Krampus, el ayudante de Santa Claus. Leyenda de Navidad para niños

Una leyenda Suiza que explica por qué algunos niños reciben carbón en Navidad

‘Krampus, el ayudante de Santa Claus’ es una leyenda de Navidad sobre un personaje muy popular en Suiza. Se trata de un demonio al que Santa Claus pidió ayuda para asustar a los niños que no se portaban bien.

Descubre con esta leyenda a qué acuerdo llegaron Santa Claus y Krampus y cuál era la finalidad de esta unión.

Krampus, el ayudante de Santa Claus, una leyenda de Navidad para niños originaria de Suiza

Cuenta una antigua leyenda de Suiza que hace mucho tiempo, Santa Claus trabajaba solo, y tenía muchísimo trabajo. Leía cuidadosamente las cartas que le llegaban de todos los niños de todos los rincones del mundo, y luego encargaba los juguetes para llevarlos hasta allí el día de Navidad.

Santa Claus también tenía un libro muy grande en donde apuntaba en una lista el nombre de los niños que mejor se había portado ese año. Larisa estaba en la lista.

Cuando Santa Claus recibió su carta, se sorprendió: Larisa, que vivía en una humilde casa en las montañas suizas, no pedía juguetes. Ese año, Larisa solo pedía que su hermano fuera bueno, porque estaba cansada de que se metiera con todo el mundo y rompiera sus juguetes.

Santa Claus pensó detenidamente… Quería complacer los deseos de Larisa, pero la pequeña también se merecía algún regalo. ¿Qué podía hacer?

Entonces se acordó de todas las cartas de niños suizos que decían en sus cartas que querían librarse de Krampus, un demonio que merodeaba por las montañas llevándose gallinas y vacas y asustando a toda la población.

¿Y si pedía ayuda a Krampus para dar un escarmiento al hermano de Larisa? No se lo pensó más: Santa Claus se montó en su trineo y pidió a su reno Rudolph que marchara a toda prisa en busca de Krampus.

No le costó encontrarle: le pilló ‘con las manos en la masa’, robando unas gallinas en una granja de los Alpes.

Krampus era alto, tenía unos pequeños cuernos en la frente y mucho pelo por todo el cuerpo. El demonio se sorprendió al ver a Santa Claus. 

– Krampus, soy Santa Claus. Necesito tu ayuda.

¿Mi ayuda? – contestó extrañado el demonio- ¿Cómo voy a ayudarte? Tengo mucho trabajo cazando gallinas, ovejas y vacas…

– Es importante. Necesito que des un escarmiento a todos los niños que no se portan bien.

Entonces, el demonio se atusó el pelo, y empezó a dar pequeños saltos de contento. ¡Eso sí que le parecía una idea estupenda! ¡Le encantaba asustar a los humanos!

– ¡Fantástico! ¡Qué buena idea! ¿Qué hago, me los llevo en un saco con las gallinas?- preguntó entusiasmado el demonio.

– No, no, Krampus, tampoco debemos pasarnos. Solo pido un escarmiento… Mira, en la noche de Navidad, yo dejaré regalos a los niños que se han portado bien. La idea es que tú entres y les dejes algo con lo que no puedan jugar, para que esto les sirva como aviso…

– ¿Y qué les dejo? ¿Una piedra? ¿Los huesos de mis gallinas?

¿Qué tal carbón?– dijo entonces Santa Claus.

– ¡Carbón! ¡Y se mancharán las manos! ¡Fantástico! Pero… ¿de verdad que no quieres que me lleve alguno en el saco? Luego les devolvería..

– No, no, Krampus, eso es demasiado. Nos conformaremos con el carbón.

– De acuerdo, trato hecho. Solo con ver la cara de decepción que ponen… ¡Jajaja!- Y el demonio se relamió del gusto al pensar que podría hacer alguna maldad, aunque le pareciera muy suave.

Esa Navidad, como podéis imaginar, Larisa recibió una montaña de juguetes, mientras que su hermano, al abrir su regalo, solo vio un enorme trozo de carbón con una nota que decía: ‘si mejoras tu actitud, y dejas de portarte mal con los demás, al año que viene recibirás los mismos regalos que tu hermana’.

Y así fue como desde entonces, los niños que se han portado bien a lo largo del año reciben juguetes mientras que los niños que se han portado mal solo reciben un trozo de carbón.

Reflexiones sobre la leyenda de Krampus, el ayudante de Santa Claus para los padres

En muchísimos lugares existe la tradición de sorprender el día de Navidad a los niños que no se portan del todo bien, con un ‘aviso’ que para ellos supone, sin duda, un gran susto. No llega a ser un castigo, sí un advertencia.

En realidad hoy en día los niños reciben en lugar de un trozo de carbón, un dulce que simula al carbón negro. Pero también entienden que significa que no se portaron del todo bien.

Lo mejor, sin duda, es no llegar a ese extremo, e ir explicándoles a lo largo del año qué deben cambiar de su comportamiento. Y, en lugar de usar el castigo, suele funcionar mucho mejor otro tipo de técnicas, mucho más positivas, como son el refuerzo positivo cada vez que el comportamiento sea bueno, el ejemplo de los padres y una buena comunicación con los hijos.

Establecer normas y límites claros, sin contradicciones. No excederse en la autoridad pero tampoco llegar a la sobreprotección. El término medio siempre será la mejor opción. Con esto, ayudarás a mejorar el comportamiento de tu hijo.

Si quieres, también puedes utilizar estas preguntas para mejorar la atención y comprensión lectora de tu hijo:

  1. ¿Qué pedía la pequeña Larisa en su carta?
  2. ¿Quién era Krampus?
  3. Santa Claus pensó que Krampus podía serle de utilidad… ¿qué le pidió?
  4. A Krampus le pareció una buena idea ayudar a Santa Claus a asustar a los niños que se había portado mal. ¿Qué es lo que tendría que hacer cada Navidad?

 

 

Tal vez también te interese...

Deja un comentario