Los doce cazadores. Cuento de los Hermanos Grimm para niños

Un relato sobre el amor y la sinceridad para los niños

Dicen que por amor se es capaz de hacer cualquier cosa. Este cuento, ‘Los doce cazadores’ nos habla precisamente de eso. Descubrirás cómo el amor agudiza el ingenio y es capaz de cualquier cosa por vencer y recuperar lo que le pertenece. Un precioso cuento de los Hermanos Grimm para los niños que también nos habla de promesas, sinceridad y honestidad.

Un cuento sobre el amor y la sinceridad para los niños: ‘Los doce cazadores’

Los doce cazadores, un cuento d elos Hermanos Grimm para niños

Vivía muy enamorado un príncipe de una hermosa joven a la que había prometido hacer su esposa. Un día recibió el aviso de su padre: estaba a punto de morir y necesitaba que fuera a verle al castillo. Pero antes de partir, dijo a su enamorada:

– Tengo que irme y despedirme de mi padre, y a la vuelta, cuando me nombren rey, me casaré contigo y juntos reinaremos.

Y diciendo esto, le puso un anillo de compromiso en el dedo anular.

El príncipe llegó a tiempo para ver con vida a su padre. Y el rey, antes de morir, le dijo:

– Hijo, debo partir, pero antes debes prometerme algo… que te casarás con la mujer que te diga. Es una princesa de un reino cercano. Jura que lo harás.

El chico, totalmente confundido, no pudo negarle ese último deseo.

– Sí, así lo haré, padre.

La promesa que el príncipe hizo a su padre

El rey murió, y el joven tuvo que ir a proponer en matrimonio a la joven con la que su padre quería que se casara. La princesa acudió hasta el castillo para preparar el enlace. Mientras tanto, la verdadera prometida del príncipe se acababa de enterar de lo que había ocurrido. Sentía tanta pena, que no era capaz ni siquiera de comer. Su padre, dolido, le preguntó:

– Dime hija, ¿qué puedo hacer para que recuperes la sonrisa? Haré lo que sea…

Ella se quedó pensando y contestó:

– Necesito once muchachas idénticas a mí.

El padre no sabía por qué pedía eso, pero mandó buscar por todo el reino jóvenes que se parecieran muchísimo a su hija. Una vez localizadas, su hija confeccionó ropa de cazador. En total, doce trajes. Todas se vistieron igual y fueron hasta el castillo del príncipe.

– Venimos a ofrecernos como cazadores, señor. Somos los mejores cazadores del reino.

El príncipe se quedó asombrado por el parecido y belleza de los jóvenes, y no reconoció entre ellos a su prometida.

– Sí, creo que me haréis buen servicio- respondió el príncipe.

Y así es cómo la prometida del príncipe entró en el castillo junto a sus acompañantes.

La sospecha del león que vivía con el príncipe

Sin embargo, tenía el príncipe como mascota un león, muy inteligente y con la capacidad de hablar. Y él le advirtió:

– Señor, no os dejéis engañar. Esos que dicen ser cazadores son en realidad muchachas.

– ¿Cómo dices? ¡No puede ser! 

– Pues lo es. Haz la prueba. Esparce guisantes por la sala y pide que entren… Las mujeres caminan con pasos más cortos y suaves. No aplastarán los guisantes. Incluso podrán resbalar.

El príncipe hizo caso y mandó echar guisantes en el suelo de la sal, pero un sirviente, que lo había oído todo, acudió a avisar a los cazadores, ya que sentía simpatía por ellos.

– Escuchad bien- dijo la prometida del príncipe a sus compañeras- Cuando entréis en la sala ante la llamada del príncipe, pisad con fuerza los guisantes.

Y así, el príncipe llamó a los cazadores y éstos entraron pisando con fuerza los guisantes… El príncipe le dijo al león poco después:

– Me engañaste. Los cazadores no son muchachas.

– Insisto, sí lo son. Alguien les habrá avisado. Haced otra prueba: mandad traer ruecas de hilar. Las niñas aprenden desde pequeñas a tejer, y seguro que las chicas reconocerán las ruecas y las mirarán recordando su infancia…

El príncipe hizo lo que el león le dijo, pero el sirviente de nuevo avisó a los cazadores.

– Chicas, cuando paséis por las ruecas, no debéis mirarlas… ¿de acuerdo?

Y el resto de muchachas asintieron. El príncipe llamó a los cazadores y al pasar por las ruecas ni siquiera las miraron.

– Oh, maldito león, me estás haciendo perder el tiempo… ya no te creo- dijo enfadado el príncipe.

Cómo descubrió el príncipe a su prometida

Al día siguiente el príncipe decidió salir de caza, y la princesa prometida quiso acompañarle. De camino, la verdadera prometida se dio cuenta de quién iba al lado de su amado, y se desmayó, cayendo del caballo.

El príncipe entonces fue a ayudar al cazador y al quitarle un guante descubrió el anillo que le había regalado a su amada antes de partir…

– ¡Eres tú!- dijo emocionado el príncipe- ¡Tú eres mi verdadero amor!

Diciendo esto, decidió que no podía seguir engañándose más, y pidió perdón a la princesa, excusándose por no poder casarse con ella.

– Debo casarme con mi prometida, a quien eligió mi corazón- le dijo.

También pidió disculpas al león por no haberle creído. Poco después se celebró la boda y ambos fueron muy felices.

Valores que podrás trabajar con este cuento de los Hermanos Grimm

Con este cuento popular de los Hermanos Grimm, podrás trabajar estos valores esenciales:

– El valor de la honestidad.

– La sinceridad.

– El amor verdadero.

– La necesidad de usar el ingenio para solucionar problemas.

– Lo importante que es saber pedir perdón.

Reflexiones sobre el cuento Los doce cazadores

Con este cuento puedes hablar con tu hijo sobre por qué debemos cumplir las promesas y hacer caso a nuestro corazón:

¿Qué promesa debemos cumplir cuando hay dos enfrentadas?: El problema que nos plantea esta historia es que el príncipe había hecho una promesa de amor pero después había prometido cumplir el último deseo de su padre. ¿Qué se debe respetar? ¿La promesa hecha a su padre o la promesa que hizo antes a su amada? Cuando una promesa afecta a tu felicidad, no puedes ponerte una venda en los ojos y mucho menos en el corazón. Las promesas que siempre hay que cumplir son aquellas que nos llevan a sentirnos bien y a ser felices. El corazón manda. Y se trata de la vida del príncipe. Si hubiera respetado la decisión de su padre, nunca habría podido ser feliz ni tampoco su mujer, pues enseguida se daría cuenta de que en realidad se había casado obligado.

Al corazón siempre hay que hacerle caso: No se puede ir contra un sentimiento. Antes o después saldrá a la luz. El amor es tan poderoso que no se puede ocultar por mucho tiempo. Por eso, es mejor hacerle caso, siempre y cuando sea un amor correspondido, claro, y no se trate de un capricho o simplemente un deseo.

La verdad siempre termina saliendo a la luz: A veces no creemos en una verdad que parece extraña y hasta imposible de creer. Pero la verdad no siempre es bonita. Sin embargo, siempre termina saliendo a la luz de alguna forma. En esta ocasión, la verdad sirvió además para demostrar la sinceridad del león, en quien el príncipe había dejado de creer.

La importancia de saber pedir perdón: El príncipe no dudó en disculparse ante aquellos a los que no había tratado de forma correcta: a la princesa con la que se había comprometido, porque su corazón le estaba engañando, y le hizo creer algo que no era real… y al león, por haber dudado de él a pesar de que siempre había dicho la verdad.

Preguntas de comprensión lectora sobre este cuento de Los doce cazadores

Ayuda a tu hijo a mejorar su atención y comprensión lectora con estas sencillas preguntas:

1. ¿Qué le dijo el príncipe a su enamorada antes de partir?

2. ¿Por qué tuvo el príncipe que comprometerse con otra mujer?

3. ¿Qué hizo la verdadera prometida del príncipe para poder entrar en el castillo?

4. El león avisó al príncipe para que pusiera aprueba a los cazadores. ¿Qué dos pruebas tuvieron que pasar?

5. ¿Cómo descubrió el príncipe a su verdadera enamorada al final?

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