Rumpelstiltskin, el enano saltarín. Cuento para niños con valores

Un cuento infantil que habla de ingenio, compasión y prudencia

Ante una situación complicada, usa la inteligencia y no dudes en pedir ayuda, parece decirnos este precioso cuento para niños con valores, de origen alemán, recogido por los hermanos Grimm: ‘Rumpelstiltskin, el enano saltarín’. Disfruta con él y reflexiona sobre los valores que transmite.

El increíble cuento para niños con valores de Rumpelstiltskin, el enano saltarín.

Cuento para niños con valores

Existía en una comarca un molinero que tenía una hija muy hermosa. Pero el molinero era muy avaricioso y pretencioso y un día, le dijo al rey:

– Majestad- le dijo el molinero al monarca- Mi hija tiene un gran don: es capaz de hilar la paja y convertirla en hilos de oro.

– ¿Cómo dices?- respondió sorprendido el rey- ¿El oro, dices? ¿La paja? Tal vez sean imaginaciones tuyas, molinero… Trae mañana mismo a tu hija y comprobaremos si estás en lo cierto.

Al día siguiente, el molinero regresó al castillo con su hija. El rey le había preparado una habitación llena de paja. Al entrar, la joven vio que no había más que una rueca y una pequeña silla. El rey, le amenazó:

– Más te vale que hayas convertido toda esta paja en oro antes de que amanezca. Si no lo logras, morirás.

El enanito saltarín y la hija del molinero

La pobre muchacha no entendía nada. ¿Cómo iba a convertir toda esa paja en oro? Ella nunca había conseguido hacer nada así. Así que se puso a llorar y a llorar… Y en aquel instante, se abrió una diminuta puerta en la pared y apareció un pequeño duende.

– ¡Me has despertado con tanto llanto!- dijo al principio un tanto enfadado- Pero, dime, bella dama, ¿por qué lloras así?- añadió después un tanto conmovido por las lágrimas de la joven.

– Ay, qué desgraciada soy- dijo ella entre sollozos- El rey me matará mañana mismo si no consigo hilar esta paja en finos hilos de oro. ¡Y yo no puedo hacer eso!

– ¿Y qué me darías a cambio de oro?- preguntó entonces el duende.

Pues… ¡mi collar!– respondió ella enseñándole una hermosa joya que llevaba al cuello. Y el duendecillo aceptó.

Así, al día siguiente, la habitación estaba llena de hilos de oro, y el rey, al abrir la puerta, no pudo más que maravillarse ante aquello. Pero el rey, que era muy codicioso, le dijo a la chica:

– Ya veo que eres capaz de hilar la paja como si fuera oro… Te prepararé una habitación más grande. Mañana debe de estar repleta de oro si no quieres morir.

Las siguientes pruebas del enano saltarín a la joven

De nuevo la joven tenía ante sí un reto imposible. Pero igual que el día anterior, el enano, que se acercaba saltando, le volvió a repetir:

– ¿Y qué me darás, bella dama, si hilo por ti la paja en oro?

Oh, pues… ¡te daré mi anillo!– y la chica se quitó un anillo de esmeraldas que lucía en la mano.

Así que el enanito se sentó ante la rueca y estuvo toda la noche trabajando. Al día siguiente, el rey volvió a quedarse boquiabierto al abrir la puerta y ver una montaña de hilos de oro relucir.

– ¡Es increíble!- exclamó el monarca- Tendrás que hacer lo mismo con una habitación el doble de grande. Esta vez será tu última prueba. Pero tendrá una grata recompensa… si lo consigues, me casaré contigo- dijo entonces el rey.

Y la chica, comenzó a llorar de nuevo en cuanto se quedó sola. Por fortuna, volvió a parecer el enano saltarín, quien le preguntó:

– Dime, ¿y esta vez qué me darás a cambio de mi trabajo?

– Oh, pues ya no me queda nada que entregar…- dijo muy triste la chica.

– Bueno… he oído que te convertirás en reina. Cuando tengas tu primer hijo, me lo entregarás.

Y la joven aceptó, desesperada ante la posibilidad de perder la vida si no cumplía con la orden del rey.

La promesa que la joven tenía que cumplir

Al día siguiente el rey volvió a contemplar el milagro, y cumplió con su palabra: días después tuvo lugar la ceremonia, y la hija del molinero, se convirtió en reina.

Al cabo de unos meses nació su primer hijo. Ella ya había olvidado la promesa que hizo al duendecillo, pero una noche, éste se presentó en sus aposentos:

– ¿Te acuerdas de mí, bella dama?- dijo el enanito.

– Oh… lo había olvidado- contestó ella un tanto nerviosa.

– Me hiciste una promesa y debes cumplirla, así que entrégame a tu hijo.

– Oh, no, por favor. Te daré todo el oro que quieras, los tesoros, cualquier cosa menos mi hijo.

Y lloraba tanto la reina, que el nano, un tanto conmovido, le dio una última oportunidad:

– Está bien. Olvidaré la promesa si adivinas mi nombre. Regresaré cada noche y tendrás tres días para adivinarlo.

La reina envió a decenas de mensajeros por todo el reino en busca de nombres y posibles pistas. Pero no conseguía acertar el nombre del enanito:

– ¿Te llamas Braulio?

– No.

– ¿Filiberto?

– Tampoco

– ¿Pancracio?

– Frío, frío.

Y el último día, cuando la reina ya estaba realmente desesperada, llegó un mensajero con una gran noticia:

– Majestad, hablé hoy con un campesino que me dijo haber visto a un enano saltando muy contento… Decía algo así como: ‘Qué feliz soy, qué feliz soy, que nunca sabrá que me llamo Rumpelstiltskin, el enano saltarín’.

Y esa noche, cuando el enanito estaba ya frotándose las manos, dijo la reina:

– No vas a quedarte a mi hijo, ¿verdad, Rumpelstiltskin, enano saltarín?

El enanito se quedó pálido.

– ¿Cómo lo acertaste?

Pero la reina no quiso contarle nada. Sonrió y el enanito, enfurecido, se alejó dando pequeños saltos. Nunca más se le vio por el castillo.

Valores que puedes trabajar con este cuento de los hermanos Grimm

Esta increíble historia nace de un cuento de hadas muy antiguo y popular de Alemania. Los hermanos Grimm lo recogieron entre sus escritos. Con él, podrás hablar con tu hijo de estos valores:

La compasión.

– El valor de la empatía.

La sinceridad.

El compromiso.

– Por qué es tan valioso el trabajo en equipo.

Reflexiones sobre el cuento de Rumpelstiltskin para los niños

Con este cuento, del Enano saltarín, podrás hablar con tu hijo sobre todos estos temas:

No intentes presumir de aquello que careces: Sí.. o te meterás en problemas, que es lo que le pasó al molinero al intentar presumir de algo que su hija no era capaz de hacer. Menos mal que la fortuna le sonrió y la joven consiguió salir del entuerto.

Cuando ayudes a alguien, hazlo de forma desinteresada: En realidad, el enanito saltarín podría haber ayudado a la joven por solo el placer de hacer el bien, pero el enanito perseguía algo a cambio. Es cierto que el problema de la joven le conmovía, pero su ayuda no era desinteresada, lo que más tarde, le pasaría factura. La compasión es un gesto de entrega sin pretensiones ningunas y sin precios.

Cuando te veas en un apuro… ¡busca la solución!: La joven, ya reina, se vio en un problema bastante grave: si no conseguía adivinar el nombre del enano, se llevaría a su hijo. Así que hizo todo lo posible por adivinarlo. Para ello, pidió ayuda a todos su hombres. Sabía que el trabajo en equipo da siempre mejores resultados.

Un descuido por culpa de la soberbia y la vanidad, y será tu perdición: El enanito saltarín cometió un grave error: la vanidad. estaba tan convencido de que nunca adivinarían su nombre, que se olvidó de tomar precauciones y terminó diciéndolo en voz alta, sin darse cuenta de que le estaban escuchando. Falta de prudencia, por culpa de la vanidad.

Preguntas de comprensión lectora sobre este cuento para tu hijo

Este fantástico cuento es todo un clásico, y está repleto de valores. ¿Habrá escuchado tu hijo con atención? ¿Sabrá de verdad cuáles son los mensajes de esta extraña historia? Puedes comprobarlo haciendo algunas preguntas de comprensión lectora al finalizar la lectura. Tal vez estas puedan servirte:

1. ¿Qué le dijo el molinero al rey que era capaz de hacer su hija?

2. En enano saltarín se ofreció a ayudar a la joven. ¿Qué es lo primero que ella le dio a cambio de su ayuda?

3. ¿Qué le dio ella al enanito el segundo día?

4. Cuando ya no tenía nada más que entregar al enanito, éste le pidió algo a cambio de su ayuda. ¿Qué fue?

5. Para olvidar la promesa, la reina tenía que adivinar algo… ¿el qué?

6. ¿Qué hizo la reina para intentar dar con el nombre del enanito?

7. ¿Cómo consiguió la reina dar con el nombre del enanito?

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