El sapo y el buitre. Fábula sobre la vanidad para niños

Las fábulas nos invitan a reflexionar sobre valores y emociones, y además, nos ofrecen historias increíbles que al igual que las leyendas, intentan explicar, en forma de cuento, por qué algunos animales presentan ciertas características.

‘El sapo y el buitre’ es una famosa fábula originaria de Chile. Además de explicar por qué el sapo tiene la piel tan rugosa y con manchas, resulta ser una excelente fábula sobre la vanidad para los niños. Lee a tu hijo esta fábula chilena y ayúdale a entender el mensaje o moraleja que nos ofrece sobre la importancia de no ser presuntuoso y sí dejarse ayudar.

Una fábula de Chile sobre la vanidad para los niños: El sapo y el buitre

Cuenta una popular fábula chilena que hace mucho tiempo, los sapos presumían de tener una piel perfecta: brillante, lisa, húmeda… Una piel sin manchas y resplandeciente. De ahí que fueran un tanto vanidosos, ya que les encantaba presumir de esa gran cualidad física. Además, tenían muy buena voz, y croaban y croaban sin cesar, para delicia de todos.

Un día, un sapo fue invitado a una importante fiesta que las aves celebraban cada año en las nubes. Por supuesto, también fue invitado el buitre o el urubú, que es como en Chiles conocían a este animal.

Como el sapo no podía volar, el buitre se acercó a su casa para burlarse de él:

– Eh, sapo, me han dicho que te invitaron a la fiesta de las nubes

– Sí, sí- respondió el sapo orgulloso- ¡Canto tan bien, que decidieron invitarme para que les deleite con alguna canción!

– ¡Jajaja!- rió el buitre- ¿Y cómo tienes pensado llegar hasta allí?- le desafió el buitre.

Eso no te importa, buitre. Llegaré, y punto. Por cierto… ¿estás ensayando con la guitarra? Espero que estés al nivel en la fiesta…

El buitre se sonrojó… La verdad es que le encantaba tocar la guitarra, y era un gran honor para él llevarla a la fiesta.

– En ello estoy, sapo- le dijo al fin- La verdad es que ya toco bastante bien. Bueno, nos veremos allí, pues. Hasta pronto, sapo.

– ¡Hasta pronto, buitre!

Y pasaron los días. Y al fin llegó el gran día de la gran fiesta. Ese día, el sapo se presentó en la casa del buitre, para sorpresa del gran ave.

– ¡Qué sorpresa, sapo! ¿Cómo tú por aquí?

El buitre había dejado la guitarra en el suelo y el sapo la vio en seguida. Tenía un plan. 

– Ya ves, buitre, venía a comprobar que no olvidaras ir a la fiesta, pero veo que ya estás preparado. Me alegro. Yo iré antes. Ya nos veremos allí.

Y en un descuido del buitre, que miró hacia otro lado, el sapo de un salto se metió en la guitarra.

– Vaya- se dijo el buitre- ¿por dónde se habrá ido el sapo?

Sin pensar más, agarró su guitarra y salió volando, sin darse cuenta de que el sapo viajaba en el interior de su guitarra. Y aunque pesaba un poco más, el buitre, con la emoción, no se dio ni cuenta.

Al llegar al cielo, preguntó por el sapo.

– ¿Alguien vio al sapo?- preguntó el buitre.

– No, yo no lo vi- contestó el águila.

– Ni yo- dijo también el ruiseñor.

En la fiesta habían sido invitados también otros animales, como el león, la oveja, el mono, la culebra… allí todos hablaban sin disputas.

– ¿Y por qué no le trajiste volando?- dijo el pato, a quien el sapo le caía muy bien.

– No voy a cargar yo con él- dijo el buitre-. Me dijo que vendría sin ayuda…

Entonces, el sapo saltó desde la guitarra. Algún animal le vio salir. Estaba más hinchado y orgulloso que de costumbre.

– ¡¡Hola a todos!!- dijo de pronto el sapo, para asombro del resto de animales- ¡Aquí estoy, dispuesto a regalaros mi bella voz!

El buitre se quedó anonadado… ¡pensaba que no podría llegar!

Y, mientras el sapo cantaba ante un entregado público formado por hienas, hipopótamos y diversas aves, uno de los animales que le vio salir de la guitarra, le contó al buitre cómo llegó hasta las nubes. El buitre, muy enfadado, decidió castigar al sapo.

La fiesta fue maravillosa y todos los animales disfrutaron muchísimo, pero cuando se acercaba el amanecer, el sapo, preocupado por la vuelta, decidió meterse de nuevo en la guitarra del buitre. El ave, que imaginaba que el sapo intentaría burlarse de nuevo de él, sospechó de sus intenciones.

Ningún animal se dio cuenta de que el sapo faltaba cuando terminó la fiesta. ¡Eran tantos! Pero el buitre sí se percató, ya que no dejó de observarle en toda la noche, buscando la forma de darle un escarmiento. 

– Yo me voy- dijo en alto el buitre- ¡Muchas gracias a todos por esta maravillosa fiesta!

Agarró la guitarra (con el sapo dentro) y salió volando. Pero cuando aún faltaban unos metros para aterrizar, le dio la vuelta a la guitarra y dejó caer al sapo, quien. horrorizado, comenzó a gritar.

El sapo cayó sobre unas piedras, y el golpe  fue tan fuerte, que le salieron hematomas por todo el cuerpo y se rasguñó toda la piel. Con el paso del tiempo se recuperó, pero no así su piel, que cuya espalda quedó llena de moretones para siempre. Desde entonces, todos los sapos, descendientes de aquel sapo, tienen la piel llena de manchas y muy áspera.

Moraleja: Quien tanto presume de sus virtudes delante de los demás, un escarmiento tarde o temprano recibirá.

Reflexiones sobre la fábula ‘El sapo y el buitre’ para los niños

Con esta fábula trabajarás:

Qué es la vanidad y la prepotencia.

– Por qué la vanidad es peligrosa. Qué efectos genera en los demás.

Qué es la humildad. Por qué es mejor ser humilde que vanidoso.

– La necesidad de pedir ayuda cuando la necesitamos.

Ay, la vanidad, ese sentimiento que nos lleva a presumir de nuestras virtudes delante de los demás con la intención de quedar por encima y sentirnos más poderosos (a menudo, sin ser conscientes de ello). Otras veces se usa  como un escudo ante una falta de autoestima y confianza en uno mismo.

En esta historia, el sapo era un animal bastante vanidoso, al que le gustaba presumir delante de los demás, y al que le gustaba burlarse del resto. Al final, su actitud le llevó a un serio problema. Y es que la vanidad nunca es buena consejera…

Recapacita sobre este tema con tu hijo, y de cómo el engaño del sapo al buitre tuvo después consecuencias. Puedes ayudarle con estas preguntas:

  1. ¿De qué presumía el sapo?
  2. ¿Cómo pensaba llegar el sapo hasta el cielo si no podía volar?
  3. ¿Por qué estaba enfadado el buitre?
  4. ¿Cómo pensaba regresar a su casa el sapo?
  5. ¿Qué hizo el buitre para darle una lección?
  6. ¿Por qué tienen los sapos la piel arrugada y llena de manchas?

 

2 comentarios en “El sapo y el buitre. Fábula sobre la vanidad para niños”

Deja un comentario