La sirena y el pescador. Leyenda de Honduras para niños

Una historia indígena sobre un modelo de convivencia solidario

‘La sirena y el pescador’ es una leyenda de Honduras muy antigua. De hecho, es una creencia que tenía el antiguo pueblo indígena Pech. La historia cuenta cómo una población estableció un acuerdo con unas sirenas. Pero para que ellas les ayudaran, debían repartir todo de forma equitativa, poniendo a prueba la solidaridad de los indígenas, por encima del sentimiento de codicia.

La leyenda indígena de La sirena y el pescador

Leyenda de Honduras de La sirena y el pescador

Cuenta una historia del antiguo pueblo indígena hondureño de Pech que hace mucho tiempo, un hombre que salía a pescar muy a menudo por el río Wampú (sobre todo durante la época del verano), se hizo amigo de una sirena.

La sirena acordó con él ayudar a todo su pueblo si se reunían en una Asamblea de forma civilizada, pescaban y cazaban solo lo necesario para comer y repartían todo de forma equitativa. El hombre, por supuesto, aceptó.

Así que desde entonces, el hombre navegaba hasta un lugar conocido como ‘El Chorro’ y allí convocaba a más personas, que se organizaban para cazar y pescar. La Asamblea siempre debía ser presidida por un hombre joven y una mujer más madura y con experiencia.

Lo que hacían los indígenas en El Chorro

Antes de salir a pescar y a cazar, hombres y mujeres pedían a las sirenas que les ayudaran para conseguir muchos peces y muchos animales en la zona. Ellas escuchaban sus ruegos y respondían con dulces cantos.

Cuentan los más ancianos que la mayoría de las veces, las sirenas aceptaban tomar junto con los indígenas una bebida que ellos preparaban, y elaborada con una mezcla de cacao, yuca y guacales.

Después, una vez que terminaban de cazar y pescar, repartían los peces y animales entre todos, tal y como habían acordado con las sirenas. Asaban allí la carne y regresaban a sus casas con el alimento.

Durante mucho tiempo existió este maravilloso pacto entre hombres y sirenas y todos eran muy felices.

Reflexiones sobre la leyenda hondureña de La sirena y el pescador

Como verás, esta leyenda no nos cuenta un hecho especial y sobrenatural. No es una historia de amor ni de transformaciones. Es una historia de convivencia y solidaridad. Puedes hablar con tu hijo usando esta preciosa leyenda sobre todos estos temas:

Por qué debemos aprender a convivir: Esta leyenda nos demuestra que se puede convivir en paz llegando a un acuerdo equilibrado y sobre todo, respetando las normas establecidas. Todos los indígenas colaboraban para que no faltara alimento. Y además, estaban de acuerdo en el reparto de alimentos, cazara lo que cazara cada uno. El resultado era una convivencia en armonía y paz.

La justicia e igualdad: Justicia e igualdad no es lo mismo, claro. De hecho, tal vez pienses que la medida acordada por los indígenas Pech no era justa, ya que uno no consumía lo que pescaba o cazaba, sino que pasaba a formar parte de un fondo común. Pero ellos prefirieron favorecer la igualdad y repartir entre todos los mismo peces y animales para que nadie tuviera más y comenzara a existir desigualdad.

Los mismos derechos entre hombres y mujeres: Llama la atención que siendo una leyenda tan antigua se recalque el hecho de que la Asamblea estuviera presidida siempre por un hombre y una mujer, y que hombres y mujeres participaran por igual de todas las labores.

La solidaridad entre las personas: En el caso de esta leyenda, cobra relevancia la solidaridad de las personas, por encima de los intereses particulares. Esto supone un sacrificio personal, que no todos están dispuestos a asumir.

La ausencia de codicia garantiza la paz: Tal vez el éxito de este acuerdo fue la ausencia de codicia por parte de los hombres, que en lugar de pensar ‘quiero más peces porque to pesco mejor’, deciden contentarse con la parte que les corresponde.

Preguntas para mejorar la atención y concentración de tu hijo

También puedes usar esta leyenda para mejorar la atención y la comprensión lectora de tu hijo. Para ello, solo tienes que plantear algunas preguntas al finalizar la lectura. Preguntas como estas:

1. ¿A qué acuerdo llegaron la sirena y el pescador?

2. ¿Estaban todos de acuerdo?

3. ¿Quienes presidían la Asamblea?

4. ¿Cómo se repartían los peces y los animales que cazaban?

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