La tortuga Manuelita. Cuento para evitar las rabietas de los niños

Un cuento para niños sobre el control de las emociones

‘La tortuga Manuelita’ es un fantástico cuento para evitar las rabietas de los niños. O más bien, un cuento corto que ayuda a los más pequeños a aprender a canalizar su ira y gestionar mejor sus emociones. También se le conoce como ‘Técnica de la tortuga’.

Cuando el niño sienta un gran enfado o ira, debes contarle este cuento y reflexionar con él sobre cómo se siente. Evidentemente, en plena rabieta ya no querrá escuchar. Debe contarse cuando sienta enfado.

Un cuento para evitar las rabietas de los niños: ‘La tortuga Manuelita’

La tortuga Manuelita, cuento para evitar las rabietas de los niños

Manuelita era una tortuga encantadora, pero tenía un pequeño defecto: se enfadaba con facilidad, y cuando se enfadaba, se ponía tan nerviosa que comenzaba a gritar y a patalear sin parar. Ella lo pasaba muy mal, y el resto no sabía cómo ayudarla.

Manuelita cuando se enfadaba era capaz de hacer cosas que no quería, como romper papeles en medio de la clase o incluso intentar pegar a alguno de sus compañeros. Luego se arrepentía mucho, pero no era capaz de encontrar la solución. Así que a Manuelita, cada vez le costaba más ir al colegio, y su rabia crecía y crecía sin control.

También le pasaba en su casa, con sus padres. Hasta que un día, les visitó su querida abuela Margarita, que llevaba mucho tiempo sin verla. A Manuelita le encantaba hablar con su abuela. Era muy vieja y sabía muchas cosas. Y su abuela, que notó que Manuelita estaba un poco tristona, le preguntó. La tortuga le explicó lo que pasaba, y su abuela, le dijo con dulzura:

– ¡Ah! ¿Es eso? Pues tienes suerte, porque la solución a tus problemas la llevas encima.

– ¿Encima? ¿Cómo que encima?- contestó extrañada Manuelita- ¡Yo no veo nada!

– Claro que lo ves: es tu caparazón.

Lo que Manuelita tenía que hacer cada vez que se enfadara

Manuelita miró a su abuela con algunas dudas:

– ¿Mi caparazón? ¿Y qué tiene que ver? No lo entiendo…

– Muy fácil, Manuelita- dijo entonces su abuela- Cada vez que te enfades, solo tienes que meterte dentro del caparazón y contar hasta diez. Cuando salgas, las cosas te parecerán diferentes y notarás que tu enfado es menor.

– ¿En serio?- contestó con los ojos muy abiertos la tortuga.

Estaba realmente impresionada. Deseaba probar la técnica de su abuela, porque todos los consejos que le había dado hasta ese momento… ¡habían sido fantásticos!

Al día siguiente, Manuelita fue algo más contenta al colegio. Estaba un poco nerviosa, pero esperaba poder controlar su enfado gracias a la técnica de su abuela.

Y el momento llegó en la clase de gimnasia: una de sus compañeras le lanzó la pelota con tan mala suerte que le dió en la cabeza. Manuelita se enfadó muchísimo. Estaba taaan enfadadaaa que deseaba insultar a su compañera. Pero entonces recordó lo que le dijo su abuela, y decidió meterse en el caparazón. Allí, refugiada y a oscuras, comenzó a contar despacito:

– Unooo, doooos, tres….

Y cuado Manuelita llegó a diez, sacó la cabeza y sintió que se sentía muchísimo mejor. Al fin y al cabo, su compañera no había querido darle ‘a posta’, sino que había sido un accidente. Ahora lo veía todo mucho más claro.

– No te preocupes, Clotilde, que sé que no lo hiciste a propósito- dijo Manuelita.

Sus compañeros de clase y la profesora se quedaron asombrados, e incluso, la aplaudieron. ¡Manuelita ya era capaz de controlar sus enfados!

Escucha el relato de Manuelita

Si prefieres, puedes escuchar el cuento narrado. Solo tienes que usar este reproductor, o escucharlo aquí a través de Spotify.

Cómo utilizar este cuento para enseñar a los niños a manejar sus rabietas

Este fantástico cuento puede ser muy útil para tu hijo. Es ideal para niños de entre 2 y 6 años, época en la que comienzan a sentir diferentes emociones y deben aprender a gestionarlas. Tal vez la que más complicaciones de sea la rabia.

Todos sentimos ira alguna vez: la ira es una emoción básica esencial, que todos sentimos. No es malo sentir rabia, pero sí debemos aprender a gestionar esta emoción para que no llegue a dominarnos. Los niños, que no saben muy bien por qué se sienten así, pueden aprender a gestionar esta emoción con nuestra ayuda.

Cómo deshacerse de la ira: con este cuento, tu hijo aprenderá a canalizar la ira. Debes explicarle que, cada vez que se sienta muy enfadado, debe pensar que es como la tortuga Manuelita, y que tiene un caparazón para esconderse y contar. Si consigue imaginarse dentro del caparazón y contar despacio hasta diez, notará que su rabia se desvanece poco a poco, ya que se centra en otra cosa y el motivo de la rabia pasa a un segundo plano.

En el momento de la rabieta… paciencia y comprensión: esta técnica funciona muy bien cuando el niño comienza a sentirse enfadado, pero durante plena rabieta, ya es más difícil, ya que la ira estalló y se hizo con el dominio de la situación. Tu hijo en plena rabieta, lo más normal es que ni te escuche. Si sucede esto, lo mejor es ofrecerle consuelo sin más, un abrazo o si no se deja, alguna palabra de aliento para que no se sienta solo y desamparado.

En el caso de que la rabieta sea porque persigue algún beneficio, como puede ser que le compres un capricho, no debes ceder. El niño debe darse cuenta de que las cosas no se consiguen por medio de rabietas, sino hablando y negociando.

Preguntas de comprensión lectora para tu hijo sobre este cuento

Puedes ayudar a tu hijo a entender mejor este cuento si es muy pequeño, haciendo algunas preguntas al terminar la lectura. Con ello, además mejorarás su capacidad de atención. Tal vez te resulten útiles estas preguntas:

1. ¿Qué le pasaba a Manuelita cuando se enfadaba?

2. ¿Dónde le dijo su abuela que tenía la solución?

3. ¿Qué le dijo su abuela a Manuelita que tenía que hacer cada vez que se enfadara?

4. ¿Qué pasó en clase de gimnasia?

5. ¿Qué hizo Manuelita?

6. ¿Se le pasó el enfado?

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16 comentarios en “La tortuga Manuelita. Cuento para evitar las rabietas de los niños”

  1. me parece muy interesante, por que de una manera tan sencilla y simpatica se puede alludar al nino a reflexionar sobre lo que esta sintiendo y no puede resolver.No es facil ayudarlos y se me hace por eso un muy buen metodo

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