El caballo de los siete colores. Leyenda de Guatemala sobre la gratitud para niños

Una preciosa leyenda guatemalteca sobre la necesidad de ser agradecidos

Un caballo mágico pone a prueba la bondad de un joven. Una vez que comprueba que tienen un gran corazón, decide recompensarlo con algunos favores. No te pierdas esta preciosa leyenda procedente de Guatemala: ‘El caballo de los siete colores’, una historia que nos habla de gratitud y bondad. Descubre con tu hijo esta preciosa leyenda llena de valores y reflexiona con él sobre el mensaje que nos quiere transmitir.

Una leyenda de Guatemala sobre la gratitud: El caballo de los siete colores

Al pie de una montaña de Guatemala, vivía un honrado labrador con sus tres hijos. La familia vivía de la plantación de hortalizas, y trabajaba duro para sacarlas adelante.

Una noche, Don Isidro, que así se llamaba el padre de familia, escuchó el estruendo de un grupo de caballos que relinchaban sin cesar, armando un gran escándalo. El hombre salió de la casa, armado con una escopeta y acompañado por sus hijos. Entonces descubrieron a un grupo de caballos salvajes, bravos y hermosos, muy hermosos. Eran de diferentes colores. Y uno de ellos además, tenía el pelo de diferentes tonos. Don Isidro contó hasta 7 colores diferentes. ¡Era precioso!

Sin embargo, aunque disparó para persuadirlos, los caballos apenas se inmutaron. Eran caballos mágicos, y las balas no les hacían absolutamente nada. Los caballos habían pisado todas las plantas, y en seguida se fueron galopando.

Las siguientes visitas del extraño caballo de los siete colores

Don Isidro, muy enfadado, decidió vigilar para que no volviera a suceder aquello. Le ordenó a su hijo mayor que vigilara la siguiente noche. Pero el chico, a pesar de mantenerse despierto un rato, comenzó a notar un terrible sueño al respirar el aroma de unas flores que se avivan por la noche, las adormideras. Y al notar el olor de la planta, se durmió profundamente. Los caballos llegaron de nuevo y volvieron destrozar todo lo sembrado.

Al día siguiente, pensando que el error había sido del hijo mayor, Don Isidro le ordenó vigilar al hermano mediano. Sin embargo, este también sucumbió al dulce aroma de las flores, y se durmió profundamente. Los caballos llegaron y camparon a sus anchas.

La siguiente noche, Don Isidro confió la vigilancia de la plantación a su hijo pequeño. Atento a las explicaciones de sus dos hermanos, tenía claro que tenía que burlar el aroma embriagador de las flores.  Ató entre dos árboles una hamaca y la llenó con una planta que produce picores muy molestos: la chichicate. De esta forma, no podría dormir. Y así fue: el aroma llegó pero el picor le mantuvo alerta, y al fin, vio llegar a los caballos.

El chico decidió entonces atrapar a uno de ellos, al más hermoso, al caballo de los siete colores. Con una cuerda, hizo una soga y consiguió atrapar al caballo por la cabeza. Al principio se resistió, pero al final tuvo que parar, resoplando, y, para sorpresa del joven, comenzó a hablar con él.

Lo que el caballo de los siete colores dijo

El caballo era realmente mágico… ¡sabía hablar! El chico, enfadado, le contó que aquellas plantas eran todo lo que tenían. El caballo, arrepentido, le pidió que le dejara huir y que a cambio, arreglaría todo lo destrozado. El chico, que tenía un gran corazón, accedió, y el caballo, cumpliendo su promesa, recitó en voz alta una dulce y mágica canción:

‘Piedras blancas, piedras lisas,

ojos del alcaraván

aquí se levantarán

las mejores hortalizas’.

De repente, las plantas volvieron a crecer, mucho más grandes y fuertes que antes. El caballo, agradecido, dijo al joven que estaría siempre a su lado siempre que le necesitara.

Al día siguiente, Don Isidro contempló asombrado su plantación. ¡No podía creerlo! ¡Estaba mejor que nunca! Así que felicitó entusiasmado a su hijo. Los dos hermanos, muertos de envidia, decidieron abandonar el hogar.

El padre enfermó entonces de tristeza y su hijo pequeño, para ayudarle, fue a buscarles. Sin embargo, sus hermanos, al verle, le lanzaron a un pozo. ¡Menos mal que el joven se acordó del caballo de siete colores!

El gesto de gratitud del caballo de colores

Le llamó y el caballo acudió en seguida. Le ayudó a salir del pozo y se alejó.

Los hermanos, asombrados al ver regresar a su hermano, decidieron hacerle su esclavo. Llegaron a una población coronada por un lujoso palacio, en donde había una competición con una gran recompensa: el que consiguiera atrapar a caballo una minúscula argolla de oro, se casaría con la princesa del palacio.

Los hermanos se apuntaron a la competición y dejaron al hermano menor haciendo la comida, pero éste decidió apuntarse a la competición a escondidas. Llamó al caballo de siete colores y se presentó, como último participante, vestido con una lujos armadura. Los hermanos se quedaron fascinados.

El joven ganó la competición y al día siguiente se casó con la princesa. Poco después acudió, junto con sus hermanos (a los que había decidido perdonar) a su casa para buscar a su padre. El caballo de los siete colores desapareció, tal y como llegó. Y nadie más volvió a verle.

Qué valores puedes trabajar con esta leyenda de Guatemala

Con esta leyenda trabajarás:

El valor de la bondad. 

– El valor de la gratitud.

– El valor de la honestidad y la sinceridad.

– El importante valor del perdón.

Las promesas se cumplen.

Reflexiones de la leyenda El caballo de los siete colores para los niños

Esta preciosa leyenda originaria de Guatemala nos presenta cinco personajes importantes: cada cual representa una serie de valores.

1. Por un lado está el padre de familia, trabajador y honrado, el cual vive humildemente de lo que siembra.

2. Por otro lado tenemos a los tres hermanos: de ellos, dos representan la envidia y el otro hermano, el menor, la bondad y el perdón. Su acto de bondad y perdón recibirá una recompensa que llegará por medio de la gratitud.

3. El caballo de los siete colores nos trae dos valores esenciales: por un lado representa la gratitud y por otro, la honestidad. Tras poner a prueba la bondad del hermano pequeño, se siente agradecido y cumple con creces su palabra.

Ayuda a tu hijo a entender el mensaje de la leyenda con estas preguntas

Como ves, es una leyenda repleta de valores sobre los que podemos reflexionar con los más pequeños. También puedes ayudarle a entender todos estos mensajes de la leyenda haciéndole algunas preguntas al finalizar la lectura:

1. ¿Qué animales destrozaron una noche la plantación del labrador?

2. ¿Y qué le pasó al primer hijo cuando se quedó vigilando la primera noche?

3. ¿Qué le sucedió al segundo hijo cuando intentó vigilar él?

4. ¿Cómo consiguió el hermano pequeño no dormirse la noche que tenía que vigilar?

5. ¿A qué caballo consiguió atrapar?

6. ¿Qué le pidió el caballo? ¿Qué le ofreció a cambio?

7. ¿Y que hicieron los hermanos cuando su hermano pequeño fue a buscarles?

8. ¿Cómo consiguió salir el hermano pequeño del pozo?

9. ¿Y cómo consiguió el hermano pequeño ganar la competición y casarse con la princesa?

10. ¿Crees que el caballo de los siete colores cumplió su promesa?

Otros cuentos y fábulas sobre la gratitud para los niños

Dice un refrán español: ‘Es de bien nacidos ser agradecidos’. La gratitud es un valor esencial que debemos enseñar a nuestros hijos desde pequeños. Aquí tienes otros textos maravillosos que también explican a los niños por qué debemos ser agradecidos:

El león y el ratón: Aquí tienes una de las fábulas más populares de Esopo, y trata precisamente de la gratitud. No te pierdas esta preciosa historia entre un león y un ratón.

Las zapatillas rojas: La protagonista de esta historia, en lugar de mostrar gratitud hacia la persona que le cuidaba, decidió hacer caso a sus deseos y desobedecer y mentir. No fue una buena opción, sin duda.

El ganso de oro: La generosidad suele ser recompensada en forma de gratitud. De hecho, cada uno recibe lo que da… ¿No lo crees? Lo entenderás mejor después de leer este fantástico cuento de los Hermanos Grimm.

La madre Wang: Otra de las cosas que nos alejan de la gratitud es la avaricia o la codicia. De pronto queremos más y más, sin recordar que debemos dar gracias por lo que tenemos. Fantástica fábula china para leer con los niños.

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