Las ranas que pidieron un rey. Fábula de Fedro sobre la convivencia

Fábula corta sobre la convivencia y las normas para adolescentes y adultos

Esta es quizás una de las fábulas menos conocidas de Fedro. ‘Las ranas que pidieron un rey’ o ‘Las ranas pidiendo un rey’ implica una moraleja que podría resumirse en el refrán español ‘Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer’, aplicado a la idea de que todo puede ir a peor tras una mala decisión. Pero la historia también habla de convivencia y normas. Presta atención.

Una fábula sobre la necesidad de normas para la convivencia: Las ranas que pidieron un rey

Las ranas que pidieron un rey, una fábula de Fedro sobre las normas para la convivencia

En la época más floreciente de Atenas, se instauró tal libertad que de pronto el libertinaje llegó a la ciudad. Los atenienses estaban hartos. Necesitaban a alguien que pusiera orden. Entonces llegó Pisístrato, un tirano que acabó con las libertades para devolver el orden, sí, pero a costad de una limitación excesiva de las libertades. Ante las quejas de los atenienses, Esopo les contó esta historia: 

Las ranas antes moraban libres por las lagunas. Eran felices y podían hacer lo que querían, pero pronto unas comenzaron a molestar a otras, y, cansadas de esta situación, un día le pidieron a Júpiter un rey, ya que necesitaban a alguien que pusiera orden. 

El rey que pidieron las ranas

Júpiter entonces decidió mandarles un madero que al caer en el lago se quedó clavado con fuerza en el cieno en vertical. 

Las ranas al principio miraron asustadas, pero poco a poco, al ver que no se movía, se acercaron y comenzaron a saltar alrededor. No tardaron en perderle el respeto al nuevo rey, y a hacer lo mismo que hacían antes.

Al cabo de un rato, se dirigieron de nuevo a Júpiter y le pidieron otro rey, porque ese, dijeron, no les servía. ¡No hacía nada! Así queJúpiter les mandó una enorme culebra que empezó a morder a las ranas. 

Ellas, lamentándose, pidieron a Mercurio que mediara con su padre para que se llevara a la culebra.

– Mi padre ha dicho que no se la llevará- dijo entonces Mercurio- Porque rechazasteis el rey bueno que mandó y ahora debéis contentaros con este

Moraleja: ‘Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer’

Reflexiones sobre la fábula de Fedro

Qué poco valoramos los bienes que tenemos que al final terminamos estropeándolo y perdiéndolo todo. Esta fábula, dirigida a adolescentes y adultos, además de hablar de la necesidad de ser más conformistas con lo que tenemos, contiene una dura crítica a las democracias y habla de la necesidad de establecer normas para la convivencia:

A veces lo que quiere la mayoría no es lo mejor para todos: con esta dura historia también tenemos un contexto político que analizar. En este sentido, Fedro habla de cómo la petición de la mayoría al final no se traduce en un bien para todos. En ambos casos (la historia real de Atenas y la historia ficticia de las ranas), la situación empeora al intentar cambiar lo que tienen. No es que Fedro sea contrario a la democracia, sino que no oculta los riesgos que conlleva.

Menos quejas y más positivismo: atenienses y ranas tenían algo en común… en lugar de buscar ellos mismos una solución, se quejaban sin más. Fedro nos dice aquí: “bien, ¿y qué conseguís con las quejas”. Sin duda, nada bueno.

Más reflexiones sobre la fábula Las ranas que pidieron un rey

La necesidad de establecer normas para una convivencia sana: no se puede convivir sin normas. Las ranas terminan saltando y gritando sin orden y molestándose las unas a las otras. Y los atenienses sufrieron exactamente lo mismo que las ranas. El orden es necesario y las normas de convivencia también. Lo que Fedro critica sin embargo es la forma de establecer esas normas… ¿quién debe hacerlo? ¿Un tirano? ¿Alguien con capacidad de organizar y que sea elegido de entre los propios ciudadanos? ¿o un rey demasiado permisivo al que no respeten?

En lugar de cambiarlo todo, se puede buscar otra solución: a menudo confundimos el origen del problema. Y al cambiar la pieza que pensamos que origina tal problema, empeoramos la situación. Antes de actuar debemos analizar si se puede mejorar la situación de otra forma menos severa. Por ejemplo, las ranas en lugar de pedir un rey a Júpiter, podrían haber dialogado entre todas y haber acordado ciertas normas de convivencia. Podrían haber pensado en premios a quienes las cumplieran y castigos a quienes no las cumplieran. De esta forma, se incentivaría la paz entre todas.

Otras fábulas para adultos y adolescentes

Existen muchas otras fábulas pensadas más para adultos que para niños. Fábulas que nos ayudan a reflexionar sobre diferentes aspectos de la vida. Por ejemplo, estas:

El hombre que no vio a nadie: esta fábula china tan famosa nos explica como ninguna la percepción que el codicioso tiene de la realidad.

El pintor: de nuevo una fábula china. En esta ocasión, para hablar de la realidad que vemos a través de nuestros sentidos y emociones.

Las dos cabras: esta famosa fábula de Esopo retrata a la perfección las consecuencias de la disputa entre dos personas muy tercas.

La caza: la verdad normalmente es más simple de lo que pensamos. Tendemos a buscar respuestas complejas donde no las hay.

Deja un comentario