Rapunzel. Cuento infantil sobre el poder del amor

Un cuento de los hermanos Grimm con valores para los niños

‘Rapunzel’ o ‘Ruiponce’ es un cuento de hadas de los hermanos Grimm, publicado en 1812 dentro del libro ‘Cuentos de la infancia y del hogar’. Se trata de un cuento infantil sobre el poder del amor y otros valores como la obediencia, la prudencia, e esfuerzo y la perseverancia.

Un cuento infantil sobre el triunfo del amor: ‘Rapunzel’

Cuento de los hermanos Grimm para niños

Hace mucho, pero que mucho tiempo, una pareja de campesinos que vivía separado por un muro de un espléndido jardín de una bruja, deseaba con todo su corazón tener un hijo. Y por fin después de mucha espera, la mujer se quedó embarazada.

Durante su embarazo, la joven campesina tuvo un antojo: al asomarse por la ventana, vio al otro lado de la tapia, en el jardín de la malvada bruja, unos preciosos ruiponces malva, una flor que se come y está buenísima. ¡Cómo deseaba la mujer comer alguno de esos ruiponces!

Su marido, que en seguida notó su tristeza, consiguió que le dijera por qué estaba así, y decidió escalar el muro para conseguir alguno.

La bruja descubre al ladrón de sus ruiponces

El joven campesino estaba a punto de acabar cuando pareció la terrible bruja, llamada Gothel. El hombre, muerto de miedo, le rogó piedad y le explicó el porqué del hurto.

La bruja con sonrisa maliciosa, le ofreció al campesino algunos ruiponces, pero con una condición:

– Cuando tu mujer dé a luz, me daréis el hijo que esperáis y yo le cuidaré.

El hombre, que estaba temblando, accedió, pensando que no sería capaz de llevar a cabo tal condición.

La bruja se hace con la pequeña Rapunzel

La campesina dio a luz al cabo de unos meses a una preciosa niña, con la piel sonrosada y el cabello dorado como el oro. Pero al escuchar el llanto del recién nacido, la malvada Gothel se presentó en la casa de los campesinos y les arrebató a la pequeña:

– ¿Pensabais que iba a olvidarme de nuestro trato? ¡La pequeña es mía y yo la cuidaré! Se llamará como la planta de los frutos que os llevasteis… Rapunzel!

Y diciendo esto, se alejó con la pequeña. Y la bruja la cuidó en su propia casa hasta que la niña cumplió 12 años. Entonces, la llevó lejos de allí, y la encerró en los alto de una solitaria y altísima torre.

La bruja iba de vez en cuando a visitarla y para subir, pedía a Rapunzel que dejara caer su larguísima trenza dorada. La bruja Gothel trepaba por el pelo hasta llegar a la habitación de la chica, quien pensaba que era su madre quien subía a verla, ya que no había conocido nunca a su madre verdadera.

El príncipe que descubre a Rapunzel

Un día, años después, un príncipe pasaba cerca de la torre, y, atraído por el dulce canto de la chica, se acercó a la torre. Al ver a una bella muchacha en lo alto, buscó alguna puerta de entrada, pero no encontró ninguna.

– Pero… ¿cómo subió hasta allí esta joven tan bella? ¿Cómo se subirá?

Y, muerto de curiosidad, decidió esconderse tras unos árboles y esperar a ver si algo o alguien le daba alguna pista. Y al cabo de unas horas, vio llegar a la bruja Gothel.

– Rapunzel, Rapunzel- grito la bruja desde abajo- ¡Deja caer tu hermosa trenza y allí estaré en un santiamén!

Y de pronto, una hermosa joven de cabello del color del oro se acercó a la ventana y dejó caer una larguísima trenza que llegaba hasta el suelo. La bruja entonces trepó por la trenza y llegó hasta su habitación.

– ¡Ahora lo entiendo!- dijo para sí el joven. Y esperó a que la bruja se fuera.

El joven consigue llegar a lo más alto de la torre

Entonces, el joven se acercó a la torre y gritó las mismas palabras que había escuchado en la bruja:

– ¡ Rapunzel, Rapunzel, deja caer tu hermosa trenza y allí estaré en un santiamén!

La chica se acercó a la ventana y lanzó la trenza, pensando que a su madre se le habría olvidado algo, y el joven príncipe aprovechó para subir a la torre. La joven, claro, al principio se asustó, pero el príncipe era bueno y muy simpático, y en seguida entabló amistad con Rapunzel.

Día tras día, el joven hacía lo mismo y poco a poco iba conociendo más y más a la joven Rapunzel. Hasta que ambos descubrieron que estaban enamorados.

El joven le dijo a Rapunzel que debía escaparse con él, y ella accedió:

– Para que pueda bajar, debes traer cada día un hilo fuerte de seda, y yo iré trenzando una cuerda para escapar.

Y así lo hizo el joven, pero un día, la bruja Gothel lo descubrió todo, y decidió castigarles.

El castigo d ela bruja Gothel

Rapunzel dejó caer su trenza como de costumbre para que la bruja Gothel subiera, pero ese día, venía con unas tijeras:

– ¡Ingrata! ¡Te dije que no podías ver a nadie y has estado viéndote con un príncipe desde hace mucho! ¡Me has engañado! ¿Dónde escondes la cuerda con la que pretendías salir de aquí? A partir de ahora vivirás sola.

Y, diciendo esto, cortó la trenza de Rapunzel con las tijeras y usó la cuerda que había trenzado la joven para bajar y abandonar a Rapunzel junto a una laguna.

La bruja regresó la la torre, y esperó allí arriba al príncipe.

– Rapunzel, Rapunzel- dijo él- deja caer tu hermosa trenza y allí estaré en un santiamén!

La bruja, que se había colocado la trenza de Rapunzel, la dejó caer y el príncipe subió sin sospechar nada. Cuando llegó a lo más alto de la torre, se dio cuenta de que no era su amada quien esperaba, sino la terrible bruja Gothel, y del susto, se cayó al vacío.

El joven cayó sobre unas zarzas que se clavaron en sus ojos, dejándole ciego.

El príncipe y Rapunzel se vuelven a encontrar

El príncipe no dejó de buscar a Rapunzel, a pesar de estar ciego. Recorría todo el territorio gritando su nombre. Y, algunos años después, cuando andaba cerca del lago, una joven salió a su encuentro. Era Rapunzel, que había escuchado su nombre y reconocido al príncipe.

Ella lloró abrazada a él, y sus lágrimas, a resbalar por la cara del príncipe, curaron su ceguera. De esta forma, el joven volvió a ver, y se dio cuenta de que junto a Rapunzel, agarrados de su vestido, había también dos pequeños, gemelos, que habían nacido fruto de su amor.

Desde aquel día, los jóvenes vivieron felices en el palacio del príncipe y formaron una preciosa familia.

Valores que transmite el cuento de Rapunzel

Con este famoso cuento de loa hermanos Grimm, podrás tratar con tu hijo diferentes valores:

– El valor de la obediencia.

– La prudencia.

El esfuerzo.

– Cómo la perseverancia al final da sus frutos.

Reflexiones sobre el cuento de Rapunzel para los niños

Con este cuento tan famoso, que muchos niños habrán visto con otra versión diferente mediante la película de Disney, puedes reflexionar sobre todos estos aspectos:

Cuidado con las imprudencias: Porque un simple antojo de la futura mamá tuvo unas consecuencias terribles. Ella sabía que acceder al jardín de la bruja era peligroso, pero aún así, el deseo de comer unos ruiponces pudo a la prudencia. Y al final, le pasó factura. Y muy grande.

La falta de libertad incita a la desobediencia: Rapunzel era una joven amable y muy obediente, pero le faltaba algo… libertad. No podía salir de su prisión y esto le animó a desobedecer finalmente a su madre Gothel. Los límites estrictos, incitan a la rebelión. Para conseguir obediencia, lo mejor es incentivar la confianza en lugar de imponer prohibiciones.

El amor lo puede todo: Solo había una cosa que podía curar al príncipe de su ceguera: el amor de Rapunzel. Al encontrarla por fin, las lágrimas de ella curaron al príncipe y pudieron vivir felices.

Preguntas de comprensión lectora para tu hijo

Si quieres, puedes usar este precioso cuento para incentivar la atención y comprensión lectora de tu hijo. Utiliza para ello algunas preguntas al finalizar la lectura. Tal vez puedan servirte estas:

1. ¿Por qué tenían que entregar los campesinos a su hija a la terrible bruja Gothel?

2. ¿Dónde encerró la bruja a Rapunzel cuando ella cumplió los 12 años?

3. ¿Quién descubrió un día a la joven en lo alto de la torre?

4. ¿Cómo se podía subir hasta lo alto de la torre?

5. ¿Qué hizo la bruja al descubrir que Rapunzel quería fugarse con el príncipe?

6. ¿Cómo consiguió el príncipe recobrar la vista?

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