Por qué esfuerzo y perseverancia son tan importantes para lograr un objetivo

8 causas de falta de esfuerzo y perseverancia en los niños

Estarás de acuerdo: los grandes logros no llegan caídos del cielo. El azar siempre estará presente, sí, pero si no nos esforzamos lo suficiente ni perseveramos, la meta se tornará inalcanzable. Y los sueños, rotos.

Presta atención, porque aquí encontrarás la motivación que necesitas para seguir esforzándote y perseverando en tu empeño por lograr una meta. Descubre por qué esfuerzo y perseverancia son tan importantes.

Una historia que explica qué son esfuerzo y perseverancia. ¿Son lo mismo?

Causa sde falta de esfuerzo y perseverancia

Un día, mi hija se encaprichó de algo difícil de encontrar. Buscamos en varias tiendas y no lo encontramos. Ella en seguida se derrumbó y pensó:

– ‘Ya no hay nada que hacer’.

Así que volvimos a casa, pero antes de subir, le dije:

– ‘Me acabo de acordar de otra tienda… ¿probamos?’.

Ella desistió. Dijo que no lo encontraríamos nunca y que prefería quedarse en casa. A lo que yo contesté:

– ‘Pues yo voy, porque a cabezotas no me gana nadie’.

Y, después de caminar bastante para llegar hasta aquella tienda… ¡bingo! Encontré lo que buscaba. Llamé a mi hija y le dije:

– ‘¿Sabes qué es perseverancia?’.

Ella respondió que no.

– ‘ Pues cuando llegue a casa lo entenderás’.

Y claro… ¡menuda alegría se llevó al ver que había encontrado lo que buscábamos! Entonces, antes de dárselo, le dije:

– ‘Esto es perseverancia. Tú te diste por vencida y yo no. Al final, quien la sigue, la consigue. Pero no es fácil: hace falta esfuerzo, porque es más cómodo quedarse en casa tumbado…. y por supuesto, ser lo suficientemente testarudo como para no ceder en el empeño’.

Esta lección se le quedó grabada para siempre. Desde entonces, lucha más, se esfuerza más y sabe que si no se rinde, puede lograr lo que se proponga. El esfuerzo viene a ser como esa dosis de vitaminas que nos ayuda a avanzar. La perseverancia, la necesidad de no olvidar ni un solo día tomarnos esa pastilla de vitaminas llamada esfuerzo.

La razón de por qué esfuerzo y perseverancia son tan importantes para no terminar con los sueños rotos

Hace poco, en un popular concurso en donde se deben acertar todas las palabras que esconde una rueda con las letras del abecedario, un joven que llevaba intentándolo más de 160 veces, lo consiguió. ¡Y se llevó un bote de más de un millón y medio de euros! ¿Y sabes qué fue lo primero que dijo?:

– ‘Esto demuestra que con esfuerzo y perseverancia, se consiguen las cosas’.

Cierto. El gran Fran (así se llama el concursante que tanto perseveró) dio con la clave.

Es cierto que por allí pasaron otros concursantes que también se esforzaron. Sí. No solo se trata de esfuerzo, sino también de cualidades. Pero si partimos de que cuidas ciertas habilidades, que estudias, te preparas, tienes competencias suficientes para lograr el sueño que deseas… lo único que te falta es perseverar.

El problema de muchas personas es que en seguida se derrumban. Pero, ¿por qué?

8 razones de por qué muchos niños y adultos no se esfuerzan ni perseveran

Lo vemos en los niños con frecuencia: les cuesta mucho esforzarse. Más aún perseverar. Pero no solo ellos, sino también los adultos. Pero, ¿por qué?

1. Por falta de paciencia: esto sucede más en el caso de los niños, aunque también entre los adultos existe falta de paciencia. Queremos las cosas ya, de forma inmediata, y no somos capaces de esperar. Los largos recorridos necesitan de paciencia, y las personas más impulsivas no lo llevan muy bien. Tal vez sea necesario practicar y concienciarse de la necesidad de plantear estrategias a largo plazo, de alargar los tiempos, de confiar en el futuro, mientras damos pequeños pasos cada día. Sin perder de vista el horizonte ni la cumbre a la que queremos llegar.

2. Por falta de ilusión: La ilusión por algo nace de repente, como ese primer rayo de sol de la mañana. Y lo más normal es que vaya creciendo y creciendo. Pero al cabo del tiempo, la ilusión, como el amor, necesita ser alimentada. Por ti mismo, y por supuesto, por los demás. No viene nada mal tener cerca a alguien que te recuerde tu ilusión y que la avive. Pero tú también puedes ayudar a que crezca. Esto precisa de un gran esfuerzo por tu parte, ya que debes trabajar el pensamiento positivo.

3. Ante ciertas ‘injusticias’: Otras veces la desilusión llega por factores externos: de pronto vemos una injusticia y nos afecta tanto que provoca el desmoronamiento de nuestras ilusiones. Imagina que un niño dibuja muy bien y cada año se presenta al concurso de Christmas de su colegio. Pero nunca le eligen ganador. Sin embargo, le dan el premio a aquellos que aún sin ser los mejores dibujos, les parecen ‘graciosos’. El niño, a pesar de haberse esforzado y de haber perseverado, recibe este veredicto como una gran injusticia y abandona su sueño. Ya no vuelve a presentarse al concurso. Las posibles soluciones: seguir insistiendo o intentar adaptarnos a lo que piden. ¿Quieren un dibujo gracioso? ¡Intenta participar con uno de estas características!

4. Por un error en la preparación: A veces, la causa de que un sueño se venga abajo no es por falta de esfuerzo ni por falta de perseverancia, sino porque no hubo una buena preparación o no tomamos el camino adecuado. En ese caso, podemos intentar otro camino, siempre con el mismo objetivo, y en el caso de que sea por falta de preparación, hacer un alto y reforzar aquellas limitaciones que nos impiden avanzar.

5. Por algunos contratiempos insalvables: Existen obstáculos que pueden saltarse y otros cuya magnitud nos hará replantear el camino. será tu decisión: puedes intentar avanzar a pesar de ello o darte la vuelta. Muchas personas optan por lo segundo, y ni siquiera lo intentan. Pero como dice la famosa frase: ‘si luchas, puedes perder, pero si no luchas, ya has perdido’. Potencia las habilidades en cuanto a resolución de problemas e inténtalo.

6. Por falta de concentración: Algunas distracciones hacen que nos desviemos del camino hacia nuestro sueño. A los niños les sucede con frecuencia: Por ejemplo, deciden que quieren aprender a tocar la guitarra. Pero para ello necesitan dedicar esfuerzo y perseverancia. Sin embargo, ven que otro niño se apuntó a fútbol… ¡y cómo le gustaría jugar también! Así que decide borrarse de guitarra para jugar al fútbol. Fin del sueño de tocar la guitarra.

7. Porque tenemos otras opciones más cómodas: Cuando nos marcamos un objetivo, comenzamos a luchar por él. Pero llega un momento en que nos damos cuenta de que el camino es agotador. Y al fin y al cabo… ¿por qué no hacer esa otra cosa que me lleva menos esfuerzo? Sí, sí: imagina que tu hijo quiere ser el mejor jugador de baloncesto. Y empieza las clases con mucha ilusión. Lo malo es que entrena dos veces a la semana. ¡Qué cansancio! Pero también juega los sábados al fútbol. Y… no le cuesta tanto trabajo como el baloncesto. Aunque reconoce que le hace más ilusión este deporte. Al final, decide quedarse con la comodidad: total, solo tiene que ir una vez a la semana.

8. Por falta de ambición: La ambición puede ser sana, de hecho, es una gran ayuda e incentivo para superarnos y seguir adelante en nuestros proyectos. Pero hay personas (y niños) poco ambiciosos, más conformistas. Prefieren la comodidad de su zona de confort antes de tener que buscar algo mejor pero sufrir penalidades y tener que esforzarse mucho. ¿Y si pierdo lo que tengo? No… mejor me quedo como estoy. Y fin del sueño.

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