La bella…valiente. Cuento infantil sobre la igualdad de género

Un cuento para niños sobre la igualdad de derechos entre hombres y mujeres

‘La bella… valiente’ es un excelente cuento infantil sobre la igualdad de género. El cuento recrea la historia de la Bella durmiente pero desde otro punto de vista: ¿y si fuera ella, la Bella durmiente, la valiente? ¿Y si el príncipe Felipe en realidad no quisiera matar ningún dragón, ni luchar? Así que La bella durmiente… valiente será en realidad la protagonista con más coraje de esta historia.

Descubre con tu hijo esta divertidísima versión de ‘La bella… valiente’, una reivindicación sobre la capacidad de las mujeres y de los hombres de ser lo quieran ser.

Un fantástico cuento infantil sobre la igualdad de género: ‘La Bella… valiente’

Un cuento para niños sobre la igualdad de género: La bella Valiente

Érase que se era un príncipe cansado de salvar princesas, de librar batallas y vencer dragones. De tener que llevar espada, escudo y esa ropa taaaan pesada a todas partes. De no poder brincar ni gritar en público. Ni tirarse eructos (ni por lo bajinis), ni poder leer y escribir lo que le venía en gana.

Y érase que se era una princesa que no quería ser princesa. Ni vestir vestidos taaaan incómodos. Tampoco tener que esperar impaciente a que un príncipe la despertara de un sueño. Ni tener sirvientes, ni hadas madrinas.

Felipe no quería librar más batallas. Aurora no se quería pinchar con ninguna aguja.
Así  que la historia comenzó en este punto.

Cuáles eran los planes de Aurora y Felipe

Felipe tenía un plan. Aurora tenía el suyo. Felipe se haría pasar por Juan, su amigo y caballero. Aurora se pondría la ropa de Jimena, su amiga y doncella. Y ambos escaparían para vivir su propia aventura.

Felipe quería vivir tranquilo en la biblioteca de su amigo Merlín. Y Aurora quería visitar al mago para aprender hechizos ( y poder defenderse ella solita). Y así fue como Felipe y Aurora se encontraron y se conocieron y contaron a Merlín sus problemas. 

Merlín les observó un largo rato y dijo:

– ¡Ya lo tengo!: Aurora será Felipe y Felipe será Aurora- y dicho esto y antes de que ninguno pudiera decir nada, les lanzó un hechizo y los dos cambiaron de cuerpo: Felipe se miró al espejo y soltó un tremendo ‘gritito’. Y Aurora se puso a brincar, espada en mano, loca de emoción.

Y los dos se fueron por donde vinieron, convencidos de haber encontrado la solución a sus problemas.
A Felipe lo que más le gustó del castillo de Aurora fue su inmensa biblioteca. Había cientos y cientos de libros por todas partes. A Aurora le emocionó su primera batalla contra el dragón de los ojos amarillos. Fue pan comido.

Felipe se puso a leer y a leer sin parar. Y Aurora a cabalgar y aprender la lucha sin temor alguno. Todo era perfecto. ¿O no?

La maldición de la Bella durmiente

Resulta que la maldición de Aurora (la Bella durmiente) se tenía que cumplir. Pero Aurora ya no era Aurora, así que el que se pinchó con una rueca fue… ¿adivináis quién? Eso es: ¡¡Felipe!!

El pobre Felipe ni sabía lo que era una rueca. Emocionado por aprender a coser, se acercó hasta la aguja y ¡zaaaas!..¡se pinchó! Y se durmió, claro. Como una marmota. Y el resto de habitantes del castillo se durmieron con él.

Aurora se enteró muy pronto. Las noticias en los reinos vuelan, así que no se lo pensó dos veces: ella salvaría a Felipe. ¡Que emoción!

Agarró bien fuerte  su escudo y cogió la espada. Entonces fue cuando llegaron las tres hadas y se dieron un susto morrocotudo. Al comprobar que Felipe no era Felipe ni Aurora era Aurora, pegaron un grito de espanto.

-Aaaaaaah. ¡Qué desastre!- gritaron asustadas las tres hadas- ¿Y ahora qué hacemos?

-Tranquilas- les dijo muy segura la princesa- Yo lo arreglaré todo.

Ni magia ni ayuda de ningún tipo. Aurora estaba segura de que iba a vencer a Maléfica ella solita. ¡Por fin una batalla ejemplar!

La batalla entre Aurora y Maléfica que no llegó a ser batalla

Así que cabalgó y cabalgó y cabalgó hasta encontrar el castillo de la bruja. Estaba en lo alto de una colina, escondido entre árboles oscuros. En medio de un inmenso vestidor, ante un espejo,  estaba ella: Maléfica (probándose los vestidos nuevos que acababa de comprar).

Pues resulta que las brujas no son tan brujas. Y Aurora, muy a su pesar, no tuvo que utilizar la espada. Habían pasado tantos años, que la bruja ni se acordaba ya del entuerto que había organizado. Y a Aurora bastó con decirle: “Que bien te queda ese vestido”, para ablandar su corazón y convencerla.

-Está bien- dijo al fin Maléfica- Te diré cómo despertar al príncipe. Sólo tienes que acercarle este brebaje a la nariz- y le pasó un frasquito azul con un líquido muy pero que muy  turbio.

¡Que fácil! (eso pensó Aurora). Pero al agarrar el ungüento se dio cuenta de que no lo era.

-¡Puaaaag! ¡Que peste!-dijo tapándose la nariz- ¿Con qué habrá hecho Maléfica esta pócima? ¿Queso podrido? ¿Estiércol?

Metió el frasquito en una caja y Aurora volvió a cabalgar, cabalgar y cabalgar sin parar. Y entonces comprendió lo duro que podía resultar salvar princesas. O príncipes, claro.

Aurora consigue salvar a Felipe

Y después de mucho cabalgar, llegó a su castillo (ya empezaba a echarle de menos). Subió a grandes zancadas la interminable escalera de caracol y ahí estaba él, Felipe, en su cama de dosel, roncando y roncando como un oso pardo. ¿Roncando?

-Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

-¡Cáspita!-dijo la princesa- ¡Suena como un dragón enfurecido!

Y a Aurora comenzó a gustarle más y más Felipe. Le acercó el brebaje a la nariz y al instante saltó el príncipe asustado, dando vueltas y más vueltas por el cuarto.

-¡Por Dios! ¿Qué es esa peste?- y al ver ahí delante a Aurora, entendió que le acababa de salvar la vida.

Y a Felipe empezó a gustarle más y más Aurora. Se miraron, se remiraron y no dijeron más. Se fueron de la mano hasta la morada de Merlín.El mago al verles llegar arqueó las cejas y meneó la cabeza de arriba abajo.

-¡Si ya sabía yo que volveríais! No os preocupéis que esto lo arreglo yo en un ‘pis pas’.

Y alzando su varita mágica dijo:

-Patatín Patatán..¡a tu cuerpo regresarás!- Y Aurora volvió a ser Aurora. Y Felipe volvió a ser Felipe.

Desde entonces los príncipes viven juntos, en una casita que se hicieron junto al torreón del mago. A Felipe le podéis ver muy a menudo por el bosque, leyendo y leyendo sin parar. Ya es casi mago. Y Aurora… bueno, Aurora pasa largas temporadas fuera de casa. Le encanta participar en cacerías de dragones, ogros y demás seres abominables.

Ya veis, así es la historia. Que sepáis que los dos fueron muy felices, pero no comieron nunca perdices, sino legumbres. Y colorín colorete, el amor es tan sorprendente que se tiraron un… pedete.

(‘ La bella valiente’ © Fanny Tales)

Temas que podrás trabajar con este divertido cuento

Con este cuento trabajarás:

Los niños y las niñas pueden ser lo que quieran. Ambos son igual de valientes. No hay trabajos de chicas ni trabajos de chicos.

Las cosas no son los que parecen. 

Lo importante no es el exterior, sino el interior de cada uno.

Ni los malos son tan malos ni los buenos son tan buenos.

Reflexiones sobre el cuento ‘La Bella… valiente’

Sin duda, La Bella… valiente nos da una fantástica lección. Es una historia tremendamente divertida en la que pasa de todo, pero al final, todo vuelve ‘a su ser’.

Tu hijo podrá ser lo que quiera ser: Muy atrás quedaron ya los trabajos ‘de chico’ y ‘de chica’. Puedes hablar con tu hijo y tu hija de cómo le gusta ser y lo que le gusta hacer… y fantasear sobre su futuro.

No intentes ser otro; sé tú mismo: El cuento además trata de la importancia de ser uno mismo, sin importar el género ni la condición. Y de cómo en realidad es mejor ser uno mismo sin disfraces de ningún tipo, porque al final eso no hace más ‘que liarlo todo’.

Los malos a veces no son tan malos: Por último, la historia de Maléfica nos hace ver que no todos los malos son tan malos… y que las apariencias engañan.

Preguntas de comprensión lectora para tu hijo

Aprovecha esta alocada historia para mejorar de paso la atención y comprensión lectora de tu hijo. Puedes hacerlo con algunas preguntas al finalizar la lectura. Por ejemplo, estas:

1. ¿Qué le gustaba hacer a Aurora?

2. ¿Y qué le gustaba hacer a Felipe?

3. Aurora y Felipe tenían un problema: ¿Qué hizo el mago Merlín para solucionarlo?

4. ¿Quién se pinchó con una aguja?

5. ¿Y quién se ofreció a salvar a Felipe?

6. ¿Tuvo que pelear Aurora con Maléfica?

7. ¿Qué tenía que hacer Aurora para salvar a Felipe?

8. ¿Fueron al final amigos Aurora y Felipe?

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2 comentarios en “La bella…valiente. Cuento infantil sobre la igualdad de género”

  1. Muy original,pero…es un chasco que no se casen y no coman perdices,esos detalles son importantes,porque forman parte de nuestra “cultura cuentista”,y lo de tirarse un pedete…ummm eso pasa por comer demasiadas lentejas,en fín,yo creo que es mejor enseñar a los niños respetando las tradiciones,(que para eso son príncipes,aunque sea de su casa)¡que se casen,que coman lo que les guste…y por la chimenea sale un cohete!,(relleno de cacahuetes,já,já)

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