Todos mis monstruos buenos. Cuento infantil sobre el miedo a los monstruos

Un cuento corto para niños con miedo a los monstruos

‘Todos mis monstruos buenos’ es un cuento infantil sobre el miedo a los monstruos, ideal para niños a los que les cuesta dormir por culpa de algún tipo de miedo. Descubre cómo los monstruos, tan temidos por los niños, no son al final tan malos como ‘los pintan’.

Un cuento infantil sobre el miedo a los monstruos: ‘Todos mis monstruos buenos’

Todos mis monstruos buenos

Lucas le había dicho a María que por las noches dormía con una pequeña luz encendida.

– ¿Y por qué?- preguntó un día María.

– Pues ¿no lo sabes? Por la noche vienen los monstruos. No me gustan ni un pelo. Son grandes, feos y tienen unos dientes enormes.

María se quedó pensando un rato: ella no había visto nunca un monstruo tan de cerca. ¡Ya está!: esa misma noche se quedaría despierta. Sí, eso es, despierta. Así vería al fin todos los monstruos de los que hablaba Lucas. Y es que María era una niña muy curiosa.

Y al fin aparecen los monstruos

Y esa noche, a pesar del sueño, María hizo lo imposible por no dormirse. Leyó cuentos, jugó con sus muñecas, y por último, cogió una linterna y se metió en la cama.

– Espero que vengan pronto- se dijo a sí misma.

María no está muy segura de si cerró o no los ojos. Lo que sí sabe es que esa noche vio a los monstruos. Primero apareció Toposaurio:

Era morado, con el lomo llenito de espinas blandas, y dos espinas más al final de la cola. Toposaurio era chica y muy coqueta. Llevaba un lacito en la cabeza y hablaba con dulzura.

– Hola- le dijo a María. Me llamo Toposaurio. Mis amigos dicen que tengo cara de topo y cuerpo de dinosaurio.

– Ah!- dijo asombrada María- pues me encanta tu lazo morado.

Toposaurio y María se pasaron un buen rato charlando sobre el país de los monstruos, sobre los lazos morados y sobre sus juegos favoritos. Y se lo pasaron en grande. Después Toposaurio se tuvo que ir, pero entonces llegó Lagartisaurio.

– No me lo digas- dijo María al verle- Tus amigos dicen que tienes cara de dinosaurio y cuerpo de lagartija.

– Anda!.. ¿y cómo lo sabes?- preguntó extrañado Lagartisaurio.

Y a pesar del aspecto terrible del monstruo y el gruñido de presentación, María y Lagartisaurio se pusieron a hablar y a reír sin parar. Y cuando su amigo se tuvo que ir, apareció Verdisaurio. Y éste al principio parecía terriiiiible.

El terrible monstruo verdisaurio

– No me das nada de miedo- le dijo María- Me gusta el color verde.

– Vaya- contestó Verdisaurio– Pues entonces, me voy por donde he venido.

– No, no… ¡podemos ser amigos!

– ¿Amigos?

– Claro. ¿Por qué no?

Y ante una pregunta tan sensata, Verdisaurio no supo qué contestar. Y se quedó un rato.

Durante toda la noche su cuarto se llenó de monstruos, a cada cual más simpático, y María pasó una noche fantástica haciendo nuevos amigos.

Al día siguiente María fue a ver a Lucas y le contó lo de sus monstruos. Le habló de lo bien que se lo pasó con Toposaurio, de lo que se rió con Lagartisaurio y de todo lo que aprendió de Verdisaurio.

Y Lucas le miraba con los ojos muy abiertos y la cara de embobado. Y pensó que esa noche sería la última noche que iba a dormir con la pequeña luz encendida.

Y es que los monstruos, cuando se les habla sin miedo, son todos, todos, todos, todos buenos.

(‘ Todos mis monstruos buenos’ ©Fanny Tales 2013)

Reflexiones del cuento Todos mis monstruos buenos para los niños

El miedo es una emoción natural que sentimos todos, tanto niños como mayores. Pero es cierto que durante la infancia, se tienen menos recursos para enfrentarnos a él. Sin embargo, basta transformar aquello que nos produce miedo. ¿Y si las cosas no fueran como pensamos?

Sentimos miedo porque nuestra imaginación ‘hace de las suyas’. El miedo es una emoción pero se construye en nuestro cerebro, por culpa de la imaginación. Solemos tener miedo de cosas que no vemos, porque imaginamos cosas horribles que pueden pasarnos. La solución tal vez sea darle la vuelta e intentar transformar esas imágenes. En este caso, los monstruos, que en principio parecen terroríficos, son en realidad uy divertidos.

Busca recursos para entretener la mente y hacerla pensar en otras cosas cuando sientas miedo. Existen muchas formas de intentar alejar esa imagen que nos produce miedo. Por ejemplo, hay quien canta para olvidar esa imagen, o intenta visualizar algún recuerdo bonito. Todo esto es válido. El objetivo es ofrecer alternativas al cerebro para mantenerle ocupado en otra cosa y evadirnos de aquello que nos asusta.

Preguntas de comprensión lectora sobre este cuento

También puedes usar este divertido cuento de monstruos buenos para mejorar la atención y la comprensión lectora de tu hijo. Prueba con estas preguntas, a ver si tu hijo es capaz de contestarlas después de escuchar el cuento:

1. ¿Por qué dormía Lucas todas las noches con una luz encendida?

2. María quiso conocer a los monstruos… ¿qué hizo?

3. ¿Cómo era el primer monstruo que conoció María?

4. ¿Qué otros dos monstruos conoció María?

5. ¿Consiguió María convencer a Lucas para que dejara de tener miedo a los monstruos?

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5 comentarios en “Todos mis monstruos buenos. Cuento infantil sobre el miedo a los monstruos”

    • ¡¡Muchísimas gracias!! Como estoy unos días bastante desconectada de internet, ni me había enterado! En cuanto pueda contesto a las preguntas, por supuesto. ¡¡Muchas gracias!!!! 🙂

  1. ¡¡Fantástico!!,en el mejor y más amplio sentido de la palabra.Ayuda a los niños a perder el miedo a dormir a oscuras yademás alimenta su fantasia en positivo,haciendo que miren a los demás de una forma más profunda,no quedándose simplemente en el aspecto exrerior.Me gusta!

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