La batalla de la vida. Cuento de Navidad para niños

Un hermoso cuento de Charles Dickens lleno de valores

Charles Dickens escribió algunos cuentos muy ligados a la Navidad. Además de su popular historia del avaro Mr Scrooge, también publicó otros cuentos como este, La batalla de la vida, una historia de superación y valoración de las vidas más humildes. No te lo pierdas.

Un cuento de Navidad sobre las vidas más humildes: La batalla de la vida

La batalla de la vida, un cuento de Navidad de Charles Dickens

Toby Veck, el recadero de la ciudad, contemplaba impasible las campanas de la iglesia. A todos les daba miedo sus gélidos sonidos, a todos menos a él. A él le gustaba observarlas y sentía que algo místico las rodeaba. ¿Embrujadas? ¡No! Él sentía que hablaban, hablaban con su tintineante voz metálica.

Toby Veck acudía a la iglesia cada día a entregar recados. Era delgado y ya no era joven, pero iba corriendo con agilidad de un lado a otro. Tal es así, que en la ciudad le conocían como Trotty Veck. Y aunque tuviera un trabajo agotador, siempre dedicaba a todos la mejor de sus sonrisas.

Trotty no tenía mucho dinero. Vivía con lo justo y a veces pasaba penurias. Ese día era el último día del año. Pensó en el año nuevo… ¿qué le depararía? ¿Sería algo mejor que este?

La sorpresa de su hija Meg

Al mediodía fue a casa a comer, pero se encontró por el camino con su hija Meg, cogida del brazo de su querido Richard, un joven apuesto pero muy pobre con el que mantenía un noviazgo.

Meg tenía una gran noticia para él. Le enseñó a su padre la una olla que llevaba con un delicioso aroma… Había comprado un suculento manjar en una de las mejores tiendas de comida de la zona. Tenía algo que celebrar.

– Papá- dijo Meg- Richard me ha pedido matrimonio y le he dicho que sí. Él quiere que nos casemos el primer día del año…

Su padre iba a felicitarles, pero en ese momento pasaba por allí el juez Cute, un hombre sabio y muy respetado en el barrio, que había oído sin querer toda la conversación y les dijo.

– Perdonad que intervenga, pero acabo de oír la propuesta de matrimonio y… debo advertiros… La felicidad se desvanecerá después de algunos meses de matrimonio. Dos personas pobres, ¿a qué pueden aspirar? Los problemas serán tan graves que no podrán ser nunca felices. Y tú, Richard, tendrás que trabajar tan duro cada día para conseguir una miseria, que pronto te derrumbarás y pensarás que arrastraste a tu amada hacia un pozo sin retorno…

Richard soltó entonces la mano de Meg y ambos se miraron con tristeza. ¿De verdad harían tanto daño al otro? Trotty estuvo a punto de intervenir para devolver a su hija la sonrisa, pero el juez lo impidió pidiéndole que llevara una carta urgente a un amigo suyo al que quería pedir un consejo.

El destino de Will Fern

Ambos debían decidir la suerte de un hombre llamado Will Fern, al que habían encontrado durmiendo en la calle a pesar de estar prohibido. Al recibir la carta, el amigo del juez, Sir Joseph Bowley, dijo en voz alta:

– Mañana este joven tendrá que presentarse ante el juez y será encerrado…

Trotty se sintió triste, muy triste. Y andaba pensando en la tristeza con la que comenzaría el año cuando se chocó con un hombre enorme que llevaba una niña en brazos. Iba vestido con harapos y le preguntó:

– Perdone usted, ¿sabe dónde está la casa del juez Cute? Mañana tengo que presentarme ante él…

– Oh, ¿sois Will Fern?- preguntó Trotty.

– Sí… vine a Londres en busca de una amiga, para pedirle ayuda para mi nieta y para mí.

Entonces Trotty le contó que el juez pensaba encerrarle y le invitó a pasar la noche con él en su casa. A Meg le encantó aquella visita. De hecho, comenzó a jugar enseguida con la pequeña, que se llamaba Lilian.

El mensaje de las campanas

Pero aquella noche sucedió algo increíble: las campanas de la iglesia empezaron a tañer una vez que todos se acostaron, y Trotty escuchó que le llamaban:

– Toby Veck, ven con nosotras… Toby Veck… ¡la puerta del campanario está abierta!

Trotty siguió su instinto y acudió al campanario. Al llegar, vio decenas de pequeñas luces flotando en el aire. Eran pequeños fantasmas que en seguida se desvanecieron. Entonces, las campanas comenzaron a hablar:

– ¿Por qué piensas en el nuevo año con tristeza?

– Oh, perdonad si os ofendí… no pude evitarlo.

– Se acerca un nuevo año cargado con muchos días de esperanza– dijo otra de las campanas- El nuevo año ofrece oportunidades, y una posibilidad de ser más feliz… Nunca pierdas la esperanza.

– Tenéis razón- asintió Trotty, quien en ese momento escuchó en la lejanía la voz de su hija Meg.

Trotty y el futuro

Entonces, el campanario desapareció y Trotty se encontró de pronto en una habitación muy pequeña. Delante de la chimenea, Meg trabajaba cosiendo, con ojos tristes, pero feliz. A su lado estaba Lilian, muy delgada y pálida.

A Trotty se le encogió el corazón. Quiso tocarlas, pero las luces espectrales regresaron para rodearle.

– Oh, no… ¡yo no quiero ese futuro para mi hija!- protestó.

Las luces desaparecieron y Trotty se encontró entonces en el palacio de Sir Joseph Bowley. Su hija cumplía años y se encontraba en una fiesta muy lujosa. ¿Por qué ella sí podía tener aquello? ¿Por qué su hija tenía que ser desgraciada? Entonces, la fiesta se esfumó y de nuevo a pareció Meg. Había envejecido y ella seguía cosiendo. Lilian apareció entonces por la puerta y la abrazó:

– Oh, amiga, perdona por haberte dejado tanto tiempo sola, pero estaba muy enferma y tuve que irme…

Las dos se abrazaron. Uno de los fantasmas tomó entonces de la mano a Trotty y se lo llevó de allí. Entonces apareció frente a la tienda de comida favorita de su hija. Y allí estaba Meg, con una niña entre los brazos, pidiendo al dueño del local que les dejara vivir en la buhardilla.

– Los siento, Meg, pero no puede ser- le dijo el hombre- Yo no tengo la culpa de que tu marido Richard os haya abandonado.

Trotty busca respuestas

Trotty entonces dio un respingo:

– Pero, dime, espíritu del futuro… ¿entonces Meg y Richard se casaron?

– No, no lo hicieron… No se casaron cuando se amaban porque no tenían fe en el futuro. Pero ella nunca dejó de quererle y él sin embargo intentó alejarse y se mezcló con malas compañías… Perdió todos los trabajos y cuando estaba en la calle, ella fue la única que le tendió la mano. Entonces se casaron, pero él enfermó por la mala vida que había llevado y ella perdió su trabajo. Así que él decidió alejarse a pesar de tener en común una hija.

– Tenéis razón… debemos tener fe en el futuro. Debemos confiar…- dijo para sí Trotty.

Entonces, las campanas sonaron, anunciando el nuevo año y Trotty regresó a su cama. Al día siguiente, se levantó y fue corriendo a abrazar a su hija Meg.

– ¡Os casaréis! ¡Claro que sí! Si tienes fe, todo saldrá bien.

Y dicho esto, Meg llamó a Richard y a su amiga la señora Chickenstalker, la dueña de la tienda de comida, para que fueran. La mujer de la tienda, al ver a Lilian, se le llenaron los ojos de lágrimas… ¡Ella era la amiga de la que Will les habló! Prometió ayudarles para que no tuvieran que vivir en la calle. Trotty lloraba de felicidad. Los espíritus tenían razón… había esperanza. Solo había que confiar.

Valores que puedes trabajar con este cuento de La batalla de la vida

Este maravilloso cuento de Charles Dickens nos anima a reflexionar sobre todos estos temas:

– El valor de la caridad.

La fe y la esperanza como un pilar esencial en la vida.

La felicidad no entiende de estatus social.

Reflexiones sobre el cuento La batalla de la vida, de Charles Dickens

Sin esperanza no hay futuro… es l que viene a decirnos este precioso cuento de Navidad. Pero hay más:

La felicidad no entiende de estatus social: ¿de puede ser feliz en la pobreza? Aunque sea más duro, aunque todo resulte más difícil, sí, se puede ser feliz. Igual que un rico puede sentirse el más infeliz de todos. Está claro que el dinero ayuda a no pasar penurias, pero no a ser más feliz.

Sin fe no hay futuro: ¿Conoces la sentencia ‘la fe mueve montañas’? El poder de la ilusión, de la esperanza, es tan fuerte que es capaz de transformar una situación y sobre todo, hacer que un corazón se sienta feliz en medio de la pobreza. Si de verdad quieres que algo cambio, primero debes creer, debes tener fe en que eso puede cambiar. De lo contrario, no hay nada que hacer…

Otros preciosos cuentos de Navidad para niños y mayores

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Los regalos del niño Jesús: una historia muy popular en Alemania y que nos habla de caridad y generosidad, valores esenciales muy ligados a la Navidad.

La pequeña cerillera: este cuento popular de Hans Christian Andersen nos habla del amor más allá de la vida, del amor de un corazón puro y bondadoso y por supuesto, de la necesidad de ser generosos y caritativos con los más necesitados.

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