La sospecha. Fábula china sobre los prejuicios

Una fantástica fábula corta para reflexionar sobre los prejuicios

A menudo emitimos juicios de valor sin tener pruebas ni datos concluyentes. Sobre todo cuando se trata de acusar a otra persona de cometer una mala acción. ‘La sospecha’ es una fantástica fábula china sobre los prejuicios, que habla precisamente de lo equivocados que podemos estar al acusar a otros solo por una intuición.

Una fantástica fábula china sobre los prejuicios para niños y mayores: ‘La sospecha’

La sospecha, una fábula china sobre los prejuicios para niños y mayores

Un día, un hombre perdió su hacha, y empezó a sospechar del hijo de su vecino. Todo en él le indicaba que se trataba del ladrón: observó la forma de caminar del muchacho (y le pareció que, efectivamente, andaba como un ladrón); observó su forma de hablar (y pensó que hablaba igual que un ladrón); y observó minuciosamente sus gestos… No tenía ninguna duda: ¡eran los gestos de un ladrón!

Pero días después, encontró su hacha tirada en el valle. Y al regresar a su casa, comenzó a observar que el hijo de su vecino realmente no tenía ninguna pinta de ladrón.

Moraleja: ‘Muchas veces vemos lo que queremos ver y emitimos un juicio sin saber’.

Qué temas podemos trabajar con esta fábula corta

Esta fábula nos anima a reflexionar acerca de estos temas:

Por qué tendemos a crear juicios de valor a partir de nuestra intuición.

– Al final creemos lo que queremos creer y vemos lo que queremos ver. Las emociones nos engañan y nos confunden.

– Cómo la ira nos puede engañar.

Reflexiones sobre la fábula china ‘La sospecha’

Esta fábula corta, escrita por Lie Zi, explica muy bien por qué muchas veces nos dejamos llevar por los prejuicios que trazamos guiados por el odio, la ira o incluso la envidia, llegando a desfigurar por completo la realidad:

La realidad no es la que nos presentan nuestras emociones: En esta historia, el hombre que perdió el hacha estaba muy enfadado. Guiado por la ira, decidió buscar un sospechoso, y lo encontró rápido muy cerca de donde él vivía. Deseaba tanto que el muchacho del que sospechaba fuera el culpable, que empezó a transformar la realidad y a interpretar a su manera todo lo que veía.

Por qué no debemos dejarnos llevar por los prejuicios: No se puede acusar a nadie de haber hecho nada si no hay pruebas que lo demuestren. En este caso, el hombre que perdió el hacha no vio a nadie robarla. Entonces, ¿cómo podía estar tan seguro de que había sido el hijo de su vecino? Se dejó llevar por la rabia y la necesidad de encontrar un culpable. Los prejuicios la mayoría de las veces suelen estar muy lejos de la realidad.

La realidad depende de los ojos que la miran: La realidad puede interpretarse de mil maneras diferentes. Lo que a uno le parece rosa, a otro puede parecerle anaranjado. Todo es subjetivo, porque antes de llegar a nuestra mente, pasa por un filtro: el de las emociones. Tal vez si un día estés feliz, veas un rosa radiante y si otro día estás triste, ese mismo rosa te parezca apagado y débil.

Otras fantásticas fábulas chinas para niños y mayores

La fábulas chinas expresan muy bien pensamientos y emociones que manejan los hilos de nuestras vidas. Son capaces de condensar toda una filosofía en forma de una pequeña historia. Aquí tienes algunos buenos ejemplos:

De cómo el viejo tonto removió las montañas: Con esfuerzo, cooperación y perseverancia, hasta lo más increíble puede conseguirse. Descubre con esta fantástica fábula cómo quería mover un anciano las montañas.

El origen del ruido: Las emociones negativas son aquellas que crean ‘ruido’ dentro de nosotros, las que nos hacen sentir mal y nublan nuestros ojos. Esta fábula china lo explica muy bien…

La chimenea mal situada: Si no haces caso a las advertencias de los que más saben, luego no te lamentes de las consecuencias… Con este cuento chino entenderás por qué es necesario ‘escuchar’ a la voz de la experiencia.

El helecho y el bambú: La impaciencia nos puede muchas veces, y ‘tiramos la toalla’ antes de tiempo. Tal vez solo necesitamos tiempo. Es decir, paciencia.

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