El Principito y el rey. Cuento sobre la autoridad

Qué significa el encuentro entre el Principito y el rey absoluto

En uno de los capítulos de El Principito, el niño viaja a un planeta muy pequeño habitado por un rey. Después de una corta conversación con el monarca, el Principito comprende ciertas cosas que no le gustan de los mayores… Te explicamos qué significa este capítulo del Principito y el rey.

Una historia de autoridad sin sentido: El Principito y el rey

El Principito y el rey, una historia sobre la autoridad para niños

El Principito partió de su querido planeta, apenado, pero con ilusión por descubrir nuevos mundos. Cerca de su asteroide, encontró un planeta minúsculo gobernado por un rey. De hecho, el rey era el único habitante del planeta. Estaba sentado sobre un trono y vestía una larguísima capa de armiño. Sobre su cabeza, tenía una enorme corona.

El rey se alegró mucho de ver al Principito:

– ¡Qué bien! ¡Un súbdito!- le dijo.

El Principito no entendió muy bien cómo es que sabía que era un súbdito, si no le conocía.

– ¿Y cómo sabes que soy un súbdito?- preguntó él mientras bostezaba. Estaba muy cansado por el viaje.

– Aquí todos son súbditos míos. Para eso soy el rey. Y no bosteces. Te prohíbo bostezar.

– Pero tengo sueño.

– Ah, pues entonces… ¡bosteza! ¡Te ordeno bostezar! Para mí es una curiosidad, porque hace mucho que no veo a nadie bostezar…

– Pero si me lo pides, no puedo bostezar

– Bueno, pues te ordeno bostezar y no bostezar- dijo resuelto el rey.

Estaba claro que aquel rey era un rey muy bueno. Daba órdenes, pero razonables.

Las órdenes razonables del rey absoluto

– Si ordeno a un general que se transforme en ave marina y no obedece, no será culpa del general, sino mía. Debo dar órdenes razonables, que se puedan cumplir…

– ¿Y sobre quién gobiernas?- preguntó entonces el Principito.

– Sobre todos.

– No hay nadie más…

– Sobre todo lo demás.

– ¿También las estrellas y el sol?

– ¡Claro!

Al Principito le pareció maravilloso poder dar órdenes y que te obedecieran. No era un monarca absoluto, era un monarca universal. ¡Era un gran poder! Y pensó con nostalgia en su planeta abandonado y en las puestas de sol.

– ¿Puedes ordenar que se ponga el sol?

– Bueno, sí, podría, pero dentro de un orden. Ordenaré al sol ponerse dentro de un rato… sobre las 7.40 más o menos.

El Principito empezaba a cansarse.

– Creo que partiré- dijo entonces el Principito.

– No, espera, quédate. Te nombraré ministro de justicia.

– ¿Y a quién juzgaré? No hay nadie…

– Nunca se sabe. Puedes juzgarte a ti mismo. Es más difícil que juzgar a otros. Solo los sabios saben juzgarse a sí mismos.

– Yo me juzgo en cualquier sitio, no tengo que estar aquí.

– Bueno, pues puedes juzgar a un ratón que viene de vez en cuando. Le puedes condenar a muerte y luego le absuelves… solo tenemos un ratón y hay que conservarlo.

– No me gusta condenar a muerte. Será mejor que me vaya.

Y diciendo esto, el Principito se alejó, mientras escuchaba al monarca decir:

– ¡Te nombro primer ministro!

Estaba claro que los mayores eran muy raros.

Qué significa el rey en el libro del Principito

Los ojos del Principito nos recuerdan cosas que con el tiempo olvidamos y nos ayuda a pensar como lo hacen los niños, con las ideas mucho más claras y sin prejuicios. Aquí tienes algunas reflexiones sobre el rey que retrata el niño en este capítulo:

No sirve de nada dar órdenes sin sentido: El rey de este planeta minúsculo no tenía ningún súbdito a quien ordenar nada. Era ridículo que en un planeta en donde solo existe una persona, fuera rey. El Principito llega a pensar que es un personaje surrealista, que intenta ser alguien que además no es, que intenta dar órdenes que cambia de inmediato…

¿Para qué dar órdenes autoritarias?: Al final, el rey nunca daba órdenes absolutas, sino que daba órdenes en función de lo que podían hacer unos u otros. Es decir, que era un ‘paripé’ y que en realidad no daba ningún tipo de orden, porque no hacía falta. ¿Para qué mostrarse autoritario cuando no hay necesidad de ello?

La libertad de los demás siempre quedará por encima: Aunque el rey intenta imponer su mandato, son los demás los que rigen sus órdenes. En realidad todos hacen lo que quieren aunque el rey piense que es porque le obedecen.

La obsesión de aparentar ante los demás poder: Un rey que no gobierna pero que aparenta. Muchos mayores también buscan aparentar (pensará el Principito) cosas que no son, por el simple hecho de dar una imagen poderosa ante los demás. A muchos les importa más el qué pensarán los demás a cómo son ellos en realidad. Se preocupan más del exterior que del interior.

Otros hermosos capítulos del Principito para niños y mayores

El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, es un hermoso libro repleto metáforas y mensajes muy profundos. Aquí tienes otros pasajes para reflexionar:

El Principito y el dibujo del elefante: Solo con los ojos de los niños seremos capaces de entender el mundo… Solo si usamos la imaginación, podremos comprender muchas cosas. No te pierdas el comienzo del Principito y su descripción.

El Principito y los baobabs: Todos tenemos miedos y pensamientos negativos. Pero hay que arrancarlos de nuestro interior para evitar que crezcan. Preciosa metáfora que entenderás mejor después de leer este capítulo del Principito.

El Principito y la rosa: Con este precioso texto, el Principito nos ayuda a entender la diferencia entre querer y amar. ¿Quieres saber cuál es?

El Principito y el vanidoso: ¿sabes por qué los vanidosos se quedan solos y sin amigos? Descúbrelo en este interesante capítulo del Principito.

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