El renacuajo paseador. Una poesía para niños muy divertida

Poesía infantil de Rafael Pombo sobre la prudencia

El renacuajo paseador’ es una fantástica poesía para niños muy divertida, escrita por Rafael Pombo, y con la que también podemos reflexionar con nuestro hijo sobre algunos valores esenciales. Por ejemplo, la poesía de Pombo nos explica por qué debemos tener prudencia, obedecer a los que nos quieren y tienen más experiencia y desconfiar de los desconocidos.

Una poesía para niños muy divertida sobre la prudencia: ‘El renacuajo paseador’

El renacuajo paseador, una poesía muy divertida para niños

Disfruta junto a tu hijo de esta divertida poesía con rima del poeta colombiano Rafael Pombo (1833-1912). La historia gira en torno a un renacuajo que desobedece las advertencias de su madre y termina metiéndose en un buen lío…

El hijo de Rana, Rinrín renacuajo,

salió esta mañana muy tieso y muy majo

con pantalón corto, corbata a la moda,

sombrero encintado y chupa de boda.

“¡Muchacho, no salgas!” le grita mamá,

pero él hace un gesto y orondo se va.

Halló en el camino, a un ratón vecino

y le dijo: “¡Amigo! venga usted conmigo.

Visitemos juntos a doña Ratona

y habrá francachela y habrá comilona”.

Renacuajo y Ratón llegan a la casa de doña Ratona

A poco llegaron, y avanza Ratón.

Estírase el cuello, coge el aldabón,

da dos o tres golpes, preguntan: ¿quién es?

– “Yo doña ratona, beso a usted los pies.

¿Está usted en casa? ”

– “Sí, señor, sí estoy,

y celebro mucho ver a ustedes hoy;

estaba en mi oficio, hilando algodón,

pero eso no importa; bienvenidos son”.

Se hicieron la venia, se dieron la mano,

y dice Ratico, que es más veterano:

– “Mi amigo el de verde rabia de calor,

démele cereza, hágame el favor”.

Y en tanto que el pillo consume la jarra

mandó la señora traer la guitarra

y a renacuajo le pide que cante

versitos alegres, tonada elegante.

“¡Ay! de mil amores lo hiciera, señora,

pero es imposible darle gusto ahora,

que tengo el gaznate más seco que estopa

y me aprieta mucho esta nueva ropa”.

“Lo siento infinito”, responde tía Rata,

“aflójese un poco chaleco y corbata,

y yo mientras tanto les voy a cantar

una cancioncita muy particular”.

La llegada de los gatos a la casa de doña Ratona

Mas estando en esta brillante función

de baile, guitarra y canción,

la Gata y sus Gatos salvan el umbral,

y vuélvese aquello el juicio final.

Doña Gata vieja trinchó por la oreja

al niño Ratico maullándole: “¡Hola!”.

Y los niños Gatos a la Rata vieja

uno por la pata y otro por la cola.

Don Renacuajito mirando este asalto

tomó su sombrero, dio un tremendo salto

y abriendo la puerta con mano y narices,

se fue dando a todos “noches muy felices“.

Y siguió saltando tan alto y aprisa

que perdió el sombrero, rasgó la camisa,

se coló en la boca de un pato tragón

y éste se lo embucha de un solo estirón.

Y así concluyeron, uno, dos y tres

Ratón y Ratona, y el Rana después;

Los Gatos comieron y el Pato cenó,

¡y mamá Ranita solita quedó!

Reflexiones sobre la poesía ‘El renacuajo paseador’

Este divertido poema en rima de la aventura del pequeño renacuajo, también es muy útil para hablar con los niños acerca de todos estos puntos:

Por qué debemos prestar atención a las advertencias de los padres: Tanto madres y padres como aquellos que tienen mucha experiencia, siempre van a darte buenos consejos. Cuando somos jóvenes, tendemos a desoír esos consejos, y luego nos arrepentimos por no haber hecho caso. Las advertencias tienen que ver sobre todo con la necesidad de mantenerse alerta ante los peligros que podemos encontrar en nuestro camino.

El importante valor de la prudencia: Si en lugar de centrarse en divertirse y en cantar y comer, Ratón y Renacuajo hubieran sido más responsables y no hubieran bajado la guardia, podrían haber escapado de los gatos y el pato. Sin embargo, su imprudencia tuvo fatales consecuencias.

Las consecuencias de desobedecer a los padres: Los niños no entienden que las normas que establecen los padres son por su bien. Muchas veces tienden a pensar que simplemente no quieren que se diviertan todo el día. Sin embargo, la diversión (sin responsabilidad y prudencia), puede acarrear fatales consecuencias, tal y como les sucedió al Renacuajo y el Ratón.

Otras poesías divertida spara los niños

Si te gustó ‘El renacuajo paseador’, disfrutarás también con estas otras poesías. Todas son muy divertidas:

Se mató un tomate: Imagina que un tomate se cae en la ensaladera y se mata. ¡Qué disparate! Pues así, disparatada y muy divertida, es esta poesía de Elsa Isabel Bornemann.

Un cuento sin ton pero con son: ¿Te atreves con una poesía que es también un trabalenguas? Intenta leerlo muy deprisa y verás…

El cocinero distraído: Los despistes nos pueden llevar al caos absoluto.Y si no, que se lo pregunten al cocinero Fernando, que era muy despistado. Fantástica poesía de la genial Gloria Fuertes.

Yonofui: Esta es la frase más repetida por los niños que empiezan a decir sus primeras ‘mentirijillas piadosas’. Entorno a esta frase, podrás divertirte con este poema de Elsa Isabel Bornemann.

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