez su escudero le hubiera ofrecido parte de la recompensa. 

La verdad siempre termina por salir a la luz: Antes o después, la verdad termina por ver la luz y el mentiroso por ser señalado por todos. Las mentiras crecen y crecen hasta que terminan por destaparse. Así que lo mejor es ir siempre con la verdad por delante. Al menos, tu verdad.

Preguntas de atención y comprensión lectora para tu hijo

Recuerda que también puedes usar este cuento para mejorar la atención y comprensión lectora de tu hijo. Para eso, debes hacer algunas preguntas sobre lo que acabas de leer. Estas preguntas pueden servirte:

1. ¿Por que estaba el reino atemorizado?

2. ¿Qué ofreció el rey de recompensa a quien matara al dragón?

3. ¿Consiguió el malvado Ludvig matar al dragón?

4. ¿Qué hizo con su escudero para cobrar él la recompensa?

5. Una pastora encontró un hueso en la cueva y fabricó una flauta. ¿Por qué era especial esta flauta?

6. ¿Qué hizo el rey al enterarse del engaño de Ludvig? 

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2 comentarios en “Hans el escudero. Cuento infantil con valores”

  1. Encantador cuento, a ni hijo le fascinan los cuentos antes de dormir, y también le puse el video con la canción y quedó fascinado . Felicidades

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