La promesa. Leyenda de Bécquer para niños mayores

Leyenda de misterio originaria de Soria

‘La promesa’ o ‘La promesa incumplida’ es una leyenda de Bécquer, que aquí hemos adaptado para niños mayores (a partir de 9 años). El poeta, periodista y escritor español Gustavo Adolfo Bécquer, recogió una serie de leyendas españolas, rescatadas en su mayoría a partir de romances que fueron transmitiéndose mediante la cultura oral por diferentes regiones. Él dio forma en prosa a estas increíbles historias.

El misterio de La promesa incumplida, una preciosa leyenda de Bécquer adaptada para niños mayores

Leyendas de Bécquer para niños

Cuenta una antigua leyenda una historia sobrecogedora y extraña. Sucedió en campos sorianos, y en Sevilla, lugar a donde si dirigía nuestro protagonista.

Cuentan que un joven se despidió una noche de su amada. Debía partir con su señor, el Conde de Gómara (un pequeño pueblo de Soria). A ella le dijo durante mucho tiempo que era su escudero más fiel y no podía dejar a su señor abandonado ante una batalla tan importante: junto a él, formaría parte de la reconquista de Sevilla, encabezada por el rey Fernando III.

– Debo partir, debes entenderlo, Margarita- le dijo esa noche a su amada- Mi señor, el Conde de Gómara, me necesita. Pero te hago aquí mismo y en este momento una promesa: juro que regresaré y entonces, te convertiré en mi esposa.

Y diciendo esto, sacó un anillo de su bolsillo y lo deslizó con cuidado en uno de los frágiles dedos de la hermosa joven.

Margarita entonces se secó las lágrimas y le dijo:

– Ve, y cumple tu promesa.

Margarita descubre que el joven al que ama le ha estado engañando

Al día siguiente, las tropas que partían hacia Sevilla desfilaron por las calles del pueblo. Al evento acudieron muchísimas personas, para ver a aquellos valientes caballeros partir. Entre ellas, Margarita, quien fue casi obligada a ir por sus hermanos. Los jóvenes no querían perderse aquel espectáculo, ni tampoco desperdiciar la oportunidad de ver al fin al famoso Conde de Gómara, del que todos hablaban maravillas. Contaban de él grandiosas aventuras y batallas épicas.

Pero, la mayor sorpresa se la llevó aquel día Margarita, al ver aparecer al Conde de Gómara, quien no era ni más ni menos que su querido amante. Del susto y el disgusto al haber sido engañada tanto tiempo, Margarita se desmayó y a los pocos días, murió.

La creciente angustia del Conde de Gómara

El Conde de Gómara no sabía que su bella enamorada había muerto. Pero sucedió algo que le comenzó a inquietar al cabo de unos días. No podía concentrarse y andaba de un lado a otro totalmente absorto. Su tristeza y expresión de angustia aumentaban a cada instante, a pesar de haber ganado increíbles batallas en Córdoba y estar ya muy cerca de Sevilla.

Tal era su estado embriagador que su escudero, que le conocía bien, le preguntó, un tanto preocupado:

– Señor, algo le sucede, algo que le angustia, que no le deja dormir. Va a las batallas como autómata, sin disfrutar de ellas. Se mueve como si fuera un fantasma… No duerme, y cuando lo hace, se despierta con terribles pesadillas. ¿Qué es eso que tanto le pesa?

Y el Conde de Gómara, inquieto, casi entre sollozos, decidió contar al joven, en quien confiaba, lo que le pasaba.

La mano misteriosa que persigue al Conde

– Ay, mi querido escudero, no lo puedo contar, porque me tomarán por loco.

– No se preocupe, que no lo haré. Si al menos pudiera ayudarle…

– Resulta que desde hace unos días, noto la presencia de una mano. Una mano que me dirige, que me protege, que se adelanta a mis movimientos, que no me deja ni en sueños. Una mano suave y frágil que ahora mismo se posa en uno de mis hombros…

Y diciendo esto, se levantó y comenzó a dar vueltas por la habitación, fuera de sí, como si quisiera librarse de algo invisible ante los ojos del escudero. Luego se sentó de nuevo y continuó con su relato:

– Ayer, en la batalla de Córdoba. ¿Recuerdas que mi caballo excitado se dirigía como loco hacia el enemigo, sin que pudiera frenarlo? Se dirigía hacia la muerte, y yo sin poder apaciguarlo…

-Sí, lo vimos todos, pero de pronto consiguió dar la vuelta…

– ¡No! … yo no fui. Fue la mano. Una mano que tiró con fuerza de las riendas de mi caballo y le obligó a dar la vuelta. Esa misma mano que descorre la cortina cada mañana, que me echa el vino en el vaso, que a veces se queda posada sobre mi cabeza… Esa mano que no me deja nunca.

El joven escudero miró apenado al conde. Efectivamente, pensó que había perdido la razón.

El romance de la mano misteriosa

Un día después, el Conde de Gómara llegó a las puertas de Sevilla, en donde esperaban en trinchera muchísimos más hombres que también acudían a luchar junto al rey Fernando.

Muchos descansaban en tiendas de campaña improvisadas. Otros cantaban, bebían… Y al Conde de Gómara le llamó la atención un juglar, que comenzaba a afinar su bandolina para comenzar a entonar un extraño romance que atrajo poderosamente al Conde hacia allí. Y, aunque su escudero le intentó impedir el paso al oír los primeros versos, no pudo hacer nada. El Conde de Gómara lo oyó todo y se quedó petrificado. El romance decía así:

‘La niña tiene un amante

que escudero se decía.

El escudero le anuncia

que a la guerra ya partía.

‘Te vas y acaso no vuelvas’

‘Volveré, vida mía’

Y mientras el amante jura,

el viento le repetía:

¡Mal hace quien de una promesa

del hombre se fía!

El conde, con sus cien hombres

de su castillo salía.

Ella, que le reconoce,

con gran aflicción decía:

‘Ay de mí, que se va el conde

y se lleva la honra mía’.

Y el viento que repetía:

¡Mal hace quien de una promesa

del hombre se fía!

Muerta la llevan al soto,

la han enterrado en la umbría.

Pero por más tierra que echaban,

la mano no le cubría,

la mano donde un anillo

que le dio el conde tenía.

De noche sobre la tumba,

dicen que el viento gemía:

¡Mal hace quien de una promesa

del hombre se fía!

La promesa del Conde de Gómara

El Conde, con los ojos bien abiertos y el corazón acelerado, se abalanzó hacia el juglar y le dijo:

– Dime, ¿de dónde eres?

Y el contestó:

– De tierras sorianas, señor.

– ¿Y a quién se refiere esta historia? ¿Dónde escuchaste el romance?

– Lo cantan en muchos lugares de Soria. Por lo visto se refiere al Conde de Gómara. Le hizo una promesa a una joven y ella murió. Es lo que cuentan, yo no lo inventé…

El Conde, totalmente aturdido, comenzó a entender lo que le sucedía. Cuando terminó la batalla en Sevilla, partió de inmediato a Gómara y pidió a un sacerdote que le acompañara.

Una vez que encontró el lugar en donde habían enterrado a Margarita, agarró su mano, que efectivamente sobresalía dela tierra, y pidió al cura que les casara. Al hacerlo, la mano descendió misteriosamente y se hundió para siempre bajo tierra.

El Conde de Gómara dejó de notar aquella mano cerca de él. Y dicen, que cada primavera, el lugar en donde estaba enterrada su ya esposa, se llena de flores, y que es el único lugar de allí en donde florecen margaritas.

Reflexiones de la leyenda La promesa, de Gustavo Adolfo Bécquer

Esta preciosa leyenda castellana escrita por Gustavo Adolfo Bécquer, tiene parte de pasión, de misterio y por supuesto, de valores que tienen que ver, en esta ocasión, con las promesas que deben cumplirse:

Las promesas se cumplen, porque si no, pueden tener consecuencias: Las promesas están para cumplirse. Quien las incumple, no es honesto ni sincero. En este caso, además, el remordimiento, la ‘voz’ de la moral, representada por esa misteriosa mano, no dejaba ni un segundo al conde. Esa mano, que viene a representar el subconsciente, los valores aprendidos que nos recuerdan si en algún momento obramos mal. La mano misteriosa sí, es la voz de la conciencia, como el Pepito Grillo del cuento de Pinocho.

Siempre hay un hueco para el perdón: El conde al final cumplió su promesa, y la mano de Margarita descendió al fin. Simboliza que en ese momento el conde recibió su perdón. Al fin podía descansar.

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