El patito feo. Cuento infantil sobre el bullying y la aceptación de uno mismo

Aquí tienes uno de los cuentos clásicos más populares: ‘El patito feo’ es un cuento infantil sobre el bullying y la aceptación de uno mismo. Escrito por Hans Christian Andersen en 1843, es en sí un alegato contra el acoso y a favor de la tolerancia y el respeto a las diferencias. Y por supuesto, incluye un claro mensaje sobre la necesidad de quererse a uno mismo (con sus virtudes y defectos).

Descubre con este precioso cuento clásico por qué lo diferente no es feo. La belleza la final es muy subjetiva: todo depende de los ojos de quien mira.

El patito feo, el cuento clásico sobre el bullying y la autoestima

Cuento infantil sobre el bullying y la autoestima

En una granja, junto a viejo molino, una pata empollaba sus huevos, soñando con lo preciosos que serían sus pollitos. Pero sin que ella se enterara, un huevo de cisne llegó hasta su nido.

– ¡Estoy deseando verlos!- pensaba la patita- Seguro que todos son preciosos…

Pasaron los días y la pata seguía dando calor a sus huevos, con todo su amor,  sin dejar de mirarlos de vez en cuando para ver si sus hijitos comenzaban a romper el cascarón.

Y un día, al fin legó el momento: el cascarón de cada uno de los huevos comenzó a romperse y, uno a uno, empezaron a salir los patitos. La patita daba saltos de alegría. El corazón le latía con muchísima fuerza. Todos eran muy hermosos… todos, menos uno. El último patito era diferente: de color más oscuro y mucho más feo que sus hermanos. Tenía el cuello muy largo y el cuerpo más grande. Y cada vez que graznaba… todos se estremecían, porque su graznido era mucho más fuerte que el de resto de patos. Sus hermano le miraban con temor, y la mamá pata, estaba muy, pero que muy  preocupada y muy, pero que muy triste.

Los animales se burlaban de él: se reían, le silbaban, hasta las gallinas le picoteaban…  Por si eso fuera poco, comenzaron a llamarlo ‘patito feo’. El pobre patito lloraba y lloraba. Estaba desolado. Nadie parecía quererle allí.

– ¿Dónde vas, ‘patito feo’?- le decía el cerdo- Tienes unos andares muy torpes. No te pareces a tus hermanos…

– Ey, ‘patito feo’- le decía la vaca- ¿cómo es que tienes las plumas tan oscuras y el cuello tan largo? En verdad eres muy raro.

El Patito feo abandona la granja

El pobre patito estaba tan triste, que un día, decidió abandonar la granja. Y andando y andando, llegó hasta la casa de unos campesinos que también tenían animales, sobre todo gallinas. Y también un gallo que comenzó a burlarse de él.

El patito creció y un día escuchó decir a la campesina:

– ¡Que grande y gordo está ese pato tan feo! Creo que puede estar muy rico al horno. Mañana mismo lo cocinaré.

Esa misma noche, el patito se volvió a fugar, en busca de un lugar mejor. Las hojas comenzaban a caer de los árboles y todo se teñía con colores ocres y rojizos. El otoño acababa de llegar y el patito feo decidió refugiarse en una zona pantanosa, repleta de juncos. Allí podría esconderse de la mirada de todos. Allí nadie le llamaría feo. Y pasó un invierno muy duro, con unas temperaturas muy bajas y muy poco alimentos.

El Patito feo encuentra un lugar donde vivir

Pero después llegó la primavera. La temperatura se suavizó y comenzaron a nacer preciosas flores. Y un día de primavera ocurrió algo fascinante: unas hermosas aves llegaron volando hasta allí. Tenían un cuello muy largo y unas plumas brillantes. El ‘patito feo’ se miró de refilón en el agua del lago y vio que eran muy parecidos a él. Y nadaban de una forma tan elegante… Lo mejor de todo es que no se asustaron al verle, sino que batieron las alas para recibirle entre un gran alboroto de alegría.

– ¡Pero si tenemos un compañero nuevo!- dijo contentísimo uno de los cisnes.

– No te habíamos visto antes por aquí. Se nota que eres jovencito- añadió uno de sus compañeros- ¿Cómo te llamas?

– No tengo nombre- mintió avergonzado el patito feo. No quería que comenzaran a burlarse de él.

– Bueno, pues tendremos que llamarte de alguna forma. ¿Qué tal ‘cisne rey’? Por algo eres el más hermoso de todos- propuso uno de los cisnes.

– ¿Cisne?- repitió asombrado el ‘patito feo’.

Claro: eso es lo que eres: un precioso cisne. Volemos todos juntos… ¡tenemos que enseñarte lugares maravillosos!

Y así fue como ‘el patito feo’ dejó de ser patito y dejó de ser feo. Nunca lo fue. Siempre fue un cisne, algo que el resto de animales no fueron capaces de ver.

Valores que puedes trabajar con este cuento para niños

Con este cuento trabajarás:

No dejes que el resto te juzgue ni se burle de ti. Nadie más ni menos por ser diferente.

– Potencia tu autoestima y te harás fuerte contra las burlas.

– El importantísimo valor de la tolerancia.

– Lo importante es quererse a uno mismo.

– La necesidad de respetar al diferente.

– El valor de la empatía.

La transformación durante la adolescencia de niño a adulto.

Reflexiones sobre el cuento ‘El Patito feo’ para los niños

Sin duda, lo que para unos parecen defectos, para otros son fantásticas virtudes. Lo mejor es creer en uno mismo y los defectos serán grandezas y dones.

El patito feo nos habla de la importancia de potenciar la confianza de los niños en sí mismos para enfrentarse a la parte cruel de la vida. Si son capaces de quererse como son, más tarde descubrirán ese ‘cisne’ que anida en ellos y un día conseguirán encontrar su lugar y sabrán rodearse de aquellos que le tratan bien y le estiman.

El cuento del patito feo, de haber sido escrito hoy, sería un claro alegato contra el bullying y sobre la importancia de mimar nuestro interior para aprender a defendernos de los que nos desprecian. Pero también resulta ser una preciosa metáfora de la adolescencia, esa etapa de perturbadores cambios internos y externos, ese fin de la niñez y ese comienzo de la etapa adulta.

Reflexiona con tu hijo sobre la importancia de no hacer caso de los que no son capaces de ver ese ‘cisne’ que llevamos dentro, de la importancia de seguir creyendo en nosotros… Al final, siempre encontrarán a alguien que sea capaz de valorar sus grandes cualidades.

Este cuento también nos habla de la importancia de usar la empatía. Si los animales de la granja la hubieran utilizado, se hubieran dado cuenta del terrible dolor que ocasionaban con sus burlas al cisne.

Preguntas de comprensión lectora para tu hijo

Habla de todo esto con tu hijo y utiliza algunas preguntas de comprensión lectora como ayuda:

1. ¿Cómo eran los patitos de la mamá pata?

2. Los demás veían al Patito feo diferente. ¿Cómo era?

3. ¿Por qué se burlaban los otros animales de él?

4. El patito feo decidió escaparse… ¿por qué?

5. ¿En donde se refugió el patito después de escaparse de la segunda casa?

6. ¿Qué animal era en realidad el patito feo? ¿En qué se transformó?

7. ¿Encontró algún animal que le veía hermoso?

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