La rana que decía ser médico. Fábula corta para niños sobre la vanidad

Una fábula de Esopo llena de valores para los niños

Esopo nos dejó a lo largo de su vida fantásticas reflexiones en forma de fábulas cortas con moraleja. Entre ellas, esta: ‘La rana que decía ser médico’. Con ella, nos recuerda la necesidad de no presumir de aquello que no podemos demostrar. Es decir: de ser sinceros con nosotros mismos y no engañarnos a nosotros ni a los demás. Disfruta de esta fábula corta para niños sobre la vanidad y reflexiona junto a tu hijo sobre los valores que transmite.

Una fantástica fábula corta para niños sobre la vanidad: La rana que decía ser médico

La rana que decía ser médico

Existía en el pantano una rana presumida y coja que no hacía más que gritar mientras saltaba sin guardar bien el equilibrio:

– ¡Vengan a que les cure! Si tenéis algún problema, vengan todos a mi consulta. ¡Soy el mejor médico de la zona y curo todos los males!

La rana no dejaba de contar al resto de animales que era un fantástico médico y que conocía todos los remedios para absolutamente todos los males.

Pero un día, una zorra, cansada de escuchar a la rana, le dijo:

-Rana, deja de decir tonterías. ¿Por qué anuncias a todos sin cesar que puedes curar cuando tú saltas cojeando y no eres capaz de curarte a ti misma?

Moraleja: ‘No presumas de aquello que no podrás demostrar’

(Esopo)

Valores que puedes trabajar con esta fábula de Esopo

Esta fantástica fábula corta nos servirá para hablar con nuestros hijos de estos valores:

El valor de la humildad para frenar la vanidad.

La sinceridad (con los demás y con uno mismo).

Reflexiones sobre la fábula ‘La rana que decía ser médico’

La vanidad es un sentimiento de arrogancia propio de los que tienen la estima demasiado alta, alejada por cierto de la realidad. Pero el vanidoso al final termina ganándose el rechazo de los demás. Reflexiona sobre este tema con tu hijo, así como sobre todos estos otros:

El vanidoso se engaña a sí mismo: A veces sin querer, otras queriendo, aquel que presume de aquello que carece, no hace otra cosa que engañarse. También a los demás, pero sobre todo a él mismo. Al final se dará cuenta de sus carencias y caerá en un gran sentimiento de frustración.

La vanidad provoca el rechazo de otros: El presumido y arrogante solo consigue rodearse de aduladores que persiguen algún tipo de interés. El problema llegará cuando de pronto alguien realmente sincero le diga la verdad. La mayoría se alejará de él porque lo considerará un mentiroso. La vanidad y arrogancia por tanto, no es un buen aliado delas relaciones sociales.

Para frenar la vanidad, un poco más de humildad: No hace falta saber de todo y ser el mejor en todo. Todos tenemos carencias y cometemos errores. Lo mejor es aceptar nuestras carencias y potenciar nuestras habilidades verdaderas (no las inventadas). Para ello, basta con potenciar la humildad, que no viene a ser otra cosa, que saber estar en el lugar que nos corresponde, sin presumir de nuestras virtudes pero sí reconociéndolas. Es decir: sintiendo que no somos ni más ni menos que nadie.

Utiliza estas preguntas para mejorar la comprensión lectora

Recuerda que también puedes utilizar esta fantástica fábula para mejorar la atención y la comprensión lectora de tu hijo. Para ello, debes hacer algunas preguntas al finalizar la lectura. Preguntas como estas:

1. ¿Qué defecto tenía la rana al saltar?

2. ¿Qué decía ser la rana al resto de animales?

3. La zorra le dijo algo a la rana para que entendiera que no podía seguir ofreciéndose de médico. ¿Qué le dijo?

4. ¿Piensas que tenía razón la zorra o la rana?

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