Platero y yo. Cuento para niños lírico

Extracto de la famosa obra de Juan Ramón Jiménez para niños

Platero y yo es una de las obras líricas infantiles más conocidas de Juan Ramón Jiménez. El poeta quiso describir para los más pequeños cómo era la vida del burrito Platero. Está plagado de preciosas descripciones y hondos sentimientos que pueden ayudar a los niños a mejorar su vocabulario, su comprensión lectora y capacidad reflexiva.

Platero y yo: la primera descripción de Platero para los niños

Platero y yo, un cuento para niños lírico

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Solo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas … Lo llamo dulcemente: «¿Platero?», y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal…

Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas, mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel… Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña…; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra.

Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:

– Tien’ asero …

Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

La noche y los juegos infantiles llenos de sueños

Cuando, en el crepúsculo del pueblo, Platero y yo entramos, ateridos, por la oscuridad morada de la calleja miserable que da al río seco, los niños pobres juegan a asustarse, fingiéndose mendigos. Uno se echa un saco a la cabeza, otro dice que no ve, otro se hace el cojo… Después, en ese brusco cambiar de la infancia, como llevan unos zapatos y un vestido, y como sus madres, ellas sabrán cómo, les han dado algo de comer, se creen unos príncipes:

– Mi pare tié un reló e plata.

– Y er mío, un cabayo.

– Y er mío, una ejcopeta.

Reloj que levantará a la madrugada, escopeta que no matará el hambre, caballo que llevará a la miseria… El corro, luego. Entre tanta negrura una niña forastera, que habla de otro modo, la sobrina del Pájaro Verde, con voz débil, hilo de cristal acuoso en la sombra, canta entonadamente, cual una princesa:

– Yo soy laaa viudiiitaa del Condeee de Oréé…

¡Sí, sí! ¡Cantad, soñad, niños pobres! Pronto, al amanecer vuestra adolescencia, la primavera os asustará, como un mendigo, enmascarada de invierno.

– Vamos, Platero…

Platero y la crítica a la escuela estricta

Si tú vinieras, Platero, con los demás niños, a la miga (colegio), aprenderías el a, b, c, y escribirías palotes. Sabrías tanto como el burro de las Figuras de cera – el amigo de la Sirenita del Mar, que aparece coronado de flores de trapo, por el cristal que muestra a ella, rosa toda, carne y oro, en su verde elemento-; más que el médico y el cura de Palos , Platero.

Pero, aunque no tienes más que cuatro años, ¡eres tan grandote y tan poco fino! ¿En qué sillita te ibas a sentar tú, en qué mesa ibas tú a escribir, qué cartilla ni qué pluma te bastarían, en qué lugar del corro ibas a cantar, di, el Credo? No.

Doña Domitila te tendría, a lo mejor, dos horas de rodillas en un rincón del patio de los plátanos, o te daría con su larga caña seca en las manos, o se comería la carne de membrillo de tu merienda, o te pondría un papel ardiendo bajo el rabo y tan coloradas y tan calientes las orejas como se le ponen al hijo del aperador cuando va a llover…

No, Platero, no. Vente tú conmigo. Yo te enseñaré las flores y las estrellas. Y no se reirán de ti como de un niño torpón, ni te pondrán, cual si fueras lo que ellos llaman un burro, el gorro de los ojos grandes ribeteados de añil y almagra , como los de las barcas del río, con dos orejas dobles que las tuyas.

Reflexiones sobre la primera descripción de Platero y yo

En realidad, Platero es un burro muy tierno que atrae la atención de los niños, pero la historia de Platero es compleja para que la puedan entender los más pequeños. Necesitarán un poco de ayuda para poder entender el mensaje de esta historia y que le expliques algunas palabras que tal vez aún no entienda.

Un fantástico texto descriptivo para presentar a Platero, un peluche muy blandito: la primera descripción de Platero es fantástica para ayudar a los niños a aprender nuevo vocabulario. El poeta nos dice que es pequeño, peludo y suave. Los niños ya se hacen una idea de un burrito idílico. De hecho, dice que es tan blandito por fuera, que solo los ojos negros son duros. Es decir, que Platero es un muñeco, un peluche blandito con el que todos los niños podrían jugar.

La maravillosa imaginación de los niños: ¿qué niño no imagina que su muñeco favorito cobra vida? Para el poeta, Platero es de verdad y puede imaginar cómo trota por el campo persiguiendo a las mariposas, cómo camina a su lado…

La maravillosa relación de amistad con Platero: el autor describe a Platero como un amigo y como tal, le da libertad, confianza y está seguro de que acudirá en cuanto le llame. Porque es lo que hacen los amigos, que son libres pero siempre están ahí a tu lado.

La dualidad de ternura y seriedad: Platero es muy tierno, porque en el fondo es como los niños, pero en parte quieres ser adulto, y por eso, aunque sea tierno, también es duro. Está por tanto en plena transición hacia la adolescencia.

Reflexiones de los dos capítulos más críticos

Los dos extractos siguientes comienzan a ser muy críticos con asuntos más ‘de adultos’. El primero de ellos reflexiona con melancolía sobre los sueños inútiles de los niños pobres, mientras que el segundo es una crítica a la escuela de antes, que se basaba en la obligación y la severidad:

Los sueños de los más pobres: la descripción que el poeta hace de los niños más pobres es realmente demoledora. Ellos, que juegan a ser ricos. Pero juegan, como si soñaran, sin que nada pueda cambiar en el fondo la realidad. Despertarán, dice el poeta, y seguirán siendo pobres…

La crítica a una escuela que obliga a aprender: antes, en los colegios se enseñaba mediante la obligación. No se iba a la escuela a jugar, sino a aprender. No se contemplaban los juegos como vehículo del aprendizaje. Eso llegó más tarde. En la época en la que el escritor publicó esta historia, las escuelas eran lugares en donde estaba permitido el castigo físico. Y es lo que refleja en este breve extracto en donde termina diciendo a su querido Platero que aprenderá mejor con él que en el colegio, ya que su escuela será la vida y la Naturaleza.

Otros textos líricos interesantes para los niños

Utiliza también estos otros textos, ya en verso, para acercar la lírica a tu hijo:

Canción del pirata: este popular poema de Espronceda habla de un pirata sin leyes ni normas, libre como el viento, que lucha por sí mismo y por conquistar sus propios tesoros.

Es verdad: aquí tienes una hermosa poesía de amor, escrita por Lorca, para explicar a los niños que el amor no es idílico, sino que a veces, cuando no es correspondido, también duele.

El renacuajo paseador: esta poesía es también una fábula e incluye una sabia moraleja que tiene que ver con la prudencia.

5 poesías de Juan Ramón Jiménez para los niños: si te gusta Juan Ramón Jiménez, disfrutarás con estas cinco poesías, ideales para los niños.

Deja un comentario