La araña. Leyenda de Perú sobre los caprichos para niños

Una leyenda para que los niños aprendan a apreciar el valor de las cosas

‘La araña’ es una leyenda de Perú que habla a los niños acerca de la importancia de valorar los bienes materiales y dedicar esfuerzo en todo lo que se hace. Una historia que también nos advierte sobre lo que puede pasar si basamos nuestra vida en los caprichos , la codicia y el despilfarro. Ideal para leer con nuestros hijos.

La leyenda de la araña, una leyenda de Perú sobre los caprichos

Leyenda de Perú para niños

Cuenta una antigua leyenda peruana una historia realmente asombrosa. Hubo una vez un reino muy próspero gracias a la inteligencia y buen hacer de su rey, el gran Kúntur Capac. Era el jefe o cacique del Imperio inca, y derrochaba sabiduría y prudencia en todo lo que hacía.

La gente le adoraba, pero no podía decir lo mismo de su hija, una joven muy bella pero muy caprichosa, que no hacía otra cosa que pensar en los lujos, y pedir sin parar a su padre ricos vestidos y adornos de oro y plata para su lindo cabello.

Uru, que así se llamaba su hija, no quería estudiar, y se pasaba el día dedicándose a su físico, su belleza y sus vestidos.

El padre de Uru estaba muy triste, porque por más que había hablado con ella sobre el error que cometía, no había sido capaz de convencerla.

– Hija- le decía el gran cacique inca- Debes cambiar, hazlo por mi y por todos los súbditos. Un día tendrás que gobernar cuando yo falte, y necesitan a una persona que mire por sus intereses, y no por los tuyos propios…

– Papá, no seas tan aburrido- contestaba con desdén su hija- Ya me las apañaré, no te preocupes tanto.

Pero su padre no podía dejar de preocuparse…

El cacique muere y Uru se convierte en reina

Y el día en el que Kúntur Capac murió llegó, y la joven Uru, para desgracia de todos, fue coronada reina. Al principio, hasta ella estaba tan triste, que se dejaba aconsejar por todos. Y guardó luto a su padre durante una semana, sin malgastar nada de dinero ni desear ningún tipo de bien.

Pero pasados unos días, Uru comenzó a comportarse como siempre. Más aún al conocer cuánto dinero atesoraba el reino. Y comenzó a pedir nuevos vestidos, más adornos de ricas joyas y todo tipo de caprichos.

Los consejeros del reino estaban desesperados. La joven no quería cambiar, ni trabajar. No acudía a las reuniones ni estaba dispuesta a escuchar las quejas de los súbditos. Así que un día, se reunieron y acudieron todos juntos a los aposentos de la reina para explicarle por qué debía cambiar urgentemente.

El castigo de la reina caprichosa

Uru no quería escuchar a los consejeros. Se enfadó mucho al verles a todos reunidos en su contra, así que llamó a los guardias y exigió que los arrestaran a todos.

– ¡Sois unos insolentes! ¿Cómo sois capaces de decirme a mí, la reina, lo que debo hacer? ¡Guardias, traedme el látigo de cuero de piel de cabra! ¡Voy a castigar a todos estos insolentes con 100 latigazos a cada uno!

El guardia obedeció, por miedo a represalias contra él. Pero cuando la joven y caprichosa Uru levantó el látigo para golpear al primero de los ancianos consejeros, la ventana se abrió de par en par y apareció, en medio de una intensa luz, una hermosa joven. ¡Era una diosa!

– Uru- dijo la diosa- Tus caprichos y tu desdén te han hecho llegar demasiado lejos. No has sido capaz de escuchar a los más sabios, y has despreciado los consejos de tu padre. No sabes lo que es el esfuerzo ni el trabajo, y es hora de que aprendas a valorar todo lo que tienes. A partir de ahora, tendrás que buscar tu propia supervivencia a base de trabajo y esfuerzo…

Y diciendo esto, una nube de luz cubrió a Uru, y al desvanecerse, igual que la diosa, apareció en medio de la estancia una pequeña araña que se fue corriendo hacia un rincón. Una vez allí, comenzó a tejer desesperada una telaraña.

Los consejeros miraron asombrados. Su reina era ahora una araña que no pararía de trabajar sin cesar buscando el perdón de todo lo que hizo mal a lo largo de su vida.

Valores sobre los que podrás trabajar con esta leyenda

Con esta sorprendente leyenda peruana, puedes trabajar todos estos valores:

Las cosas se consiguen con esfuerzo y trabajo. Gracias a esto, conseguimos valorar los bienes materiales que tenemos.

Escucha siempre los consejos de los más sabios.

– Por qué debemos seguir el buen ejemplo de nuestros padres.

– A dónde nos puede llevar el capricho y el despilfarro.

Los castigos llegan por malas acciones. No siempre son castigos físicos. Pueden ser otro tipo de castigos.

Reflexiones acerca de la leyenda de la Araña para niños y mayores

Con esta leyenda, puedes reflexionar sobre todos estos puntos:

Si no te esfuerzas, no valoras lo que tienes: Muchos niños crecen con tantas cosas, que no saben valorar lo que tienen. ¿Sabes por qué? Porque no les cuesta ningún esfuerzo conseguirlo. Se lo dan todo, sin más, sin nada a cambio. Ellos crecen pensando que la vida es así de sencilla, y cuando crecen, piensan que tampoco tendrán que esforzarse demasiado para conseguir todo lo que deseen. Y ahí llegan las frustraciones, la angustia y la sensación de derrota. El esfuerzo y el trabajo es esencial. Sin él, vivimos en un mundo ficticio del que despertaremos y nos lastimaremos sin remedio.

Los padres nos ofrecen un gran ejemplo: Los padres son el gran referente para sus hijos. Y ellos aprenden de ellos todo, lo bueno y lo malo. Así que intenta ofrecer a tu hijo buenos ejemplos para que sepa qué camino seguir. Y a él, intenta mostrarle por qué debe aprender de esos ejemplos.

El capricho causa infelicidad: Los caprichos sirven para llenarnos de una felicidad ficticia y pasajera, que nos adorna por fuera pero no nos llena por dentro. ¿Sabes por qué? La felicidad se llena de bienes invisibles e inmateriales, como el amor, la satisfacción de ayudar a otro, o de realizar bien un trabajo… de emociones. Los caprichos son como pesadas losas, aunque estén revestidas de oro, que terminan impidiendo el paso de lo que realmente nos hace felices y nos llena por dentro.

Los castigos existen, pero tal vez no sean como tú te piensas: Los castigos puede que no lleguen en forma de golpes o malas palabras, que no consistan en una privación de algo que nos gusta… El castigo puede llegar de muchas otras formas. Por ejemplo, mediante la infelicidad o simplemente, ante la imposibilidad de conseguir lo que quiere.

Preguntas de comprensión lectora para tu hijo

Si quieres usar esta leyenda para mejorar la atención y comprensión lectora de tu hijo, puedes usar estas preguntas al finalizar la lectura:

1. ¿Por qué estaba preocupado el gobernador inca por su hija?

2. ¿Qué le gustaba hacer a su hija, Uru?

3. Cuando el cacique murió, Uru fue coronada reina. Al principio… ¿se comportó bien?

4. ¿Qué empezó a hacer mal Uru?

5. Los consejeros intentaron hablar con la reina, pero ella pensó en azotarles. ¿Qué pasó entonces?

Deja un comentario