El país de los ratones. Cuento infantil del Tibet

Cuento tibetano con valores para los niños

‘El país de los ratones’ es un cuento tibetano con valores como los de la generosidad y la gratitud. Un cuento ideal para reflexionar, tanto para niños como para mayores. Descubre qué sucedió hace mucho tiempo en un país repleto de pequeños roedores y un con un monarca muy sabio.

Un cuento tibetano sobre la generosidad y la gratitud: El país de los ratones

Cuento infantil sobre la generosidad y la gratitud

Hace mucho tiempo, en una región del Tibet, existió un monarca muy sabio. En su país vivían de la agricultura, y habitaban también muchísimos ratones, que vivían en paz con los humanos. Así, cuando los agricultores terminaban de recoger el trigo y la cebada, ellos se abastecían con lo que quedaba para sobrellevar el invierno con suficiente comida para todos.

Pero un año, la cosecha no fue nada buena y apenas quedaron sobras de los cereales. Los ratones temían no tener suficiente comida para todos y morir durante el invierno. Así que, el jefe de los ratones se puso sus mejores galas y muy decidido, fue a ver al monarca.

Qué le pidió el ratón al monarca

El ratoncito, que había oído que todos los que visitaban al rey debían llevarle como ofrenda una bufanda de seda, consiguió una hebra para llevársela como regalo. El monarca, al oír que un ratón había solicitado su audiencia, le hizo mucha gracia, y le dejó pasar. El ratón, haciendo una enorme reverencia, le ofreció la hebra de seda, se aclaró la voz y dijo con determinación:

– Señor, hasta ahora nosotros los ratones vivíamos de lo que sobraba de la cosecha de cereales, pero este año no ha sobrado nada y tememos morir durante el invierno por falta de alimento.

El monarca, se quedó pensativo y preguntó:

– Dime, ratoncito, ¿y qué podemos ofreceros?

Bastará con el grano que guardáis en uno de vuestros silos. Con eso tendremos para todos durante el invierno- respondió el ratón.

– Pero.. ¿cómo pensáis llevaros el grano hasta vuestras madrigueras?- preguntó con curiosidad el monarca.

– Podemos llevárnoslo. Confía en nosotros. Al año que viene, si la cosecha es buena, devolveremos todo el grano prestado y os llenaremos un silo entero.

Lo cierto es que al monarca le impresionó mucho la determinación de los ratones y sentía mucho interés en comprobar si era cierto, si eran capaces de trasladar todo el grano de un silo hasta sus hogares.

– De acuerdo- dijo el monarca- Podéis llevaros el trigo de uno de nuestros silos.

Cómo consiguieron los ratones llevarse el grano de trigo

El ratón salió muy contento de allí, y no dudó en llamar a todos los ratones del país. Cuando les tuvo a todos reunidos, les dijo:

– El monarca tiene un gran corazón: nos permite llevarnos todo el trigo de uno de sus silos. Debemos llevárnoslo lo antes posible. ¡Llevemos entre todos los granos!

Los ratones se unieron y todos, desde el más grande hasta el más pequeño, comenzaron a llevar granos de trigo entre los dientes, enroscados en la cola, sobre el lomo… En solo un día, dejaron el silo vacío.

Ese invierno, los ratones consiguieron sobrevivir gracias a la generosidad del monarca, y al año siguiente, que la cosecha fue espectacular, cumplieron su palabra y devolvieron, uno a uno, los granos de trigo que los humanos les habían prestado.

La amenaza al país de los ratones

Pero un año después, el país vecino declaró la guerra al país de los ratones. Al monarca, que no le gustaban las guerras, no estaba muy acostumbrado a  las batallas, y temía perder. De hecho, ya tenía al enemigo al otro lado del río, muy cerca de su país.

El jefe de los ratones, al enterarse de aquello, fue de nuevo a ver al rey:

– Señor- le dijo-. Nos ayudaste cuando nosotros te necesitamos y ahora queremos ayudarte a ti.

– ¿Y cómo podéis ayudarme vosotros, que sois tan pequeños?- contestó asombrado el monarca.

– Confía en nosotros, sabemos lo que podemos hacer…

El monarca, después de pensar un rato, contestó:

– Ya me demostrasteis la otra vez que cumplís vuestra palabra. Me fío de vosotros. Haced lo que tengáis que hacer. Si conseguís librarnos del enemigo, os recompensaré.

El ratón salió y se dirigió a todos los ratones del país:

– ¡Amigos! ¡El monarca nos necesita! Debemos acabar con el enemigo.

Lo que hicieron los ratones para ayudar al monarca

Y esa misma noche, mientras los soldados enemigos dormían, los ratones cruzaron sigilosos el río. Una vez al otro lado, comenzaron a roer todo: las tiendas de campaña, los sacos de dormir, el pelo de los soldados, las mechas de las municiones, las armas…  Después, se fueron por donde habían venido.

A la mañana siguiente, los soldados enemigos al despertar comprobaron el destrozo. ¡Todo estaba agujereado! Se miraron entre sí, y al pensar que había sido un sabotaje de alguno de los suyos, comenzaron a pelear entre ellos. Y en ese momento, el monarca hizo sonar el cuerno de batalla, y los soldados enemigos, pensando que les atacaban, salieron corriendo.

El monarca se libró del enemigo gracias a los ratones, y al verse con ellos de nuevo les dijo:

– ¡No sé cómo daros las gracias! ¡Habéis salvado nuestro reino!

– Estamos orgullosos por ello- dijo el ratoncito– Y solo os pediremos dos cosas.

– Dime, ratoncito, ¿en qué podemos ayudaros?

– Nuestras madrigueras están junto al río, y cuando llueve mucho y hay crecida, se inundan. Necesitamos que construyáis un dique para detener el agua.

– ¡Fantástico!- contestó el monarca- ¡Eso está hecho! ¿Y lo segundo?

Los gatos– dijo el ratoncito.

– ¡Jajaja!! Claro- contestó el monarca- No os preocupéis. A partir de ahora prohibiré la entrada de gatos en nuestro reino.

Por su parte, el monarca envió un mensaje al enemigo, que decía:

‘Nuestros ratones han conseguido echar a vuestros soldados. Si volvéis a amenazarnos, os lanzaré a los perros y si insistís, a todas las fieras del reino’.

El monarca enemigo, al darse cuenta de lo que habían sido capaces de hacer unos ratones. tembló al pensar en lo que serían capaces de hacer el resto de animales de aquel país. Decidió no volver nunca más por allí.

Y así fue cómo el país de los ratones comenzó una próspera etapa llena de felicidad y paz. 

Valores que puedes trabajar con este cuento tibetano con los niños

Con este fantástico cuento, podrás trabajar todos estos valores con tu hijo:

– El valor de la generosidad.

– En qué consiste el valor de la gratitud. 

La solidaridad como valor esencial.

– La importancia del trabajo en equipo.

– El valor esencial de la empatía.

– Si confías en alguien, esa persona responderá con crecer y confiará en ti.

Reflexiones sobre el cuento ‘El país de los ratones’ para los niños

Este cuento nos sirve para reflexionar sobre algunos de los valores esenciales que necesitamos cuidar para mantener la paz entre todos. La paz se consigue con solidaridad, generosidad, empatía…

El valor de la empatía. El monarca, sin empatía, podría haber pensado que los ratones podían buscar otra alternativa, o simplemente, darle igual que tuvieran dificultades. Pero se puso por un momento en su lugar y contempló la necesidad que tenían. Esto es empatía, sí, y es uno de los valores más importantes de todos.

La generosidad y confianza del monarca. Ahora bien, el monarca, aún teniendo empatía, podría haber decidido no ayudar a los ratones. Ellos también necesitaban el trigo, pero se dio cuenta de que la vida de los ratones dependía de su ayuda. En esta ocasión, apostó por la generosidad y por supuesto, demostró confiar plenamente en la palabra del ratón.

El gesto de gratitud de los ratones. Para que alguien te demuestre confianza, solo tienes que hacer una cosa: confiar en él. Verás cómo te responde de forma positiva. Si en cambio dudas de su palabra o le vigilas constantemente por si acaso ‘te hace trampas’… desconfías de él. Y puede que esa desconfianza moleste tanto a la otra persona, que decida no cumplir su palabra. Los ratones, en este caso, recibieron confianza del monarca y ellos respondieron cumpliendo su palabra. Y mostraron su gratitud al ofrecerse para ayudarles contra el enemigo.

El trabajo en equipo da resultados espectaculares. Un solo ratón no habría podido llevarse en un día todo el trigo del granero. Pero entre todos, lo consiguieron; Un solo ratón no habría podido vencer al enemigo, pero entre todos, lo consiguieron. Ahí tienes la importancia de unirse y trabajar en equipo en determinados momentos. La unión hace la fuerza.

Preguntas de comprensión lectora para tu hijo

También puedes usar este cuento tibetano para mejorar la atención y comprensión lectora de tu hijo. Utiliza para ello estas preguntas al terminar la lectura:

1. ¿Por qué fue el ratoncito a pedir ayuda al monarca? ¿Qué le ocurría?

2. ¿Cómo consiguieron llevarse los ratones los granos de trigo del granero en un solo día?

3. ¿Cumplieron los ratones la palabra al año siguiente?

4. Los ratones quisieron ayudar al monarca a deshacerse del enemigo. ¿Cómo lo consiguieron?

5. ¿Qué pidieron los ratones a cambio de su ayuda al monarca?

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