La bella durmiente. Cuento popular para niños

Un cuento clásico con valores popularizado por Disney

‘La bella durmiente’ es un cuento clásico, que pasó de generación en generación gracias a la narración oral. Ha sido recogido por numerosos escritores, entre ellos, Charles Perrault y los Hermanos Grimm. En todos los casos existen variaciones, aunque el tema central sigue siendo el mismo: una joven sobre la que pesa una maldición por la ira de un hada malvada y que queda sumida en un profundo sueño. No te pierdas este precioso cuento y las reflexiones que analizan sus valores y mensajes.

Un cuento popular para los niños que Disney lanzó a la fama: La bella durmiente

cuentos clásicos para niños
Cartel de la película de Disney ‘La bella durmiente’ (1959)

Cuentan que hace mucho tiempo, un rey y una reina buscaban tener descendencia, pero no conseguían tener un hijo. Así que ambos estaban muy tristes, hasta que un día, una rana asomó la cabeza y al ver a la reina asomada a su estanque, le dijo:

– No os preocupéis, mi reina. En un año daréis a luz a una hermosa niña.

Los pronósticos de la extraña rana se cumplieron, y un año después, la reina dio a luz a una preciosa niña, a la que pusieron de nombre Aurora, ya que para ellos era como un rayo de luz de la mañana.

El rey estaba tan contento, que organizó una gran fiesta para dar la bienvenida a su hija. Y además de invitar a la familia y todos sus amigos, también decidió invitar a todas las hadas del bosque. En total eran trece, pero como solo tenía doce platos de oro, una de ellas se quedó sin invitación.

La venganza del hada a la que no invitaron a la fiesta

Durante la magnífica fiesta, las hadas fueron regalando a la niña maravillosos dones:

– Serás la más hermosa de las criaturas- dijo una.

– Y también las más bondadosa- dijo otra.

– Yo te concedo el don de la empatía, y tu corazón será noble y puro- añadió la tercera.

Cantarás como los ruiseñores- dijo el cuarto hada.

– Y bailarás como el viento entre las hojas- añadió otro hada.

Y así, una tras otra, fueron concediendo a la pequeña maravillosas virtudes. Hasta llegar al último hada. Justo cuando alzaba su varita para conceder el último regalo, se abrieron las ventanas de la estancia de golpe, y un frío viento llenó la habitación. Los reyes sintieron un escalofrío, y en medio de un torbellino apareció el hada al que no habían invitado, con el rostro rojo por la ira.

– ¡Cómo habéis podido osar en no invitarme a esta fiesta!- dijo con voz seca y profunda el hada enfurecida-. Yo también tengo un regalo para esta linda niña… Cuando cumpla los 18 años, te pinchará el dedo con un huso y morirás… ¡¡¡jajaja!!

La tenebrosa risa del hada hizo temblar hasta los cristales de la ventana. Todos dieron un grito de espanto, y el hada se esfumó igual que llegó.

– ¡Oh! ¡No!-lloraba la reina- ¡Mi pobre pequeña! ¡Decidme que podéis hacer algo, hadas bondadosas!

Entonces, el hada que aún no había concedido su regalo a la niña, se acercó a la reina y le dijo:

– Majestad, no puedo anular el hechizo pero sí transformarlo-. Y diciendo esto, levantó su varita y dijo: – Cuando cumplas 18 años y te pinches el dedo con un huso, no morirás, sino que caerás en un profundo sueño, junto con toda la corte, que durará 100 años. Después, despertarás.

El día en el que se cumplió el maleficio

Desde aquel día, los reyes hicieron todo lo posible por evitar que se cumpliera aquel maleficio. De hecho, ordenaron quemar todos los husos de la región, y vigilaban a su pequeña constantemente. Pero los años pasaron, y la pequeña Aurora se convirtió en una hermosa y bondadosa joven, que todos los príncipes deseaban conocer.

El día en el que Aurora cumplía los 18 años, y a pesar de que sus padres intentaron vigilarla, la joven, movida por la curiosidad, subió la escalera de caracol del castillo hacia un lugar que aún no había visitado. Entonces descubrió una pequeña habitación en donde una anciana estaba tejiendo.

– Buenos días- saludó Aurora a la anciana- ¿qué hacéis aquí sola?

Estoy tejiendo– contestó con dulzura la mujer.

– Qué extraño artilugio. No lo había visto nunca. ¿Puedo acercarme para verlo mejor?

– Claro, por supuesto- contentó maliciosa la anciana- Ven, alarga la mano y toca esta rueda de aquí…

Y Aurora, que además era muy obediente, hizo lo que la mujer le ordenó. Al tocar el huso, se pinchó el dedo y cayó fulminada en un profundo sueño. La anciana rió, creyendo que había muerto, y desapareció sin darse cuenta de que en realidad no estaba muerta, sino dormida.

Los reyes, al descubrir lo que había pasado, tuvieron tiempo de llevar a su hija a su alcoba antes de caer ellos también en un profundo y largo sueño. Toda la corte siguió a los reyes, y hasta los animales. Todos se durmieron: los cocineros, las amas de llave, los caballos, los consejeros.. Y el castillo comenzó a cubrirse lentamente con unas zarzas llenas de espinas que con los años lograron ocultarlo de los ojos de la gente.

Cómo terminó el maleficio de la bella durmiente

Pasaron muchos años, y aunque el bosque cubría el castillo, la historia de la bella durmiente (como llamaban en aquel lugar a Aurora) era muy famosa. De hecho, muchos príncipes intentaron llegar al castillo para comprobar si podía liberar a la joven del encantamiento, pero murieron en el intento, puesto que no se podía atravesar ese inmenso muro de espinos.

Llegar hasta el castillo era muy peligroso. Y aún así, justo cuando ya habían pasado cien años, un príncipe que pasaba cerca le preguntó a un anciano por la extraña historia de la bella durmiente.

– Sí, es verdad- le dijo entonces- Existe esa hermosa princesa, pero ningún caballero ha conseguido atravesar el muro de espinos que ocultan su castillo. Desde luego, quien lo consiga, tendrá la suerte de conocer a la más hermosa y virtuosa de las princesas. Eso dicen y yo lo creo.

– Pues yo la conoceré en persona- dijo entonces el príncipe.

– ¡Pero todos han muerto en el intento! ¡Es muy peligroso!- recordó el anciano.

– No me importa, no le tengo miedo a la muerte- dijo entonces el príncipe.

El joven comenzó a adentrarse en el bosque, y se topó con las primeras zarzas de espinos. Aún así, sacó su espada y comenzó a cortarlos, a pesar de que muchos de ellos se clavaban en su espalda y sus brazos. Y cuando ya pensaba que iba a ser realmente difícil salir de allí, de pronto las zarzas comenzaron a retirarse, lentamente, abriendo el camino para que pudiera seguir avanzando hacia el castillo.

Habían pasado justo 100 años y el maleficio llegaba a su fin. El príncipe tuvo la suerte de llegar hasta el castillo sin mayor problemas. Se sorprendió mucho al ver a todas las personas durmiendo, tan tranquilas. El cocinero descansaba junto a una olla… Una sirvienta permanecía tumbada con el plumero en la mano. Todos vestían con trajes lujosos pero muy antiguos.

En la sala del trono, los reyes también dormían. Y al subir unas escaleras de piedra, llegó hasta la alcoba de Aurora. Jamás había visto a una mujer tan hermosa, y sintió unos deseos inmensos de besarla. Al hacerlo, la joven abrió los ojos y despertó de su letargo. Lo mismo hicieron entonces todos los demás: sus padres y toda la corte, junto con los animales, despertaron lentamente de su plácido sueño.

Con el tiempo, Aurora y el príncipe se casaron y fueron muy felices para siempre.

Valores que puedes trabajar con el cuento de La bella durmiente

Este cuento clásico, a pesar de ofrecer de mano de otros escritores algunas pequeñas variaciones, nos ayuda a reflexionar sobre todos estos valores:

– El valor de la humildad.

El coraje. 

– El valor de la prudencia

Reflexiones sobre este cuento clásico para los niños

Este cuento en realidad ofrece algunas variaciones dependiendo del escritor que lo haya recogido, ya que se trata de un cuento que se transmitió de forma oral. Por ejemplo, la primera versión que se conoce de él es del italiano Giambattista Basile, quien llama a la protagonista Talía. Los Hermanos Grimm también usan otro nombre para Aurora. La llaman ‘Rosita’. Sin embargo, Disney prefirió el nombre de Aurora (que en realidad es el de la hija de la protagonista, que según la historia ampliada, tiene dos hijos con el príncipe: Aurora y Día).

Aparte de esta curiosidad, podemos sacar todas estas conclusiones de este cuento:

Los padres no pueden sobreproteger a los hijos: La primera gran conclusión que sacamos es que aunque los padres intentemos evitar los riesgos a los hijos, no podemos estar las 24 horas del día encima de ellos ni evitar que se enfrenten a su propio destino. No podemos vivir su vida ni resolver todos sus problemas. Aurora debía cumplir su destino y sus padres no pudieron evitarlo.

Cuidado con el daño que provocas en los demás: Desde luego, si hay 13 hadas no se puede invitar a 12. Los reyes hicieron algo mal y pagaron las consecuencias. El daño que causaron con su desprecio a una de las hadas fue el origen de su castigo. Cierto que ella podría haber sido más comprensiva y haberles perdonado, pero lo cierto es que con su decisión encendieron en ella la ira y la sed de venganza.

Todo mal se puede contrarrestar con el bien: Las hadas presentes en la fiesta no podían anular el mal que había predestinado para Aurora el hada enfadada, pero sí podían suavizarlo. El bien es capaz de restar fuerza a un acto de maldad. Sin duda, la mejor forma de lucha contra el mal es usando el bien.

El coraje y la valentía obtienen su recompensa: El príncipe que tuvo la suerte de llegar al castillo cuando estaba a punto de romperse el hechizo demostró de todas formas su valentía y determinación al seguir creyendo en que podría llegar hasta el castillo a pesar de todas las advertencias. Al final su actitud valiente fue recompensada y consiguió casarse con Aurora.

Algunas preguntas de comprensión lectora para tu hijo

También puedes usar este cuento clásico de La bella durmiente para ayudar a tu hijo a mejorar su atención y comprensión lectora. Para ello, solo tienes que hacer algunas preguntas sobre el texto al finalizar la lectura. Puedes utilizar estas:

1. ¿Por qué estaban tan contentos los reyes con el nacimiento de Aurora?

2. Una de las hadas del reino estaba muy enfadada. ¿Por qué?

3. ¿Qué maldición cayó sobre Aurora?

4. Los reyes intentaron librar a su hija del maleficio. ¿Cómo?

5. ¿Consiguieron librarse del maleficio?

6. ¿Cuándo despertaron todos?

Canción dela Bella durmiente de la película de Disney

En 1959 Disney hizo muy popular este cuento, con algunas variaciones. Por ejemplo, el hada malvada era una bruja a la que llamaron Maléfica, que además vivía en un castillo tenebroso a donde llevó al príncipe Felipe, secuestrándolo así para evitar que pudiera despertar a la princesa con un beso. De las hadas, tres son las que cuidarán y protegerán a Aurora, quienes se encargan de educarla en una pequeña casa en medio del bosque, intentando así que se cumpla el maleficio (cosa que no consiguen).

De su banda sonora destaca una hermosa canción dedicada al príncipe, a quien Aurora conoce en el bosque justo antes de pincharse con el huso. Aquí tienes la famosa canción del Príncipe azul.

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