Leyenda de Atlas de la mitología griega para niños. Enseña a tu hijo a no dejarse engañar

Una historia de la mitología griega para niños

La mitología griega nos ofrece un gran número de leyendas muy atractivas para los niños. ¿Conoce tu hijo la leyenda griega de Atlas? Atlas era un gigante muy fuerte, jefe de los Titanes, que eran unas criaturas que lucharon durante años contra los dioses. Al final, los dioses del Olimpo ganaron, y Zeus condenó a Atlas a sostener la Tierra para separarla del cielo durante toda la eternidad. Para liberarse del castigo, intentó engañar al forzudo Hércules.

Aquí encontrarás una versión adaptada para niños sobre esta interesante Leyenda, a través de un cuento basado en la mitología griega que nos habla de soberbia, humildad, mentiras e ingenio… Una leyenda de la mitología griega para niños que les enseña a no dejarse engañar y a desconfiar de algunas personas.

La leyenda de Atlas, un cuento de la mitología griega para niños que enseñará a tu hijo a no dejarse engañar

mitología griega para niños

Cuenta una antigua leyenda griega que hace mucho tiempo existió un gigante muy soberbio al que los dioses castigaron por desafiarles y luchar contra ellos. Para que aprendiera a ser más humilde, le obligaron a sostener la Tierra sobre sus hombros. Y claro, la Tierra pesa mucho, pero mucho, mucho. Así que Atlas, a pesar de ser muy forzudo, no tardó en cansarse.

– Ufff- pensaba el gigante-. Si al menos pudiera dejar la Tierra un momentito en el suelo para descansar… O si un alma caritativa se pusiera en mi lugar y la pudiera sostener un rato…

El forzudo Hércules pide ayuda al gigante Atlas

Pero un día, fue a visitarlo el gran Hércules, conocido también por ser muy fuerte, y le dijo:

– Atlas, necesito que me ayudes– le dijo el gran héroe al gigante.

Atlas le miró sorprendido, mientras hacía fuerza para sostener la Tierra…

– Bueno, no sé si podré ayudarte, Hércules, porque estoy un poco ocupado sosteniendo la Tierra, pero dime…

– Pues verás, Atlas- continuó hablando Hércules- Mi hermano me pidió que le llevara unas manzanas de oro. Por lo visto estas manzanas solo crecen en un bosque, y nadie, salvo tú, conoce el camino. ¿Podrías decirme cómo llegar hasta allí?

Entonces, a Atlas se le ocurrió una idea, y le dijo a Hércules:

– Sí, claro que sé llegar. Pero Hércules, el lugar está protegido por un terrible dragón y solo yo sé cómo matarlo. Si voy yo a por las manzanas, te las traeré sin problema.

– Atlas, no puedes dejar la Tierra… si dejas de sostenerla, los ríos, las montañas y las personas, se caerán…

– Sí, tienes razón, amigo Hércules, no podemos dejar de sostener la Tierra… pero se me ocurre que tú, que eres muy fuerte, podrás sostenerla un rato mientras te traigo las manzanas. ¿Qué te parece?

Hércules dudó, pero al fin decidió acceder, porque quería ayudar a su hermano y parecía la única forma de hacerlo.

– ¡De acuerdo!- dijo al fin Hércules- Sostendré la Tierra, pero date prisa, porque yo no tengo tanta fuerza como tú.

Qué hizo Atlas al dejar de sostener la Tierra

¡Menudo alivio sintió al fin Atlas al dejar de sostener la Tierra! ¡Se sentía libre! Estaba tan contento, que no tardó en llegar al bosque dando grandes zancadas. Se libró del dragón y recogió unas cuantas manzanas de oro. Al llegar de nuevo hasta donde había dejado a Hércules, vio que aún sostenía sin problemas la Tierra, así que le dijo:

– ¡Menuda fuerza tienes, Hércules! Si te parece, le llevaré yo las manzanas a tu hermano, ya que veo que aguantas muy bien el peso de la Tierra.

Hércules comenzó a sospechar… ¿Y si Atlas quería engañarle? ¿Y si en realidad quería dejarle con el peso de la Tierra para siempre? Por si acaso, le propuso al gigante:

– De acuerdo, Atlas, pero antes, hazme un favor: ayúdame antes a colocar mejor la Tierra sobre los hombros, que tengo miedo de que se caiga…

Entonces, el gigante dejó las manzanas en el suelo y alzó la Tierra para volver a colocar sobre los hombros de Hércules. Pero el forzudo, rápido y astuto, se lanzó a por las manzanas y salió corriendo, mientras decía a Atlas:

– No te enfades, Atlas, pero creo que debo llevar yo las manzanas a mi hermano y tú seguir cumpliendo tu castigo. 

Al final, al gigante no le salió bien la ‘jugada’, y desde entonces, continúa sosteniendo el peso de la Tierra sobre sus hombros.

Reflexiona sobre esta leyenda de la mitología griega sobre Atlas con tu hijo

Menudo castigo, ¿verdad? Está claro que nadie se merece un castigo como ese, pero al fin y al cabo, la leyenda habla en forma de metáfora de los remordimientos. De esta historia podemos sacar todas estas conclusiones:

El peso de los remordimientos: Atlas, al portarse mal, lleva para siempre el peso de la Tierra, que viene a ser el peso de sus remordimientos, como castigo. En realidad, solo sirve para advertir de la importancia de medir muy bien nuestras acciones para no terminar sufriendo el peso de nuestros actos.

El sentido de la prudencia: Por otro lado, puedes ahondar en la habilidad de Hércules, que solo quería ayudar, para librarse de las mentiras y actos engañosos de Atlas. La astucia, la alerta ante un engaño, e incluso el miedo, son vitales para salir airoso de una situación conflictiva o aparentemente ‘amenazante’. Este cuento basado en la leyenda de Atlas también servirá para explicar a tu hijo que no puede ‘fiarse’ de todo el mundo. 

Mejora la atención y comprensión lectora de tu hijo

Ayuda a tu hijo a entender esta interesante leyenda con ayuda de todas estas preguntas que además mejorará su atención:

1. ¿A qué castigaron al gigante Atlas los dioses?

2. ¿Por qué le castigaron?

3. ¿Qué le pidió Hércules?

4. ¿Le ayudó Atlas?

5. ¿Qué le propuso Atlas a Hércules para liberarse del peso de la Tierra?

6. ¿Cómo consiguió Hércules librarse del engaño de Atlas?

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