La prueba de las semillas. Cuento infantil con valores

Un cuento para niños sobre la honestidad y el ingenio

‘La prueba de las semillas’ es un cuento popular que nos habla de valores esenciales como la honestidad. También nos anima a reflexionar sobre el arrepentimiento y nos habla de la importancia de usar el ingenio a la hora de solucionar un problema. Una historia con valores ideal para leer con los niños.

Un cuento para niños sobre la honestidad y el ingenio: ‘La prueba de las semillas’

La prueba de las semillas, un cuento con valores para niños

En un lugar del norte de Europa, vivía un humilde agricultor que trabajaba día y noche en el campo. Vivía de las verduras y las frutas que vendía en el mercado cada semana. Y aún así, pasaba calamidades para llegar a fin de mes.

Un día, Melvin, que así se llamaba el joven, entró en un bazar para comprar unos tornillos. Pero, mientras esperaba al tendero, vio un viejo farol en la entrada que le gustó.

– Ese farol me vendría fenomenal para la granja- pensó Melvin.

Y sin pensárselo dos veces, escondió el farol bajo la ropa y salió corriendo. Según se alejaba, Melvin ya sentía remordimientos.

– ¿Cómo es posible que haya hecho esto? – pensaba…

Poco después, Melvin fue detenido y encerrado en un calabozo. El pobre, se lamentaba de acabar así por un simple error… ¡El primero que cometía en toda su vida!

La idea de Melvin: la prueba de las semillas

Entonces, Melvin comenzó a pensar qué podía hacer para salir de allí lo antes posible. Y pensando y pensando, se le ocurrió una idea.

– ¡Ya lo tengo!

Melvin pidió audiencia con el gobernador y este, extrañado por la petición, accedió.

– ¿Qué es lo que quieres decirme? – preguntó el gobernador.

– Me gustaría entregarte unas semillas-dijo Melvin, sacando una bolsita llena de semillas-Son semillas especiales. Son de peral, pero las peras que da son de oro.

– ¿De oro, dices? Y entonces, ¿por qué no las plantas tú?

– Porque las semillas solo funcionan con personas que no hayan cometido nunca una falta.

El gobernador se quedó pensativo, y al final decidió aceptar las semillas. Pero luego ya en su casa pensó que tal vez no era la persona apropiada.

– A veces cobro más impuestos de los que debo… Casi mejor que le de las semillas a mi consejero.

Pero su consejero, ya con las semillas en la mano, pensó que tampoco era la persona indicada:

– Lo cierto es que muchas veces miento al gobernador…

Y terminó dando las semillas al juez, que a su vez se las dio al carcelero que a su vez se las dio al orfebre… Y al final ninguno plantó las semillas.

Al cabo de unos días, Melvin volvió a pedir audiencia con el gobernador y le dijo:

– No habéis conseguido a nadie capaz de sembrar las semillas que os di porque no hay nadie que esté libre de alguna culpa. Y ninguna de esas personas están en prisión. Sin embargo yo estoy encerrado solo por haber robado un viejo farol… El gobernador se dio cuenta del error y decidió liberar a Melvin

Valores que puedes trabajar con este cuento popular

Aprovecha este cuento para trabajar valores y temas como estos:

– El valor de la honestidad.

El ingenio para salir de un problema.

– El sentimiento de arrepentimiento.

Reflexiones sobre el cuento La prueba de las semillas para niños

Todos cometemos errores. Pero lo importante es darse cuenta y asumirlo. Y sobre todo, mostrar arrepentimiento, que es lo que el protagonista de esta historia sintió nada más cometer la falta:

Nadie es perfecto: la ingeniosa prueba de Melvin, el protagonista de esta historia, consiguió demostrar que todos cometemos faltas y errores y que nadie es perfecto. Pero si eres capaz de reconocer esa falta, no deberías ser castigado. Así se lo hizo ver Melvin al resto de personas que le habían juzgado. Había cometido un error, sí, pero era un error leve, que había reconocido y se había arrepentido.

Para salir de un apuro, usa el ingenio: este relato también pone de manifiesto la importancia de usar la inteligencia, el ingenio, para salir de un apuro. Fue gracias a él y a su ingeniosa idea, como Melvin consiguió salir de prisión.

La honestidad ante todo: no se trata de ser perfecto, sino de aprender a reconocer y asumir nuestros errores. En esto precisamente radica la honestidad. Ser sincero con uno mismo, que no es tan fácil como parece, y con los demás y asumir las consecuencias de nuestras palabras y nuestros actos.

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Un juego de dados: ganar haciendo trampas no tiene ningún mérito. Realmente el verdadero placer del triunfo llega con el esfuerzo y la honestidad. Fantástico cuento para niños y mayores.

El flautista de Hamelín: si se hace una promesa, debe cumplirse. La honestidad nos dice que debemos cumplir con lo que acordamos. De lo contrario, deberás sumir las posibles consecuencias.

Las tres hilanderas: un fantástico cuento de los hermanos Grimm que de nuevo nos recuerda la importancia de cumplir nuestras promesas. Algo que por cierto, siempre será recompensado…

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