Las zapatillas rojas. Cuento para niños sobre los caprichos

Una historia de Hans Christian Andersen sobre la vanidad y la gratitud

Uno de los cuentos más famosos de Hans Christian Andersen es este, ‘Las zapatillas rojas’, también conocido como ‘Los zapatos rojos’, una historia que ha tenido después muchas versiones. Entre los valores que transmite, se encuentran los de la humildad y la gratitud, y nos habla sobre todo de la vanidad y de los caprichos que nos hacen cometer tantos errores. Lee el cuento y sus reflexiones para comprender su mensaje.

Un famoso cuento con valores para niños: Las zapatillas rojas

Las zapatillas rojas o Los zapatos rojos, un cuento con valores para niños

Había una vez una niña llamada Karen, que vivía en un humilde hogar. Su familia era tan pobre, que no tenían para comprarle zapatos, y una anciana que vivía cerca, le hizo como pudo unos zapatos, aprovechando unas tiras de tela roja que tenía en casa.

No eran muy bonitos, pero a Karen le encantó ese par de zapatos. Los recibió justo el día en que falleció su madre, y como no tenía otros zapatos, los llevó al funeral.

A la salida, una anciana muy adinerada pasó junto a ella y se fijó en los horribles zapatos que llevaba.

РPor favor- dijo la anciana- dejad que me quede al cuidado de esta ni̱a.

La mujer decidió encargarse de la niña, pero tiró los zapatos que llevaba al fuego y le prohibió ponerse nunca más unos zapatos rojos.

– No son adecuados- le dijo.

En realidad, era la única norma que le impuso.

Sin embargo, le compró vestidos y más zapatos, y tiempo después, preparó una ceremonia para su confirmación.

La tentación de los zapatos rojos para Karen

La anciana ya casi no veía, y la niña, al entrar en una zapatería para buscar unos zapatos nuevos para la ceremonia, le engañó y escogió unas zapatillas rojas de baile, diciendo que eran unos zapatos de charol. La mujer se lo creyó, y las compró.

El día de la ceremonia, Karen acudió con sus zapatillas de baile rojas y todos se dieron cuenta. Se lo dijeron a la anciana, quien se entristeció mucho:

– Karen, me has desobedecido. Debes saber que los caprichos y la vanidad no te llevarán por buen camino. Por favor, no te vuelvas a poner esas zapatillas rojas.

Pero la niña volvió a desobedecer una y otra vez… Y un día, antes de entrar en la iglesia, un soldado muy anciano que limpiaba zapatos en la calle les preguntó que si querían limpiar los suyos.

– Yo los míos sí- dijo la niña.

El hombre tocó la suela de las zapatillas y dijo:

– ¡Vaya zapatillas rojas tan bonitas!

Karen de pronto comenzó a bailar y a bailar sin parar, hasta que se quitó las zapatillas ya en su casa. Pero no podía dejar de mirarlas. ¡Deseaba tanto ponérselas y seguir bailando!

La tortura de las zapatillas rojas

Esa misma noche los príncipes habían organizado una fiesta a la que Karen quería ir con sus zapatillas. Pero la anciana enfermó. A ella no pareció importarle, y se puso sus zapatillas para ir al baile. Sin embargo, esta vez, las zapatillas no le obedecían, y le llevaban donde ellas querían, de un lado a otro, sin parar.

Y así estuvo bailando Karen varios días, y uno de ellos, se encontró de nuevo con el soldado que limpió sus zapatos, y al verla volvió a decir.

– ¡Qué zapatos rojos tan bonitos!

Karen estaba agotada… no podía detenerse. En todo ese tiempo, Karen recordó cómo había engañado a su benefactora en la tienda, cómo un capricho le hizo ponerse las zapatillas el día de la confirmación… y cómo la vanidad le empujó a volver a ponérselas a pesar de la advertencia de la mujer que le cuidaba.

Estaba realmente arrepentida, pero no sabía a quién pedir ayuda para detenerse. Así que decidió acudir a un herrero que vivía en las afueras. Al verle, dijo:

РPor favor, herrero, ay̼dame.

– ¿Y cómo?- respondió él extrañado.

– Necesito que me cortes los pies para dejar de bailar…

El anciano era en realidad el mismo soldado que había hechizado sus zapatos. Al ver que la niña estaba tan arrepentida, se agachó y tocó sus zapatos.

– ¡Qué zapatos rojos tan bonitos!- dijo.

La niña se dio cuenta de quién era, y sus pies pararon de golpe. Karen al fin pudo quitarse las zapatillas. Las encerró en una urna de cristal para no olvidar jamás los errores que había cometido.

Valores que puedes trabajar con este cuento clásico

Este cuento de Hans Christian Andersen ayuda a los niños a reflexionar acerca de estos valores:

– El valor de la humildad.

El sentimiento de gratitud.

Reflexiones sobre el cuento de ‘Las zapatillas rojas’ para los niños

Con este cuento clásico, podrás reflexionar junto a tu hijo acerca de la necesidad de no dejarnos llevar por la vanidad y los caprichos:

Los caprichos nos conducen a otro tipo de conductas negativas: Karen deseaba con todas sus fuerzas tener unas zapatillas de baile, pero en lugar de conformarse con lo que tenía, decidió mentir y engañar a la mujer que le cuidaba para salirse con la suya. Pero no fue lo único que hizo mal… Tras el capricho, y una vez que tenía lo que deseaba, llegó la vanidad…

La vanidad nos hace soberbios y prepotentes: Al tener al fin sus zapatillas rojas, Karen se sentía con facultades suficientes para hacer lo que quisiera, siguiendo sus instintos caprichosos. Así, desobedeció a su segunda madre y fue a la ceremonia de confirmación como ella quería, y no como le dijo ella que fuera. Y prefirió irse al baile en lugar de quedarse al cuidado de la mujer enferma.

Los caprichos y la vanidad suelen traer malas consecuencias: Al final, Karen tuvo su castigo por haberse dejado llevar por el capricho y la vanidad. ¿No le gustaba bailar? ¡Pues a bailar sin parar! Y fue entonces cuando realmente se dio cuenta de todo lo que había hecho mal. (En la versión original del cuento de Hans Christian Andersen, el final termina con Karen bailando sin parar hasta el final de sus días).

El arrepentimiento como un sentimiento liberador: Lo que en realidad liberó a Karen de su tortura y sus remordimientos fue el arrepentimiento, un arrepentimiento sincero y consciente. Eso implica no volver a caer en los mismos errores, es decir, cambiar la vanidad por humildad.

Algunas preguntas de comprensión lectora sobre este cuento para tu hijo

Ayuda a tu hijo a comprender mejor el mensaje de este cuento con estas preguntas, que puedes hacerle al finalizar la lectura:

1. ¿Con quién se quedó a vivir Karen tras la muerte de su madre?

2. ¿Qué hizo Karen con el dinero que la anciana le había dado para comprar unos zapatos de ceremonia?

3. ¿Le pareció bien a la mujer que Karen fuera a la ceremonia con unas zapatillas de baile?

4. ¿Qué hizo en realidad el anciano que limpió las zapatillas de Karen?

5. ¿Cómo consiguió la niña que se detuvieran las zapatillas?

6. ¿Crees que Karen aprendió la lección?

Otros cuentos sobre la vanidad y los caprichos para los niños

Aquí tienes otros cuentos y fábulas sobre el tema de los caprichos y la vanidad y soberbia para los niños:

Los deseos ridículos: Ten cuidado con lo que deseas, porque a veces, los deseos se cumplen. Piensa bien con la cabeza y no te dejes llevar por los impulsos caprichosos.

Aladino y la lámpara maravillosa: Aladino tuvo la precaución de no dejarse llevar por la avaricia. Sin embargo, su hermano era vanidoso y caprichoso. Descubre qué le sucedió.

La araña: Aquí tienes una leyenda popular de Perú, que nos habla de la historia de una princesa muy caprichosa y vanidosa que terminó siendo castigada. ¿Sabes cómo?

El jardinero y el ciervo: Esta fábula nos recuerda el camino al que nos llevan los caprichos. De hecho, cuando nos dejamos llevar por un instinto caprichoso, olvidamos lo realmente importante y por supuesto, anulamos el sentido de la prudencia.

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