Las Historias de Miguel: El peine quitavirus

‘El peine quitavirus’ es una historia llena de imaginación para los niños. Pertenece a los cuentos de la colección, ‘Las Historias de Miguel’, en donde un niño de cinco años nos sorprende con sus ideas e historias increíbles y muy divertidas.

Disfruta con este divertido cuento lleno de imaginación. ¿Y si alguien inventara un peina capaz de atrapar los virus?

El peine quitavirus, de las Historias de Miguel, para los niños

A veces me duele la cabeza. Cuando te duele la cabeza es porque te ha entrado un virus por un agujerito.

Yo creo que a mi me ha entrado un virus. Aunque no lo he visto entrar, claro. La verdad es que no sé cómo es. Quizás sea como una araña. O tal vez…¡¡puaaaaggg!!! ¡¡Como un piojo!!

Sólo sé que son malos, porque hacen que te sientas mal. De pronto te notas más flojo, con mocos, y con pocas ganas de comer.

Para quitar los virus hay que utilizar un peine quitavirus. Te peinas y los virus se van. Luego se tapa el agujerito por donde entraron, y listo.

A veces también me duele el corazón. Y eso es porque es muy grande. Tengo un corazón gigante. Por eso a veces me duele. Aunque también me duelen los brazos, las piernas, los dientes, las cejas y el bigote. Eso sin contar con los tobillos de la espalda. Son esas montañitas que tenemos detrás y se mueven.

Así que debe haber muchos virus de esos por mi cuerpo. Necesitaré muchos peines quitavirus.

Mi mamá dice que parezco un viejito con tantos dolores. Pero no soy viejo, porque no tengo arrugas ni el pelo blanco. Tampoco llevo bastón ni quiero irme al cielo.

Cuando me duelen los ojos se ponen muy calientes. ¡Casi, casi, queman! Por eso me hecho agua fría, y listo. Y si no, ya sabes… ¡a por el peine quitavirus!

Lo que me da mucho miedo es tragarme un chicle. Mi amigo Dani me dijo que si te tragas un chicle te abren la tripa.

Yo no quiero que me abran la tripa, porque no sé lo que hay dentro. Ni siquiera sé lo que hay en el ombligo. Porque el ombligo es como un agujerito…¡¡pero está vacío!! Así que tiene que haber algo detrás del ombligo. Y de la tripa.

Ummm… ¿Y si los virus entraran por el ombligo?

Aunque lo peor de todo son las vacunas. La enfermera dice que son vitaminas de superhéroes y que sirven para matar los virus. Ya, ya… pues yo preferiría que se las pusiera ella, porque a mi las vitaminas esas me duelen mucho y luego estoy con el brazo tonto todo el día.

Además, ¡si yo ya tengo el peine quitavirus!

Que yo no quiero ser un superhéroe, y no se enteran. Además, ¿por qué no me dan las vitaminas con forma de onza de chocolate?

Y es que a los mayores a veces no hay quien les entienda. Se pasan la vida estudiando y luego no son capaces de convertir las vacunas en pastillitas de fresa. Ay…

( ‘El peine quitavirus’ ©2013 Fanny Tales)

Reflexiones del cuento ‘El peine quitavirus’ para los niños

La imaginación de los niños es asombrosa. Estas son ideas reales de un niño, que seguro que te recuerdan alguna de las ocurrencias de tu hijo.

En este caso, este cuento, ‘El peine quitavirus’, es una reflexión sobre los dolores y enfermedades y la forma de deshacerse de bacterias y virus. Reflexiones de ellos, claro, los más pequeños.

Aún así, y a pesar de su fantasía, debemos explicarles que aunque lo ideal sería tener a mano un buen ‘peine quitavirus’, eso aún no es posible, así que no queda otra que pasar por la enfermería y la sala del pediatra de vez en cuando.

Un cuento con el que tu hijo seguro se divierte y le ayuda a imaginar cómo podría deshacerse él de los virus.

Recuerda que también puedes utilizar este cuento corto para mejorar la atención y comprensión lectora de tu hijo. Puedes usar estas preguntas:

  1. ¿Con qué dice Miguel que puede deshacerse de los virus?
  2. ¿Qué hace Miguel cuando le queman los ojos?
  3. ¿Cómo le gustaría a Miguel que fueran las vacunas?
  4. ¿Y a ti… cómo te gustaría que fueran las medicinas?

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2 comentarios en “Las Historias de Miguel: El peine quitavirus”

  1. ¡Hay Miguelón,ya te irás dando cuenta de que no siempre los mayores somos listos!
    Eso sí, siempre que el médico o la enfermera nos hacen daño,es por nuestro bien,debemos confiar en ellos.Se me ocurre una idea,¿por qué no estudias tú para médico,(o farmaceútico de los que inventan las vacunas,que són unos tios muy listos),seguro que harías unas medicinas con sabores mucho más agradables.¡Ánimo,a estudiar mucho,y lo consegurás!Áh,y además es compatible con ir a las carreras de coches los fines de semana.

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