La liebre y la tortuga. Fábula infantil sobre el esfuerzo

Fábula corta sobre el esfuerzo y la perseverancia para niños

‘La liebre y la tortuga’ es una fábula infantil sobre el esfuerzo, atribuida a Esopo pero reescrita posteriormente por los fabulistas Jean de La Fontaine y Félix María Samaniego.

La fábula nos habla de esfuerzo y perseverancia para conseguir nuestros objetivos, y nos advierte sobre los peligros de dejarse llevar por la vanidad , la arrogancia y la prepotencia. No dejes de leerla con tu hijo y reflexiona con él sobre los valores esenciales y la moraleja que nos transmite.

Una excelente fábula infantil sobre el esfuerzo: La liebre y la tortuga

Fábula de La liebre y la tortuga para niños

Había una vez una liebre muy orgullosa. Era muy veloz y le encantaba presumir de ello delante del resto de animales. La liebre se burlaba mucho de la tortuga, porque tenía las patas cortas y andaba muy despacio. En cambio, ella brincaba con facilidad y de un solo salto, adelantaba a todos los animales.

Un día, la liebre le dijo a la tortuga:

– Eh, tortuga, te reto a una carrera.

La tortuga, harta de su arrogancia y sus burlas, aceptó el desafío. 

– De acuerdo, liebre. Mañana mismo, en el bosque.

El anuncio de la carrera causó un gran revuelo. Todos los animales querían asistir a aquel evento. ¿Cómo iba a ganar la tortuga al animal más veloz, siendo ella tan lenta? No podían creer que hubiera aceptado aquel reto. Así que estaban expectantes. Algunos animales se colocaron al inicio de la carrera, otros al final.

El comienzo de la carrera entre la liebre y la tortuga

Y llegó el momento: la ardilla dio la salida, y los participantes comenzaron a correr. Bueno, a correr en realidad comenzó la liebre. La tortuga iba a su paso, lento pero seguro. Un paso, otro paso…

La liebre, al cabo de un rato, miró hacia atrás y al ver que no veía a la tortuga, comenzó a reír.

– ¡Esta tortuga está muy loca! ¡Mira que aceptar esta carrera! ¡¡Me sobra mucho tiempo!! Es más, comeré un poco y luego seguiré. Ganaré igualmente…

La liebre comió unas cuantas zanahorias (mientras, la tortuga adelantó un poco). Después, siguió corriendo, pero al ver que igualmente no veía a la tortuga, dijo para sí:

– La verdad es que estoy un poco cansada… me echaré a descansar un poco. ¡Me sobra mucho tiempo!

La liebre se echó a dormir un rato bajo la sombra de un árbol. Y mientras, la tortuga, se acercaba a pasos cortos pero constantes. Cada vez estaba más cerca de la liebre. Estaba cansada, pero no quería parar. Estaba segura de que alcanzaría la meta, y no quería perder ni un segundo.

Al cabo de unos minutos, pasó al lado de la liebre, vio que dormía, y siguió andando, ahora con mucha más ilusión. ¡Podía ganar!

Los animales que esperaban en la meta no podían creer lo que estaban viendo: ¡¡la primera que se veía era la tortuga!!

Todos comenzaron a animarla. Quedaban muy pocos metros… Y mientras, la liebre, que acababa de despertarse, miró hacia los lados, y al no ver a nadie, sonrió:

– Ya lo sabía yo, si me sobra tiempo… pues iré tranquilo a la meta.

Y a paso ligero, pero sin correr, se dirigió hacia la meta de la carrera. Y justo en ese momento, vio a lo lejos a la tortuga, que atravesaba feliz la línea de meta. Todos los animales aplaudieron a la vencedora. La liebre acababa de recibir una gran lección.

Moraleja: Mejor lento pero seguro que rápido pero distraído. Lo importante no es cómo se empieza algo, sino cómo se termina.

Valores que puedes trabajar con esta fábula de Esopo

Con este cuento trabajarás:

Importancia del valor del esfuerzo y la perseverancia. La constancia  y el esfuerzo para conseguir nuestros objetivos son esenciales.

– La importancia de creer en uno mismo.

– El error de la arrogancia y la vanidad.

– La importancia del valor de la humildad.

El error de confiarse y relajarse al creerse superior.

Reflexiona con tu hijo sobre la moraleja de la fábula La liebre y la tortuga

Existe un refrán inglés muy conocido: ‘You snooze, you lose’ (Si te duermes, pierdes). Aunque tenemos una versión española: ‘Camarón que se duerme se lo lleva la corriente’. Ambos vienen a decirnos: ‘eh, cuidado, no te relajes, ni pienses que está todo hecho. Hasta que no termines tu tarea, todo puede cambiar’. Algo que también nos recuerda esta famosa fábula de Esopo.

La prepotencia, el gran error de los más vanidosos: ‘La liebre y la tortuga’ nos habla, por un lado, del error de la actitud de la liebre: ella sabe que tiene una gran habilidad y que corre más rápido, pero su prepotencia es precisamente su gran enemigo, ya que le ciega y ella se confía, se relaja, y la tortuga aprovecha para vencer. La arrogancia hace que nos relajemos y lleguemos a dar por hechas cosas que en realidad pueden cambiar.

Si crees en ti y te esfuerzas, puedes lograrlo: Por otro lado, está la actitud de la tortuga: a pesar de saber que es más lenta, confía en sus posibilidades y sabe que la carrera no está perdida hasta que llegue a la meta. Ya sabes: lo importante no es cómo se empieza, sino cómo se termina. Las armas de la tortuga, ya que no tiene velocidad, son el esfuerzo, la perseverancia y la confianza en sí misma.

Los humildes suelen llegar más lejos: La tortuga no presumía nunca de sus virtudes. Prefería dar pasitos cortos pero seguros, y con mucha humildad consiguió llegar a la meta. La humildad no significa sumisión, sino confiar en uno mismo y ser consciente de todas nuestras virtudes pero sin presumir de ellas ante los demás.

Preguntas para ayudar a tu hijo a entender el mensaje de esta fábula

También puedes hacer algunas preguntas de comprensión lectora a tu hijo para comprobar si entendió el mensaje de esta fábula:

1. ¿Por qué se reía la liebre de la tortuga?

2. ¿A qué le desafió la liebre a la tortuga?

3. ¿Qué error cometió la liebre a mitad de carrera?

4. ¿Quién ganó al final la carrera?

5. ¿Por qué piensas que ganó la tortuga la carrera?

Alguna fábula más sobre el esfuerzo y la perseverancia para niños

Si quieres hablar más en profundidad del valor del esfuerzo y la perseverancia, puedes ayudarte de estas otras fábulas:

La corneja y la jarra: Nunca te des por vencido, porque el éxito radica en la esperanza y el esfuerzo. Descubre este sabio mensaje en esta fábula de Esopo.

La cigarra y la hormiga: Si dejas para mañana lo que puedes hacer hoy, tal vez mañana sea demasiado tarde… Y si no, mira lo que le pasó a la ociosa cigarra en esta fantástica fábula.

El águila y el caracol: ¿Puede un caracol subir hasta lo alto de una montaña? Pues por mucho que te sorprenda, sí puede… si quieres, puede. Aquí tienes otra fabulosa historia sobre lo que uno es capaz de hacer con esfuerzo y perseverancia.

De cómo el viejo tonto removió las montañas: ¿Crees capaz a un anciano de remover la arena y las piedras de una montaña? Puede que él sol no pueda, pero sí con ayuda… y por supuesto, con una buena dosis de esfuerzo y perseverancia.

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