La mula, el asno y el campesino. Cuento infantil sobre la envidia

El cuento de la mula. el asno y el campesino es ideal para niños envidiosos, niños que sienten que siempre se beneficia a otros antes que a él… Algo que les sucede a muchos niños con hermanos.

Descubre este fantástico cuento corto, basado en un cuento árabe popular, qué ocurre cuando alguien intenta hacer mal a otro por envidia. No dejes de leer ‘La mula, el asno y el campesino’, un cuento infantil sobre la envidia con el que podrás reflexionar sobre este sentimiento con tu hijo.

La mula, el asno y el campesino, un cuento infantil sobre la envidia ideal para niños celosos

Había una vez un campesino bastante adinerado que tenía una hermosa granja con muchos animales y algunos jornaleros que trabajaban para él. El campesino, que había conseguido todo esto gracias a su trabajo y esfuerzo, poseía un don: era capaz de entender el idioma de los animales. Sin embargo, tenía prohibido contárselo a nadie, ya que de lo contrario, lo perdería.

Así que nadie, ni los animales, sabía que el campesino podía entender lo que decían los patos, las gallinas o los caballos.

Un día que estaba el granjero en la cuadra, jugando con sus hijos, escuchó una conversación entre la mula y el asno. La mula, que llegaba cansada de trabajar, le dijo al asno:

– Ay, asno, lo que yo daría por estar un día en tu lugar… ahí descansando. Tienes muchísima suerte: el amo te da de comer, de beber y solo te hace trabajar para llevarle de vez en cuando al pueblo

Pero el asno en realidad sentía una tremenda envidia hacia la mula. Siempre había pensado que era la favorita de su amo, porque la llevaba a trabajar todos los días, la acariciaba cuando volvía del campo… Le decía siempre dulces palabras… mientras él permanecía encerrado en la cuadra, aburrido…

Así que el asno vio una oportunidad única para ‘vengarse’ de la mula:

– Pero mula, mira que eres tonta- le dijo-. Eso te pasa por no hacerle ver al amo que estás cansada. Verás, lo que tienes que hacer mañana, cuando el amo te lleve al campo a trabajar, es patalear, enfadarte, golpear a los jornaleros y tumbarte en el suelo para no hacer nada. Verás cómo de esta forma el amo te deja descansar…

Estaba claro que lo que el asno quería de verdad es que el campesino castigara a la mula o la vendiera al negarse al trabajar… Pero el asno no se dio cuenta de que su amo estaba escuchando todo.

– Vaya con el asno. pensó el campesino- ¡Se merece una lección!

A la mañana siguiente, el campesino mandó llevar a la mula como cada día al campo. Pero ese día la mula decidió seguir los consejos del asno, así que empezó a patalear, a gritar y a embestir a los jornaleros… Ellos, pensando que estaba enferma, volvieron con la mula a la granja y avisaron a su amo:

– Señor, no sabemos qué sucede hoy con la mula, que no quiere trabajar…

Pero el campesino, en lugar de enfadarse, les dijo:

– Muy bien, no pasa nada… Id a por el asno y llevadle hasta el campo. Él hará hoy todo el trabajo de la mula.

Ese día, el asno comprendió lo duro que era trabajar en el campo, mientras que la mula descansaba plácidamente.

Al acabar el día, el asno llegó a la cuadra, cansado y dolorido…

¡Muchas gracias! – le dijo la mula al asno- Gracias a tu consejo, hoy he podido descansar.

El asno no contestó. Se tragó al fin su orgullo y una vez entendida la lección, se fue a un rincón a descansar. Jamás había echado tanto de menos su condición de asno.

Reflexiona con tu hijo sobre este cuento de ‘La mula, el asno y el campesino’

Con este cuento trabajarás:

Qué es la envidia. Qué se siente cuando se siente envidia.

– La falta de amor propio.

– La importancia del valor de la gratitud.

– La importancia del valor de la empatía.

Desde luego, la envidia nunca nos lleva a conseguir nada bueno. Más bien, todo lo contrario. ¿Sabes por qué envidiamos a otros? Porque no valoramos lo que tenemos… Al final no es más que falta de amor propio, falta de confianza en uno mismo. Si uno no está a gusto con lo que es y lo que tiene… no hace más que fijarse en la felicidad de otros, que es lo que le pasa al asno en esta historia: no se da cuenta de todo lo que tiene…hasta que lo pierde.

Ayuda a tu hijo a describir el sentimiento de envidia y a reflexionar sobre por qué se siente así. Para librarse de ese sentimiento, nada mejor que buscar apoyo en el valor de la gratitud: ¿qué tengo que es tan bueno y apenas me doy cuenta de ello? Puedes recordar con él la cantidad de veces que hace cosas bien, lo útil que resulta cada vez que ayuda en casa… y lo que le valoran todas las personas que le rodean.

Para entender el cuento también entra en juego el valor de la empatía. Al final, el asno se dio cuenta de lo duro que era el trabajo de la mula, al tiempo que la mula comprendió que la situación del asno no era tampoco la mejor… Con empatía, no queda lugar para la envidia. Nada como ponerse en el lugar del otro para entender que no existe la perfección. Las cosas se ven muy diferentes a través de los ojos de otro…

Y aquí tienes algunas preguntas de comprensión lectora, para que ayudes a tu hijo a mejorar su atención y concentración:

– ¿Por qué envidiaba el asno a la mula?

– ¿Qué le propuso hacer el asno a la mula para que el amo castigara a la mula?

– ¿Le salió bien el plan al asno?

– ¿Dejó de envidiar el asno a la mula? ¿Por qué?

 

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